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Informe Anual 1998-1999 |
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DERECHO A LA ALIMENTACIÓN
Los Estados partes
en el presente Pacto, reconociendo el derecho fundamental de toda persona a
estar protegida contra el hambre, adoptarán individualmente y mediante la
cooperación internacional, las medidas, incluidos programas concretos, que
se necesitan para: a) mejorar los métodos de producción, conservación y
distribución de alimentos
[...], la
divulgación de principios sobre nutrición y el perfeccionamiento o la
reforma de los regímenes agrarios [...], b) Asegurar una distribución
equitativa de los alimentos mundiales...
Durante el período
que cubre este Informe, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales de las Naciones Unidas, en su 20º período de sesiones, produjo la
Observación General Nº 12, en relación con el derecho a una alimentación
adecuada. Dicho documento contiene un conjunto de especificaciones en torno
al artículo 11 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales (Pidesc), que permiten monitorear la acción del Estado en esta
materia. Tomaremos como base los planteamientos allí contenidos, a los fines
de analizar el comportamiento que el Estado venezolano ha tenido en relación
con la protección de este derecho.
Algunas precisiones
conceptuales en torno al derecho a la alimentación contenidas en el
mencionado documento, confirman la interdependencia de este derecho con el
resto de los derechos contenidos en la Carta Internacional de Derechos
Humanos. Además, reiteran que "Es también inseparable de la justicia
social, pues requiere la adopción de políticas económicas, ambientales y
sociales adecuadas, en los planos nacional e internacional, orientadas a la
erradicación de la pobreza y al disfrute de todos los derechos humanos por
todos"1. Reafirma que la existencia del hambre en el mundo tiene que ver
más con la falta de acceso a los alimentos que con la inexistencia de éstos,
y que la causa fundamental que obstaculiza este acceso es la situación de
pobreza en la que se encuentra gran parte de la población mundial.
Por otra parte, y
con relación a la interpretación de los párrafos 1 y 2 del artículo 11 del
Pidesc, se establece que "El derecho a la alimentación adecuada se ejerce
cuando todo hombre, mujer o niño, tiene acceso físico y económico en todo
momento, a la alimentación adecuada o a medios para obtenerla. El derecho a
la alimentación adecuada no debe interpretarse, por consiguiente en forma
estrecha o restrictiva asimilándolo a un conjunto de calorías, proteínas y
otros elementos nutritivos concretos"2.
Destaca a la vez
que si bien la garantía de este derecho tiene un carácter progresivo, el
Estado tiene la obligación inmediata de tomar las medidas necesarias para
alcanzar su cumplimiento. En este sentido, es necesario que cada Estado
desarrolle e implemente una estrategia nacional "...que garantice la
seguridad alimentaria y de nutrición para todos, sobre la base de los
principios de los derechos humanos..."3. Se señala que esta estrategia
deberá basarse en la adopción de medidas referidas a varios aspectos como la
producción, elaboración, distribución, comercialización y consumo de
alimentos acompañados de medidas complementarias en áreas como la salud,
educación y seguridad social. Igualmente, se señala la necesidad de evitar
discriminación en el acceso a los alimentos en los diferentes grupos de
población y hace referencia específica a que "Incluso en los lugares
donde un Estado se enfrenta con limitaciones graves de recursos causadas por
un proceso de ajuste económico, por la recesión económica, por condiciones
climáticas u otros factores, deben aplicarse medidas para garantizar que se
cumpla el derecho a una alimentación adecuada especialmente para grupos de
población e individuos vulnerables"4. Se exhorta a que estas medidas
sean canalizadas a través de la implementación de una ley marco.
Nuevo milenio: ¿a
las puertas de la insuficiencia alimentaria?
El año 1999 es la
culminación de un quinquenio durante el cual se mantuvo el deterioro
sostenido de los indicadores que miden la situación nutricional de la
población venezolana. El análisis del lapso que cubre el presente Informe
nos permite concluir que esta tendencia negativa está consolidándose,
pudiendo convertirse en los próximos años en una situación estructural
lamentablemente ya definitiva. Efectivamente, "... al inicio de la
presente década existía un mejoramiento reflejado en la disminución de las
cifras de desnutridos en Venezuela, tanto en los menores de cinco años como
en los preescolares y escolares; las cifras reportadas por el SISVAN dan sus
primeras señales de alerta cuando se presenta una desaceleración en esta
tendencia, se detiene en 1994 y, el incremento observado posteriormente,
corrobora el impacto negativo de la crisis sobre los indicadores biológicos,
en forma más evidente en los niños pequeños"5.
El análisis de los
datos antropométricos, muestra claramente la tendencia anteriormente
señalada; aún haciendo la salvedad de que las categorías estudiadas difieren
en algunos aspectos tales como la distribución por grupos de edad, las
conclusiones son siempre las mismas: el déficit nutricional ha venido
aumentando, sobre todo en la población infantil, desde 1994 hasta la fecha.
