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El
Foro por la Vida Opina |
Coaliciones preocupadas por restricciones a la libertad de
expresión,
derecho a réplica y derecho a la asociación
MOVIMIENTO DE DERECHOS HUMANOS
INSISTE
EN UN DIÁLOGO CON LOS PODERES PÚBLICOS
El "Foro por la Vida" y la "Red
Venezolana de Educación en y para los Derechos Humanos", dos
coaliciones de derechos humanos que reúnen a 31 organizaciones,
insisten en proponer a los Poderes Públicos un diálogo amplio para
formular un Plan Nacional de Derechos Humanos, como parte de "un
llamado a la reflexión a las autoridades sobre las situaciones más
preocupantes que en el contexto actual menoscaban la vigencia de los
derechos humanos". Así lo señalaron José Gregorio Guarenas, Alfredo
Ruiz y Pablo Fernández, voceros de estas coaliciones.
La agenda de preocupaciones de estas coaliciones incluye a "la
sentencia de la Sala Constitucional del TSJ del 12 de junio de 2001,
que restringe y regula la libertad de expresión; las sentencias de
la Sala Constitucional del TSJ del 30 de junio, 23 de agosto y 21 de
noviembre de 2000, que restringen el derecho de asociación limitando
la participación de la sociedad organizada por motivos de
financiamientos, origen nacional de sus integrantes y forma de
organización; la aplicación de estas últimas sentencias por parte de
la Cancillería, instancia que en fecha reciente negó a Acción
Ciudadana Contra el Sida (ACCSI), organización integrante del Foro
por la Vida, la posibilidad de formar parte de la delegación oficial
a un evento de Naciones Unidas aduciendo el dictamen del TSJ que
discrimina a algunos tipos de organizaciones sociales; y la visita
de un funcionario de la Disip a la Asociación Fraternidad y
Orientación Activa (AFOA), organización integrante de la Red
Venezolana de Educación en y para los Derechos Humanos, como parte
de una serie de visitas anunciadas por el funcionario de ese cuerpo
de policía política a organizaciones de derechos humanos del estado
Bolívar, lo que es interpretado como una amenaza a la autonomía de
las organizaciones".
Sobre la reciente sentencia del TSJ del 12 de junio de 2001 el
movimiento de derechos humanos señala como aspectos negativos que:
"a) discrimina en la titularidad del derecho a réplica y a la
rectificación a los periodistas, columnistas o a cualquier persona
que tenga acceso a canales públicos para contestar o dar su versión
de la noticia; b) se convalidan las disposiciones legales que
permiten la aplicación de sanciones penales, en caso de difamación,
injuria y vilipendio, extendiéndose a las leyes de desacato; d)
establece regulaciones a la libertad de expresión, cuando afirma que
"es un atentado contra la información veraz e imparcial tener un
número mayoritario de columnistas de una sola tendencia ideológica"
y; e) considera como contrario a la libertad de información emitir
conceptos negativos o críticos sobre ideas, pensamientos, juicios,
sentencias, etc. sin señalar en que consiste lo criticado". Todo
ello es contrario al espíritu y letra de la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela, la Convención Americana sobre
Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos, así como a la jurisprudencia de la Corte Interamericana
de Derechos Humanos, según señala un documento de análisis jurídico
producido por estas organizaciones.
La suma de decisiones judiciales y administrativas reseñadas por el
movimiento de derechos humanos es interpretado como parte de una
política de Estado: "no estamos ante hechos aislados, se está
implementando una política de Estado que debilita las garantías del
trabajo de las organizaciones y personas que, dentro y fuera del
movimiento nacional de derechos humanos, luchan por la defensa de
estos". Por tal razón, hacen un llamado a la "comunidad nacional e
internacional, y de manera particular a las autoridades responsables
de los Poderes Públicos para que se reflexione sobre esta grave
situación y se rectifique a la brevedad", al tiempo que exponen que
seguirán "utilizando todos los recursos jurídicos disponibles en el
ámbito nacional e internacional para continuar con nuestro mandato
institucional, defendiendo nuestro derecho de asociarnos libremente,
sin restricciones que entrañen violaciones a los compromisos
internacionales ni a la Constitución Nacional vigente".
Los voceros de estas coaliciones insisten una vez más en proponer un
amplio diálogo nacional entre los representantes de los Poderes
Públicos y las ONGs de derechos humanos "a fin de construir
conjuntamente un claro diagnóstico de la situación actual de
derechos humanos en el país, que permita en un breve plazo elaborar
un Plan Nacional de Derechos Humanos que, a su vez, haga posible dar
cumplimiento a las obligaciones nacionales e internacionales en
materia de promoción y protección de los derechos humanos e implique
un giro favorable en las medidas estatales que hemos cuestionados".
(Caracas, 21.06.01)
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