Provea recibió este testimonio escrito a mano, con lápiz de grafito sobre papel de cuaderno, de Luis Lira, el soldado que según la versión oficial habría presuntamente participado sólo en el asesinato de ocho personas en la población de La Victoria, estado Apure, hecho ocurrido el 20.07.06. Provea, junto con otras organizaciones de Derechos Humanos, ha pedido transparencia en las investigaciones sobre los autores materiales e intelectuales de la masacre. Si bien no descartamos ninguna hipótesis, solicitamos que esta versión sostenida por el presunto responsable, sea investigada por los organismos que llevan el caso.
A continuación se encuentra la transcripción fidedigna del documento, la que sólo se le han hecho correcciones ortográficas que pueden ser cotejadas con las páginas digitalizadas del texto, a las cuales se puede acceder presionando sobre la miniatura correspondiente ubicada en la parte superior.
“Cómo ocurrieron los verdaderos hechos del día jueves 20/07/08
Yo Luis Lira , C.I. 18.850.813, les contaré con toda la verdad cuales fueron los soldados que participaron bajo las órdenes del Sub-teniente Melián Abreu.
Ese día, después de varias veces drogarnos, yo estaba en el punto de control acompañado por el Distinguido Lugo Yondi, el c/2 García, el distinguido Ruiz Calderón y el distinguido Diaz Pernia y con el oficial.
Y nosotros nos drogábamos en presencia del oficial, pues ya que este también consume. Droga. Ese día tenía perico. Había unos civiles trabajando en el lugar y nosotros les prestábamos seguridad a ellos ya que en ese sitio frecuenta mucho la guerrilla. Revisábamos a los vehículos que pasan por esa carretera, La Victoria vía El Nula. Chequeamos a los vehículos y las cédulas de personas que pasan por allí.
A la 1 p.m. se retira Melián Abreu a hacer una llamada. Por varios minutos nos deja solos. Como 30 minutos luego llega de nuevo. El camina hacia la parte del rio y llama a Lugo Yondi y a Díaz Pernía. Duraron como 20 minutos hablando, luego regresaron y se sentaron. Ahí nos volvimos a drogar. Después de eso, como a las 2 :20 pm, viene una camioneta color marrón vidrios ahumados Explorer y se paran los tres, Lugo Yondi, Díaz Pernía y Melián Abreu. Los que están dentro del carro bajan los vidrios hasta la mitad. Yo oí cuando uno de ellos le dijo a Melián que ya la vuelta estaba hecha, que solamente estaban esperando la orden, nosotros te llamamos. Y le preguntó que como son estos soldados, y el dijo tranquilos que estos soldados son serios. Le dejaron una carpeta, el carro subió los vidrios, dio la vuelta y se marchó por donde vino. El baja hasta la carpa con Lugo y Pernía y se metieron dentro de la carpa. Después llegaron dos soldados más, Paz Corrales y López Sánchez, también bajaron hasta la carpa. Como una hora duraron allí. Yo me voy con Ruiz Calderón hasta la carpa, cuando entramos dejaron de hablar y Melián mandó a los soldados para su puesto y nos preguntó que qué queríamos. Yo le dije, yo vengo a beber agua. El salió y se fue para punto de control. Nosotros revisamos la carpeta, una carpeta blanca grande donde había muchas mujeres y hombres, todos de la FARC. La dejamos arriba de la cama donde la conseguimos. Salimos de nuevo hasta el punto de control. Allí nos sentamos junto con él y los demás compañeros míos luego. Ellos se veían y se hacían muchas señas y se reían y yo no les entendía lo que se decían. Después nos volvimos a drogar. Al rato repica el celular de Melián. El se para y se va hablando, camina retirado de nosotros. A las 5:10 y 5:15 pm reúne a los soldados en punto de control.
En el rio se formó un remolino, un destello se vió por casi 5 minutos. Alumbraba una luz amarilla muy fuerte. Todos quedamos asombrados y algunos con la incógnita al presenciar lo que estábamos viendo. El mismo Melián también se asustó y se hizo la cruz.
Cuando nos reúne a los soldados nos explica lo que vamos a hacer. Nos dice que es una misión secreta, que el batallón nadie debe saber lo que vamos a hacer. Y si alguien hablaba o comentaba que el mismo se encargaba de liquidarlo. Que conseguiremos drogas, plata, armas, gasolina. Que todos los soldados que estuvieran pendientes en todo momento, porque le daríamos un golpe a la guerrilla. Que ibamos a un supuesto campamento guerrillero. Que nos pusiéramos las pilas porque aquí podría morir un soldado, o varios soldados. Que en todo momento ustedes van a hacer lo que yo les diga.
Estamos claros con la orden que estoy dando, todos respondimos “entendido mi Teniente cazador”.