Los estándares
internacionales utilizados para medir la situación nutricional de la
población establecen el peso bajo para la edad como un indicador de
desnutrición global; la talla baja para la edad como un indicador de
desnutrición crónica; y el peso bajo para la talla como un indicador de
desnutrición aguda. A su vez, la desnutrición crónica puede ser compensada
(talla baja para la edad pero peso adecuado para esta talla) y descompensada
(talla baja para su edad y peso bajo para esa talla baja). Un último
indicador es el sobrepeso que se refiere a un peso mayor para la talla.
Los diferentes
estudios realizados por entidades como Fundación Compañía Anónima Venezuela
en Desarrollo (Cavendes) y la Fundación Centro de Estudios sobre Crecimiento
y Desarrollo (Fundacredesa), los cuales toman como base los datos ofrecidos
por el Sistema de Vigilancia Alimentaria y Nutricional (Sisvan), reconocen
que la población venezolana ha venido sufriendo cambios notables en su
perfil antropométrico derivados de la insuficiente ingesta de alimentos. De
esta manera, el mejoramiento alcanzado a partir de los años 40 y que
permitió a los venezolanos alcanzar una altura promedio cercana a 1,7
metros, se ha visto afectado negativamente al punto que hoy "... tenemos
siete centímetros de retraso en el indicador talla-edad"6.
Esta situación es
particularmente grave, como es lógico esperar, en los estratos más pobres de
la población. Según el Dr. Hernán Méndez Castellanos, Presidente de
Fundacredesa, "Un pequeño de 7 años de la clase alta pesa 24,3 kilos y
mide 121,9 centímetros, mientras que uno de la misma edad del estrato más
bajo, pesa 20 kilos y mide apenas 114,8 centímetros"7.
Un análisis más
pormenorizado según los diferentes grupos de edad utilizados por la
Fundación Cavendes en sus estudios8, muestra la tendencia según la cual en
los niños menores de 5 años, el elemento más resaltante es el alto
porcentaje de desnutrición crónica, que está indicando que "... se ha
producido un fenómeno de acomodación como consecuencia de las insuficiencias
alimentarias..."9. Estos valores, al ser estudiados a la luz de los
parámetros internacionales, ubican a Venezuela en un rango definido como
bajo, pero aceptable.
En los niños
preescolares de 5 a 7 años y en los escolares de 7 a 10 años, es también
evidente que los índices más negativos se encuentran en el indicador de
desnutrición crónica (tanto compensada como descompensada) que, al igual que
en los menores de cinco años, refleja la adaptación que se ha propiciado en
las tallas y pesos de la población infantil como consecuencia de la
prolongación en el tiempo de una insuficiente e inadecuada alimentación.
Según la Dra.
Mercedes López de Blanco, miembro de la Junta Reestructuradora del Instituto
Nacional de Nutrición (INN), estos porcentajes al ser traducidos a personas,
reflejan que entre 771.000 y 963.000 niños estarían desnutridos.
Por su parte, los
datos más recientes ofrecidos por el Sisvan (2º trimestre de 1998), con
respecto a los indicadores peso-edad, talla-edad, y peso-talla en relación
con el porcentaje de déficit nutricional existente en el país10, indica que
una combinación de los mismos, da cuenta de un 26,93% de déficit nutricional
para la población comprendida entre los recién nacidos y los 14 años, como
se observa en el cuadro que sigue:
Combinación de
indicadores
Grupo etario
% de déficit nutricional
menores de 2
años 27,02%
2 a 6
años
25,50%
7 a 14
años 8,27%
Promedio
global 26,93%
Fuente:
Sisvan, 1998 (2º semestre).
Por otra parte,
las diferencias nutricionales se sienten más dramáticamente según sea la
entidad federal de que se trate, lo que nos está indicando que en Venezuela,
la prevalencia de desnutrición está directamente asociada a los niveles de
pobreza y no a malos hábitos o prácticas de alimentación. Efectivamente,
"Los estados Amazonas y Delta Amacuro presentan la mayor prevalencia de
bajos pesos y tallas para la edad. En estos dos estados puede influir el
alto componente de etnias existente en sus habitantes"11. De esta
manera, se hace evidente que Venezuela está incumpliendo con su obligación
de vigilar y ofrecer la posibilidad de acceso oportuno a los alimentos, a
los grupos poblacionales más vulnerables, en este caso los indígenas.
Como consecuencia
de lo anterior, la mortalidad infantil por causas relacionadas con la
desnutrición ha aumentado en los últimos años, siendo que, según la
investigadora Yolanda Hernández de Valera, del Laboratorio de Evaluación
Nutricional de la Universidad Simón Bolívar (USB), "Entre 1993 y 1996 se
triplicó la mortalidad por deficiencias de nutrición entre niños menores de
1 año"12. Por otra parte, "La principal causa de mortalidad infantil
en el país la constituyen las enfermedades diarreicas, las cuales están
asociadas en la mayoría de los casos con problemas de desnutrición y
saneamiento ambiental"13.
