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El
Foro por la Vida Opina |
La Comisión de la
Verdad requiere de la unidad nacional
Desde que ocurrieron los dolorosos y
condenables hechos de violencia del 11 de abril y días posteriores,
las organizaciones de derechos humanos volcamos todos nuestros
esfuerzos por asistir y acompañar a las víctimas de las violaciones
a los derechos humanos, por hacernos presentes en la Morgue Judicial
de Bello Monte, por recopilar la mayor cantidad de información
confiable sobre los hechos, facilitada por víctimas, sus familiares,
y testigos de los hechos, con la convicción de que todo ello
contribuiría en el futuro al esclarecimiento de la verdad y la
sanción de los responsables. Como siempre, nuestras actuaciones
están dirigidas a impedir a toda costa que las violaciones a los
derechos humanos queden en la impunidad.
Con posterioridad, y una vez
recuperado el hilo constitucional que fuera vulnerado por quienes
desconocieron la vigencia de la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela, presentamos como Foro por la Vida una
serie de propuestas que apuntaban a crear condiciones para
fortalecer la vigencia del Estado de Derecho y sus instituciones. De
ese cuerpo de propuestas destacaba la necesidad de investigar de
manera exhaustiva e imparcial todas las violaciones ocurridas entre
los días 11 y 14 de abril, mediante la conformación de una Comisión
de la Verdad, que pudiera presentar a toda la sociedad venezolana
una versión objetiva de los hechos, la determinación de
responsabilidades y propuestas para la debida sanción a quienes
resultaran responsables y para la reparación moral, política y
pecuniaria de las víctimas de violaciones a los derechos humanos o
hechos de violencia ocurridos en esos aciagos días.
En este sentido, antes de aprobarse
el acuerdo, que por consenso y unanimidad tomó la Asamblea Nacional,
de conformar una Comisión de la Verdad integrada por representantes
de o postulados por las organizaciones de derechos humanos, centros
de derechos humanos de las Universidades Central de Venezuela y
Católica “Andrés Bello” y de las Iglesias, remitimos un conjunto de
sugerencias que permitieran su autonomía, base jurídica constitutiva
y modo de funcionamiento. Luego de conocer el acuerdo de la Asamblea
Nacional iniciamos un proceso de diálogo para explicar y dar a
conocer nuestras observaciones y sugerencias para que la iniciativa
tuviera el respaldo y garantías en el cumplimiento de su mandato. El
Foro por la Vida y los centros de derechos humanos de las
universidades presentaron y fundamentaron las razones por las cuales
la Comisión de la Verdad debía nacer de la aprobación de una ley que
garantizara su plena autonomía e independencia, que estableciera
claramente su mandato y funcionamiento, así como los recursos
presupuestarios y humanos necesarios y los mecanismos de seguimiento
para las recomendaciones. Eso llevó a que destináramos mayores
esfuerzos a lograr un piso jurídico a la Comisión de la Verdad que a
la postulación de candidatos, pues nuestro ánimo era contribuir a
garantizar su instalación y el éxito futuro de su gestión.
Dos semanas después de esta
iniciativa, observamos con preocupación que este tema, como tantos
otros, se ha convertido en un elemento más de la confrontación
político- partidista que divide y fractura a la sociedad venezolana,
rompiéndose con ello el consenso y unanimidad que hubo en la
Asamblea Nacional, al momento de aprobarse la moción de la creación
de la Comisión de la Verdad. Lamentablemente la ausencia de este
consenso político en torno a la necesidad de la aprobación de un
marco legal para el funcionamiento de la Comisión de la Verdad, se
convierte en un obstáculo de primer orden para que la Comisión se
instale y tenga credibilidad para el conjunto de la sociedad
venezolana.
Por ello, hacemos un llamado a los
distintos bloques de opinión de la Asamblea Nacional, a que realicen
un esfuerzo para retomar el clima inicial de unidad en la discusión
que llevarán a cabo el día martes 14, aprobando por consenso esta
iniciativa de ley, puesto que el escenario de una decisión tomada
por la imposición de una mayoría circunstancial no establecería las
condiciones políticas idóneas para la participación ni para la
instalación de la Comisión de la Verdad. Los defensores de derechos
humanos somos de la idea de que la búsqueda de la verdad y la
justicia debe enmarcarse en un proceso de diálogo y rectificación de
todos los sectores de la vida nacional. Si ello no es así, se corre
el peligro de que una Comisión de la Verdad que surja de la división
y la confrontación política, no conduzca a la verdad y la justicia,
y por ende se convierta en un nuevo mecanismo de impunidad.
Finalmente, ratificamos ante la
opinión pública nacional e internacional, que si no prospera la
iniciativa de la Comisión de la Verdad, seguiremos comprometidos con
la búsqueda de la verdad y la justicia, y que recurriremos a todas
las instancias nacionales e internacionales, para que las
violaciones a los derechos humanos ocurridas en el pasado mes de
abril no queden impunes. ¡Que la razón ilumine a quienes tienen la
responsabilidad de tomar en representación del soberano esta
histórica decisión!
Centro de Derechos Humanos de la Universidad Católica Andrés Bello
Centro de Estudios para la Paz de la Universidad Central de
Venezuela
Vocería del Foro por la Vida
Ccs. 10.05.02. |