Partimos del punto dónde estábamos, quedando a la orden del Sub-teniente Melián Abreu. Pasamos por detrás de una finca y luego por un caño que nos llegaba a la rodilla. Pasamos por dentro de una pequeña selva. Conseguimos unas pinpinas de gasolina, eran como 8 en total. Desde lejos vimos una casa, nos mando a agachar. Nos advirtió “pendientes, que este es el punto”. El iba adelante. Seleccionó a Lugo Yondi, Diaz Pernía, López Sánchez como los exploradores, que ellos se movieran con el para todos los lados. Que yo, Ruiz Calderón y los demás somos el equipo de reacción y seguridad de la zona. Casi llegando al campamento conseguimos dos señores. El les pregunta “qué hacen allí”, “de quién es esa camioneta?”. Le da la orden a Ruiz Calderón que los acueste en el piso. El los acuesta , se va hasta la casa corriendo con Lugo Yondi-Diaz Pernía, García-López Sánchez la casa deja fuera (sic). Desde el punto que yo estaba no se veía la presencia de nadie solamente la de estos dos señores. Cuando ellos entraron fue donde oímos unos gritos de mujeres y de hombre. Afuera de la casa estaba una camioneta Hayluz color azul. Ellos duraron dentro de la casa como de 20 a 30 minutos. Salieron Lugo Yondi y Melián y los otros se quedaron dentro de la casa. Melián junto con Lugo reubicaron la camioneta, abrieron las puertas del lado derecho, las cerraron y abrieron las del lado izquierdo, donde Lugo consiguió una plata y una cadena amarilla que parecía de oro y se las dio a Melián. Dejan la camioneta con las puertas abiertas y se meten de nuevo en la casa. Por ningún lado vi niños, viene el C/2 García con pedazo de sabana y mecate y nos dice que mi Teniente dio la orden de que lo amarremos, que consiguieron drogas y armas dentro de la casa. El compañero mio, Ruiz Calderón, el nuevo y yo amarramos a los dos señores y que estos mismos fueron los asesinos del soldado que mataron de la charca. C/2 García regresa a la casa. Empezó a medio lloviznar. Pasaron como 20 minutos cuando escuchamos varios disparos de fusil y de pistola. Nos ponemos atentos a los disparos porque se escucharon por detrás de la casa. Cuando viene el distinguido Paz Corrales “que manda a decir mi teniente Melián que llevemos a estos dos señores para la parte de atrás”. Cuando lo levantamos y lo llevamos yo vi 3 mujeres muertas y un hombre con las manos atadas atrás. Se le veían los disparos en la espalda. Melián cargaba la carpeta en la mano donde estaban estas personas uniformadas y pertenecían al 45 frente de la FARC. Yo veo todo esto más el suspenso que allí en ese sitio había. Los soldados estaban como asustados. Pero yo creyendo que todo estaba bien, que estábamos haciendo lo correcto. Zumbamos a los dos hombres al suelo. Ruiz Calderón Melian le da la orden que le dispare. Llegó y le disparó en la cabeza y luego me miró a mí, me dijo que disparara, en un momento le dije que no y me dijo que le pasa soldado. Se quiere negar a la orden que yo le estoy dando. Usted puede ir hasta preso por negarse a cumplir la orden que yo le estoy dando, yo soy su superior y usted cumple las órdenes que yo de. Yo como su superior me hago responsable, asi que dispare. Yo disparé tres tiros, los cuales le pegué dos disparos y uno lo fallé cuando el fusil pateó. Y nos dijo “apártense del sitio” y llamó a Paz, Corrales y a López Sánchez. Ellos venían con una gasolina y lo regó sobre todos los cuerpos y los encendió.
Luego de encenderlo allí se quedaron un rato. Melián sacó el celular y empezó a llamar. Salimos por la puerta delantera, pasamos un potrero, una cerca. Yo me agacho a sacudirme las botas de hule. Me siento en el suelo y siento una picadura muy dura en la espalda y me hizo levantar cuando yo miro por el suelo veo un Alacrán Negro. Me asusté porque pensé que era venenoso. Ruiz Calderón lo mató y le dijo a mi teniente Melián “y este soldado bobo”. Me reviso en la espalda y dijo ahorita llamamos para el batallón para que te lleven para el hospital, no sabemos si es venenoso. ¿Era un alacrán? Yo le respondí que sí, y que Ruiz lo mató. Llegamos al sitio, me bajan para la carpa me acuestan. Oí cuando llegó el Fiat y pasó de largo. A los minutos se escucharon varios disparos y venía el Fiat. En el Fiat andaba el Sub-teniente Marín, cuando yo llego vienen con niñas y dos niños que sobrevivieron a la masacre. Algo voy a decir bien claro: Melián y Marín sabían de todo esto, lo que pasó. Que el batallón 923 “Sucre” no sabe en realidad de lo que pasó. Estos dos tenientes y los soldados saben lo que ocurrió ese día y ahora quieren culparme a mi solo. No entiendo porque lo hacen.