Este indicador, que
mide el porcentaje de niños cuyo peso al momento del nacimiento es menor de
2.500 gramos, permite a su vez medir el porcentaje de desnutrición materna.
Las cifras ofrecidas por la principal maternidad del país reflejan un
incremento sostenido según lo refleja el siguiente cuadro: Incidencia de Bajo
peso al nacer
Años
%
1992
11,6%
1993
12,1%
1994
12,0%
1995
12,9%
1996
13,2%
Fuente:
Sisvan
El BPN constituye
"... el factor causante más importante de mortalidad perinatal, no sólo
por su alta frecuencia sino por las severas patologías asociadas; igualmente
los recién nacidos con peso deficiente (2500-3000) están en gran riesgo de
morbimortalidad durante el primer año de vida"14.
Todos estos
factores han producido un incremento en los ingresos hospitalarios
pediátricos por desnutrición grave desde 1994 además de que "... ha
disminuido la edad de aparición de la patología, siendo el grupo de edad más
afectado los menores de 1 año, y la forma clínica predominante el marasmo"15.
Los datos existentes para el Distrito Federal, ilustran esta afirmación,
según se observa en el siguiente cuadro:
Grupo de
edad 1995
1996 1997
Menores de 1
año 48,9
50,0 41,7
1
año
33,3 29,4 28,3
2 a 6
años
8,9 17,6 20,0
7 a 12
años 8,9
2,6 10,0
Fuente:
Sisvan, 1998
El análisis de los
aspectos relacionados con el consumo de calorías y nutrientes en la
población, nos muestra también el deterioro experimentado en los niveles
alimentarios de la población en estos últimos cinco años. Por ejemplo,
durante la presente década, ha habido una disminución del suministro de
energía alimentaria (SEA) per cápita pasando de 2.311 kcl/día (1990-92) a
2.244 kcal/día (1994-96). En contraste, ha habido un crecimiento de las
necesidades energéticas de la población que han pasado de 2.175 a 2.190 kcal/día.
"Esta evolución indica un aumento en la proporción de la población con
insuficiencia alimentaria en el transcurso de los años 90, en contraste con
el mejoramiento previo a este período reportado por la FAO"16.
En 1997, el SEA
alcanzó su nivel más bajo en la década de los 90, de manera tal que hoy se
pueden distinguir dos etapas: entre 1970 y 1980 en que se alcanza la cifra
récord de 2.508 kcal/día y desde 1992 a 1996 en la que disminuyó a 2.163
kcal/día.
"Si bien en 1988
se registran los valores más altos, tanto de disponibilidad calórica
(2.586/cal/hab/día) como proteínica (70 gramos), a partir de 1989 se produce
una disminución interanual pronunciada, del orden de las 425 calorías per
cápita por día y 11 gramos de proteína per cápita por día con respecto al
año anterior, y luego de un breve repunte hasta 1992, comienza nuevamente a
disminuir, ubicándose en el año 1994 en 2.203, cal/hab/día y 63 gr/hab/día
de proteína. En 1996, el último registro disponible fue 2.232 cal/hab/día"17.
Otros datos
ofrecidos por el Ministerio de Salud y Asistencia Social (MSAS) y la Oficina
Central de Estadística e Informática (OCEI), revelan valores aún más bajos a
los señalados por fuentes no oficiales, llamando la atención que para 1997,
el consumo de calorías se encuentra por debajo de lo recomendado para
Venezuela, aproximadamente 2.020 calorías diarias.
Años Calorías
diarias por persona por día
1991
1.929
1992
1.878
1993
1.993
1994
2.120
1995
1.970
1996
2.006
1997
1.942
Fuente:
MSAS/OCEI
De acuerdo con la
Dra. Mercedes López de Blanco, Directora Ejecutiva de la Fundación Cavendes,
los datos antes expuestos reflejan "... que nuestra seguridad alimentaria
es precaria y podemos ir a un estado de insuficiencia alimentaria"18.
Por otra parte,
resulta altamente preocupante que a la situación antes señalada se sume el
abandono de los registros que permiten medir el curso de esta realidad.
Durante este período se conoció que "Ya la OCEI suspendió las encuestas
de seguimiento al consumo correspondiente a los años 98 y 99 [...]
Existe el riesgo de que no dispongamos de fuentes de información y eso
preocupa tanto como el problema nutricional"19. De esta manera no se
contará con mecanismos adecuados para monitorear el comportamiento
nutricional de la población, lo cual constituye un claro incumplimiento de
las obligaciones que el Estado debe asumir en esta materia, que como lo
establece el Comité de DESC de Naciones Unidas, implican "...preparar y
mantener mecanismos para vigilar los progresos tendentes a la realización
del derecho a una alimentación adecuada para todos, determinar los factores
y dificultades que obstaculizan el cumplimiento de sus obligaciones y
facilitar la adopción de medidas legislativas y administrativas de
corrección..."20.
