Mr. Lowenkron y las ONG
Guillermo Garcia Ponce
(Diario Vea, 21.06.06, editorial).
Barry F. Lowenkron es un alto funcionario del gobierno de Estados Unidos. Su cargo tiene un título muy largo y abarca un amplio abanico de responsabilidades en Washington. Es Secretario de Estado Adjunto para Asuntos sobre Democracia, Derechos Humanos y Trabajo.
Se supone que este alto jerarca de la administración pública norteamericana no debería tener nada que ver con las ONG, si éstas son, en verdad, independientes, sin vínculo alguno con gobiernos o partidos.
Sin embargo, unas declaraciones de Mr. Barry F. Lowenkron, ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, aclaran suficientemente el verdadero carácter de las ONG. El alto funcionario de Estados Unidos “recordó” al Senado “que la protección de las ONG es una parte integral de la diplomacia de EEUU”. Además Mr. Lowenkron “hizo un llamado para aprovechar las oportunidades para hacer que todo el mundo tome conciencia y se preocupe por el trato que actualmente reciben las ONG, para que se fomenten nuevas organizaciones con el fin de auspiciar el surgimiento y desarrollo de las mismas y para asegurar que tengan los recursos que necesitan para llevar a cabo el trabajo tan vital que realizan”.
De manera que (fíjate bien Santana) que las ONG son tuteladas por el gobierno de EEUU. Pero, ¿cuál es ese trabajo tan vital que llevan a cabo las ONG, según Lowenkron? El alto funcionario lo pone al descubierto: “El trabajo de las ONG puede variar considerablemente de país en país, pero LO QUE TIENEN EN COMÚN (mayúsculas nuestras) es que permiten que los ciudadanos se reúnan para convertirse en una voz independiente, distinta de los puntos de vista del gobierno y, a veces, en desacuerdo con ellos”.
Es decir las ONG son organizaciones políticas, partidos políticos. Como ejemplo, Mr. Lowenkron, cita el papel jugado por las ONG en las revueltas que condujeron a “las revoluciones de color” en Georgia, Ucrania y Kirguistán. ¿Está claro?
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