2 semanas antes de que ocurriera esto. Un patrullaje cerca de tres esquinas, Venezuela frontera con Colombia, una operación. Llegamos a unos campamentos supuestamente de Guerrilla de la FARC. Conseguimos dos casas abandonadas. En las casas conseguimos laboratorios donde preparaban droga, cartuchos de FAL 762 mm , 2 morteros y varias cosas. Andaban en la patrulla el sub-teniente Melián Abreu y el sub-teniente Marín. Encontramos un señor de 50 años de edad, lo interceptamos y estos le preguntaron que hacía él por allí. Este le respondía que el era un humilde colombiano y que trabaja aquí en Venezuela cuidando una finca. El sub-teniente Marín lo golpeó y le preguntó de esas dos casas y que él también era guerrillero. Este señor le decía que no era y que él no había visto esas casas. Llegó el sub-teniente Melián y lo mandó a arrodillar y le dio dos disparos en la cabeza. Después lo mandó a enterrar con los pobres soldados. Yo sé donde está enterrado, cuál es el lugar. Porque Melian y Marin son compañeros y hacen cosas y se tapan las que hacen. Los dos trafican gasolina en la bomba Flor de Apure y La Llovizna, y yo se con quien también. Además no es la primera persona que ellos matan, porque para ellos todos los habitantes del pueblo de La Victor ia son guerrilleros. Ellos tienen pistolas por demás. Así como también Melián le dio un disparo a un joven en el brazo derecho con el fusil porque era guerrillero y yo estaba ese dia con el y le sembró una pistola.
Estos dos señores son asesinos, han matado a gente inocente porque son colombianos y los zumban al Rio Arauca, donde no vuelven a salir. Y él trabaja con paramilitares, porque a este señor lo visitan y le pagan y eso no lo saben los superiores de él. Y él en la base se hace el inocente que no quiebra un plato delante del Comandante.
Yo ahora es que abro los ojos y también reacciono para decir las cosas como son. Para aclarar varios puntos que el país no sabe, todo esto acerca del 923 B.C. “Sucre”.
La Petejota o Cicpc de Guasdualito trabaja con el Teatro de Operaciones número 1 y con el 923 BC “Sucre”.
¿Por qué si varios fusiles dispararon consiguen tres conchas nada más en el sitio? ¿Por qué un capitán les paga a los petejotas cuando a mí me estaban haciendo declaraciones? Y este mismo cuerpo Cicpc estuvo el día que Melián mató al campesino colombiano y no paso nada.
Yo cuando estaba en el Hospital Central de San Cristóbal no me hicieron los exámenes patológicos y en la prensa ponen que los exámenes salieron bien. Que yo no había consumido droga, cuando un capitán psiquiatra me da el resultado salió positivo. Aquí yo no miento, desde un principio en los tribunales he contado la verdad de todo esto. Por lo que se ve, a mi es el único que quieren juzgar sólo, no entiendo porque lo quieren hacer. Si claro, yo estuve allí y le disparé a una sola persona porque recibí la orden del Jefe de la Comisión, porque este decía que este era del 45 frente de la FARC.
El sargento Chirino Perozo tiene una carpeta donde salen mujeres y hombres uniformados, quepor lo que dice la carpeta son de la FARC, son ELN.
El Tenientge Mulato Odober también tiene esa carpeta.
Y esta carpeta por lo que yo oí y leí viene del Teatro de Operaciones nº 1, firmada y sellada por General.
Yo quiero que esto se publique por toda Venezuela y si es preciso para Colombia. Porque mucha gente esta confusa, no sabe la verdad de lo que ocurrió ese día, solamente yo y los demás soldados, junto con Melián y Marín y Dios sabemos los verdaderos hechos.
Yo Luis Lira , CI 18.850.823, venezolano, tengo miedo porque ya he escuchado que me quieren asesinar para que no siga hablando. He recibido amenazas de muerte y tengo miedo cuando me lleven el día de la audiencia preliminar en Guasdualito, porque en esta diré ante la Juez algo muy importante para que vean todos y se aseguren de la verdad que voy a decir. Yo pido la mayor protección para mi porque si callo o muero yo se que todo se va a quedar así.
Porque si a los petejotas yo les digo la verdad porque ellos no detuvieron a los otros señores y al sub-teniente Melián y solamente se reían de lo que les decía, después de la golpiza que me dieron que me hizo desmayar.”