Deficiencias de micronutrientes
Los cambios de
orden social y económico habidos en el país en la última década, permiten
pensar que las deficiencias de micronutrientes han afectado a la población,
como consecuencia de una menor ingesta de los mismos; esta realidad ha
perjudicado especialmente a determinados grupos como las mujeres lactantes y
embarazadas, los preescolares y los adultos mayores.
Hierro.
El
hierro constituye un micronutriente de gran importancia puesto que
contribuye a la producción de energía y permite un adecuado funcionamiento
del sistema inmunológico. Además, es conocida la importancia que tiene para
el desarrollo escolar y el crecimiento físico, contar con suficientes
niveles de ingesta de este mineral. La Organización Mundial de la Salud
(OMS) lo ha definido como un micronutriente de importancia mundial dada la
magnitud que alcanza su deficiencia en todo el planeta.
El incremento de la
prevalencia de anemia experimentado en el país en 1990, logró controlarse
gracias al enriquecimiento de las harinas de consumo masivo, medida que fue
tomada por el gobierno en 1993. Sin embargo, "los más recientes
resultados de un estudio de Fundacredesa, auspiciado por UNICEF, muestran un
retroceso, reportándose cifras de prevalencia de anemia en mujeres
embarazadas de 40 % y 47% de deficiencia de hierro en este grupo"21. Por
su parte, la prevalencia de anemia en escolares es de 16% pudiendo alcanzar
el 59% en los estratos más bajos.
Los datos aparecidos en la Memoria y
Cuenta del Instituto Nacional de Nutrición (INN) de 1997, recogen que entre
1995 y 1996 hubo un incremento de la morbilidad por bocio, cuando la tasa se
incrementó de 13,3 a 15. Vitamina
A.
"La vitamina A es un nutriente esencial necesario en pequeñas
cantidades para el funcionamiento normal del sistema visual, para el
crecimiento y desarrollo, para el mantenimiento de la integridad celular
epitelial, de la función inmune y de la función reproductiva"23. Una de las
consecuencias de su ausencia en el organismo es la ceguera infantil.
La situación en
Venezuela con respecto a este micronutriente, no se conoce con exactitud
debido a la ausencia de registros nacionales sobre su prevalencia. Según la
OMS, "... Venezuela podría ser considerado como un país con un problema
de salud pública moderado en relación a la vitamina A, pero se requiere la
confirmación epidemiológica"24.
Comportamiento del consumo de alimentos
El patrón
recurrente de los últimos años con respecto a la caída del consumo de
alimentos se repitió a lo largo del año pasado, así como durante el primer
semestre de 1999, para el cual las cifras se sitúan en promedios superiores
a los de 1998 (si bien se produjo una desaceleración de la caída en el tramo
final del período). Estudios de la Cámara Venezolana de la Industria de
Alimentos (Cavidea) apuntan a un descenso de entre el 6% y el 7% para los
primeros seis meses del año, mientras que estudios de Datanálisis apuntaban
a una caída del 10,6% para los primeros ocho meses (8,8% para el primer
semestre). De acuerdo con Luis Vicente León, director de Datanálisis, "si
se toma en cuenta el ritmo de caída durante lo que va de año, la proyección
para finales de año vislumbra la mayor contracción en el consumo de
alimentos de la población en la historia del país"25. De acuerdo con
cifras del Centro de Estudios y Documentación de los Trabajadores (CENDA),
la situación es mucho más dramática: según este centro, la cifra real
estaría en torno al 15%26.
Las investigaciones
del CENDA evidencian asimismo un progresivo descenso en la caída del
porcentaje del poder adquisitivo de los trabajadores en relación con la
Canasta Básica, el cual a lo largo del año sufrió diferentes fluctuaciones
de alrededor del 40-45%27. Esta caída del poder adquisitivo ha supuesto que
el porcentaje del presupuesto familiar destinado a la compra de alimentos
haya pasado del 36% hace dos años a un promedio del 42% en 1999 (según
Datanálisis). De acuerdo con Eduardo Gómez Sigala, presidente de Cavidea, el
impacto del aumento de los precios de los productos alimenticios sobre la
caída del consumo ha sido reducido, dado que aquéllos han tenido aumentos
moderados (por ejemplo, los alimentos procesados sufrieron un aumento del
3,20% en el primer semestre). Las causas son identificadas en la recesión
económica y su impacto sobre el desempleo y el nivel de ingreso.
Según las cifras
actualizadas de Datanálisis, el ingreso familiar habría experimentado un
descenso del 5,5% de enero a agosto de 1999. La caída del ingreso afecta una
vez más en mayor medida a las clases sociales más desprotegidas; si para el
estrato E (menores ingresos) la caída fue del 8,3%, en el estrato D se situó
en el 7,5%, en el C 4,6% y en los estratos A y B (que tan sólo representan a
un 3% de la población, con ingresos promedio de Bs. 4.000.000/mes), la caída
fue de 3,5%. De acuerdo con Datanálisis, el nivel de ingreso de los estratos
sociales más bajos sólo cubre 39,58% de la canasta básica y 58,2% de la
canasta alimentaria, para un sector que representa el 79% de la población
venezolana28. Por su parte, Albis Muñoz, presidenta de Consecomercio señaló,
tras apuntar un descenso del consumo en el mes de abril por el orden del
12%, que "la caída del consumo es tan grave y preocupante que ya está
afectando los alimentos"29, en unas declaraciones en que parecía
desconocer las tendencias que vienen presentándose en los últimos años.
En cuanto a la
conformación de la dieta, siguen acentuándose los procesos de sustitución de
alimentos ricos en proteínas, vitaminas y minerales, por otros más pobres en
nutrientes pero de elevado contenido calórico, así como de precio más
asequible. En efecto, "La baja en el ingreso familiar se tradujo en
descensos importantes en el consumo de diversos renglones"30, de acuerdo
con Luis Vicente León, director de Datanálisis. "En el caso de la cesta
alimentaria, éstas se han redefinido en parte por la disminución en las
compras y, en segundo lugar, por el desplazamiento hacia productos más
económicos"31. La disminución alcanzó productos esenciales en la dieta
de la familia de bajos recursos económicos, como lo son los cárnicos,
lácteos y harinas. De acuerdo con datos de Cavidea, en el año 1998 se
produjo un descenso del 24% en ventas acumuladas para el año 199832. Para
los cuatro primeros meses de 1999, Cavidea registró aumentos en las ventas
de granos (14,58%) y de atún en lata (1,27%), y descensos de moderados a
severos en el resto de rubros, incluidos sectores que en períodos recientes
se encontraban en alza, como el de las pastas (8,85% de recesión). Una
muestra evidente del cambio progresivo de la dieta del venezolano es que
para mediados de año, por cada kilo de carne se consumen 3,2 kgs. de ave,
cuando tradicionalmente la dieta estaba conformada por carne bovina en
proporción mayor que la de origen avícola33. Este patrón viene dándose en la
última década, y no debe ser interpretado sólo como producto de la situación
de recesión del presente año.
La importante
recesión económica que atraviesa el país, y su consiguiente impacto sobre el
nivel de desempleo, son las principales causas de la reducción del poder
adquisitivo. Un estudio del Banco Central de Venezuela (BCV) señalaba como
principal causa de la desaceleración de la inflación en los primeros meses
del año, la caída en el consumo de alimentos, vestido, calzado y servicios.
Aún así, las previsiones de la cámara industrial son relativamente
optimistas: "Si se toman las medidas económicas adecuadas, el
[descenso en el] consumo promedio de los alimentos en 1999 será cercano
al 4%"34.
Lorenzana Albert,
profesora del postgrado de Alimentos y Nutrición de la USB, destaca la
necesidad de desarrollar programas educativos y de orientación sobre los
hábitos de consumo en el marco del progresivamente reducido poder
adquisitivo de la población, con el objetivo de lograr la mayor optimización
posible de los recursos familiares disponibles. A juicio de esta
especialista -que se refiere igualmente al negativo impacto del Programa de
Ajuste Estructural del anterior gobierno sobre las familias de menores
recursos-, ésta es una tarea fundamental, que debe ser asumida
prioritariamente por las autoridades del INN35. La apreciación de Luis
Vicente León, que interpreta el aumento en las ventas de cigarrillos,
golosinas y snaks, como producto de la frustración en el logro de una
canasta balanceada, pareciera corroborar la urgencia de esta necesidad.
Un informe acerca
de la disponibilidad alimentaria de la FAO para 1998, calculaba el promedio
de calorías por habitante para Venezuela en 2.400, siendo el promedio
mundial de 2.76036. En cuanto a la situación de Venezuela en la región, sólo
10 naciones del continente tienen promedios de consumo por habitante por
debajo del venezolano. Hartwig de Haen, subdirector general de la FAO,
ofrece un diagnóstico en el ámbito mundial que refleja la situación del
país: "En el planeta hay alimentos suficientes para nutrir al mundo
entero, pero no están distribuidos equitativamente y muchos carecen de
medios para comprarlos"37. Refiriéndose a la iniquidad en los procesos
de consumo, refiere que "Incluso cuando a nivel nacional el
abastecimiento es adecuado, el acceso a los alimentos representa a menudo un
problema"38.
Resulta
significativo recordar que la OCEI realiza el cálculo del precio de la
Canasta de Alimentos Normativa (CAN) sobre la base de una lista de 50
productos, destinados a proporcionar a un grupo familiar promedio de 5,2
personas un total de 2.203 kilocalorías por persona diariamente, lo cual
significa que la canasta "oficial" no cubre ni el 85% de la disponibilidad
promedio. Asimismo, la FAO estima entre 2.700 y 3.000 el número de kg/día
por habitante para garantizarle un correcto desarrollo39, con lo cual la CAN
sólo incluye entre 70% y 80% del promedio recomendado. Para marzo de 1999,
la CAN estaba ubicada en Bs. 124.64840, casi la mitad del cálculo que
presenta el CENDA para la llamada canasta alimentaria, que en abril
alcanzaba los Bs. 213.570. Por su parte, Hernán Méndez Castellanos,
presidente de Fundacredesa, asegura que "En este momento existen 3,8
millones de familias en todo el país. De esa población, hay 800 mil familias
que no tienen ingresos para comprar la dieta de requerimientos, o sea que
están cayendo en desnutrición. 10% de estos núcleos están en el estrato III;
20% en el estrato IV; y 31% en el estrato V"41.
En un estudio sobre
el derecho a la alimentación, la ONU destaca la interrelación entre
disponibilidad alimentaria y pobreza, afirmando que "cabe expresar la
pobreza como la mayor o menor capacidad de procurarse alimentos", y a su
vez, que la incapacidad para procurarse alimentos "está relacionado en la
mayoría de los casos con la pobreza"42. De acuerdo con cálculos del
CENDA, 59% de la población tiene ingresos inferiores a la canasta
alimentaria, es decir, "no les alcanza ni siquiera para alimentarse"43.
Los efectos de la iniquidad en el acceso a una alimentación adecuada se
observan en la situación nutricional: de acuerdo con la directora ejecutiva
de la Fundación Cavendes, Mercedes López, "No sólo la disponibilidad de
alimentos está bajando, sino que cada vez es mayor la brecha nutricional
entre los que pertenecen a los estratos más altos y los de estratos más
bajos"44.
En enero, la
Contraloría General de la República (CGR) presentó un informe sobre la
marcha de los programas sociales implementados en el marco de la Agenda
Venezuela, evaluación que arrojaba resultados altamente negativos,
coincidiendo con algunos de los planteamientos que Provea viene haciendo
desde el año 1996. En efecto, a pesar de defender el programa, Alfredo
Silva, técnico de la Contraloría, afirmó que es "indiscutible su falta de
eficacia". La mayoría de los programas sociales -que supusieron el
desembolso de Bs.1billón en cinco años- fueron detectados como inauditables,
debido al desorden administrativo. Alrededor del 60%-70% de los presupuestos
fueron absorbidos por gastos de gestión, quedando el resto para su ejecución
real. Otras deficiencias detectadas son el solapamiento de funciones debido
a la cantidad de organismos que los ejecutan, así como el caos en el control
de quienes se benefician de las ayudas, con la consiguiente dificultad de
establecer su impacto real.
Relevantes son las
declaraciones del Ministro de Familia del gobierno saliente, Carlos Altimari,
el cual afirmó, a la luz de las críticas, que "Lo importante es, como nos
han señalado representantes de la banca multilateral, que los sectores de
menores recursos tengan claro que hay una decisión del Gobierno y del Estado
venezolano de ocuparse de problemas coyunturales y estructurales"45.
Uno de los
proyectos más cuestionados fue el Programa Alimentario Materno Infantil (PAMI),
según evidenció el estudio de la CGR. El mismo gastaba en la distribución
del producto en torno al cual giraba el proyecto (Lactovisoy, un compuesto
de leche en polvo con nutrientes) un precio 246% por encima de su costo de
producción. Los gerentes del programa afirmaron que los cálculos estaban
equivocados, y que en realidad los gastos de gestión sólo aumentaban en un
27% el costo inicial del producto46. La investigación evidenció asimismo que
para 1997, el PAMI sólo había cubierto el 10% de la población destinataria
(en el caso de los Edos. Carabobo, Bolívar, Zulia y Miranda, la cobertura no
superó el 6% de destinatarios). Otras deficiencias del programa apuntaban a
que "los beneficiarios no reciben oportunamente los productos, los
proveedores no cumplen con los plazos de entrega y los productos no cumplen
con requisitos de calidad"47.
Por otro lado, en
abril de 1999 se anunció una disminución del 10% en los recursos disponibles
para el INN, el cual atravesó por serias crisis y recortes durante el
ejercicio pasado. Este nuevo recorte redujo a 100 días su operatividad, a
pesar de que faltaban 180 para el fin del año escolar -es el ámbito de la
escuela donde el INN concentra la mayor parte de sus esfuerzos y programas-,
y que más de la mitad de los recursos del ejercicio anterior no habían sido
ejecutados. En agosto, se instaló una Junta Reestructuradora, que cuenta con
seis meses para establecer un nuevo proyecto de gestión. Una vez más, uno de
los problemas que se evidenciaron en la gestión de los programas destinados
a cubrir las deficiencias nutricionales de la población, fue la dispersión
de organismos encargados de su ejecución, así como de los recursos
financieros. En la nueva gestión, el PAMI será absorbido por el INN, para
garantizar no sólo la continuidad sino la concentración de esfuerzos y
recursos. Odalis González, la directora de Gestión Alimentaria, advirtió
sobre la necesidad de continuar con las actividades de la institución: "Si
no fortalecemos el programa alimentario, vamos a tener un venezolano en el
próximo siglo de deficiente calidad", a la par que anunció la propuesta
de aumentar el número de comedores populares, sobre todo en zonas de
concentración de trabajadores.
El gobierno actual
anunció asimismo la continuidad del proyecto de distribución de alimentos
Programa de Alimentación Estratégica (PROAL), que abastece a precios
económicos más de 15.000 bodegas populares en todo el país. El programa, que
en los dos años de funcionamiento ha conocido un importante crecimiento,
desarrolla un papel de intermediación entre la agroindustria nacional y los
sectores más desfavorecidos, alcanzando a una población de aproximadamente
5.000.000 de beneficiarios48. Oliver Belisario, director general de PROAL,
afirmó en febrero que su "efectividad y transparencia" aseguran la
permanencia del programa49. A mediados de 1999 se anunciaron inversiones del
orden de Bs. 26 millardos y la intención de sustituir definitivamente las
importaciones que venían produciéndose de algunos rubros como la caraota y
el frijol.
Por otro lado, en
julio de 1999 se anunció la reinstalación del Consejo Nacional de
Alimentación (CNA), el cual tiene como fin orientar al Estado y a la
población sobre normas y recomendaciones dietéticas. El CNA, que trabajará
en concertación con el INN, se concentrará en la promoción de la dieta
basada en productos tropicales y abordará la campaña de promoción del arroz,
para garantizar su producción y accesibilidad50.
Políticas públicas en materia alimentaria Balance de la gestión del anterior
gobierno y situación del sector agropecuario.
De acuerdo con las autoridades
salientes, la producción agropecuaria nacional habría crecido un 2,5% entre
1997 y 1998. Sin embargo, representantes del sector se referían a una
disminución considerable de la producción en la mayoría de los rubros para
el mismo período. Un estudio de Agroplán apuntaba a la "caída
dramática de la producción por todas las limitaciones que ha tenido la
actividad productiva rural venezolana"51,
entre otras una importante contracción del gasto público. En concreto, el
maíz habría sufrido una contracción del 37% en relación con 1997, y el arroz
una caída del orden del 28%. Rodrigo Agudo, presidente de la Asociación de
Productores de Leche (Asolep), se refirió igualmente a la recesión en el
mercado de la leche para 1998 (casi la cuarta parte del consumo estaría
conformado por importaciones)52. En cuanto al sector proveedor, Cavidea
afirmó que hubo un descenso del 24% en ventas acumuladas; alrededor del 15%
de los establecimientos de venta de alimentos habrían cerrado a lo largo del
año, lo que no se tradujo en una tasa de desempleo equivalente53. Cavidea
apostó por la necesidad urgente de activar la capacidad del sector
productivo, el cual, de acuerdo con estimaciones de la cámara, tiene
alrededor del 45% de su capacidad desaprovechada54.
Las diferencias de
apreciación entre el sector oficial y representantes del sector privado con
respecto a la productividad nacional, también se reflejaron en la
apreciación en cuanto a las políticas emprendidas por el gobierno saliente.
Además de las críticas por el insuficiente apoyo al proyecto de Ley de
Desarrollo Agrícola y Seguridad Alimentaria (Lodasa), se añadieron las
apreciaciones de desatención al sector. Según Juan Luis Hernández,
presidente de Agroplán, "este fue, muy probablemente, el peor quinquenio
para la agricultura, desde la crisis de 1972-73"55. Aunado a la ausencia
de una política agrícola coherente, se señaló como factor clave el apoyo a
la entrada de productos agrícolas importados, lo cual encareció la
producción venezolana; muestra de ello es que los sectores más afectados
fueron aquellos directamente sometidos a las presiones del sector importador
(maíz, sorgo, arroz). A esto se añadió "una caída brutal del
financiamiento hacia el sector"56. Ambos factores -la falta de apoyo
efectivo a la producción nacional y la inclinación a facilitar la apertura
del mercado- se evidencian en las repercusiones sobre el sector productivo
nacional. De acuerdo con el Presidente de Fedenaga, José Luis Betancourt,
las políticas de mercado se caracterizaron por el apresuramiento y "por
un aperturismo dogmático"57, lo cual afectó seriamente al sector, al
distorsionar el mercado interno en función de esa misma visión de mercado.
Fedenaga planteaba un diagnóstico de los principales problemas del sector,
el cual estaría caracterizado por la caída o estancamiento de la producción
debido a la política de eliminar la protección, el deterioro del crédito
agrícola, la caída del consumo y su repercusión sobre la salida del producto
y las presiones de los importadores para canalizar y allanar los procesos de
importación58.
Al inicio de su
gestión, el actual gobierno presentó un macro programa quinquenal de rescate
y promoción del sector agrario -el llamado Plan Agroalimentario hacia el
Siglo XXI- para cuyo diseño se habría realizado una amplia consulta pública
entre los sectores clave. Su objetivo principal es "desarrollar un sector
agroalimentario competitivo, que sea capaz de cubrir la demanda nacional",
en palabras de Alejandro Riera, titular del Ministerio de Agricultura y Cría
(MAC). Este ambicioso plan supone la inversión de alrededor de Bs. 800
millardos en los próximos cinco años, y busca lograr un aumento porcentual
de la producción agropecuaria del orden del 3% en relación con el Producto
Interno Bruto (PIB) para finales de año (cifras promedio del quinquenio
pasado lo estimaban en alrededor del 4,5%, con tendencia regresiva). Está
estructurado en una serie de Programas destinados a fortalecer y consolidar
el sector: el Programa de Tenencia de Tierra (actualización de la tenencia
de tierras, regularización y mejora de las infraestructuras); los Programas
Sociales y Alimentarios (mayor efectividad en la distribución y la
disponibilidad de alimentos, beneficiando a 5.000.000 de personas); el
Programa de Apoyo al Pequeño y Mediano productor (mejoramiento de las
condiciones de las familias campesinas y de los pequeños productores); el
Programa de Transferencia Tecnológica (busca mejorar la productividad y
calidad); el Programa de Producción y Financiamiento (establecer políticas
de financiamiento y subsidio de acuerdo a sectores estratégicos y
necesidades del sector). Se desarrolla en tres fases, una primera de
"rescate" del sector agrícola, una segunda de "relanzamiento", que incluye
la incentivación a la producción y el mejoramiento de los asentamientos
campesinos, y una tercera de "consolidación", que incluye esfuerzos
dirigidos a superar el déficit de producción en los circuitos bandera (entre
ellos, el aceite, el arroz, el maíz, la caña de azúcar y algunos rubros del
sector pesquero).
El Plan incluye
acciones concretas para facilitar el acceso a recursos financieros: se
anunció la apertura de negociaciones con la banca para la fijación de una
cartera fija para el agro del 20% de los recursos destinados a la
intermediación, y el establecimiento de un interés preferencial del 20%61.
En efecto, uno de los principales problemas que viene acusando el sector
productivo nacional es la falta de apoyo de las agencias financieras,
progresivamente reacias a aceptar inversiones que consideran de riesgo.
A la hora de su
presentación, se produjeron muestras de apoyo así como críticas al plan
propuesto. Oscar David Soto, presidente de la Comisión de Agricultura y
Política Agraria del Congreso de la República, calificó al plan de utópico,
"porque en un escenario de inseguridad, de falta de garantías para
producir en el medio rural, no es posible aumentar la producción a los
niveles que prevé"62. Soto se refirió a la problemática relacionada con
las invasiones de tierra y la inseguridad que ello significa, así como a la
necesidad prioritaria de abordar una revisión de los compromisos
internacionales de importación de productos. A su vez, Ydelfonso Finol, jefe
de la fracción de Acción Agropecuaria, afirmó que "no hay una política
agrícola y se evidencia en que el MAC está atado de manos para actuar en
defensa de la agricultura venezolana"63. De acuerdo al representante, la
política crediticia resulta insuficiente, pues la reducción de un punto en
el encaje legal para los créditos agrícolas no es garantía suficiente para
una mayor disponibilidad financiera, habida cuenta del endeudamiento del
sector. En julio, el presidente de Agroplán hacía un balance de la marcha
del Plan Agrícola del nuevo gobierno: "el plan de rescate y reactivación
del aparato productivo agrícola [...] nunca se tradujo en acciones"64,
lo cual estaría permitiendo una reedición para el sector productivo del
escenario del año pasado, caracterizado por los precios bajos, las
restricciones o dificultades para el financiamiento y la continuidad de las
altas tasas de interés. De acuerdo con Hernández, hasta la fecha, la única
medida implementada para relanzar el sector había sido la reducción de un
punto en el encaje legal, que criticó, en los mismos términos que Finol, "como
a todas luces insuficiente".
Por otro lado, la
manera como el Ejecutivo abordó la problemática derivada de las
importaciones no fue del todo coherente. El desarrollo de medidas de este
tipo está sujeto a importantes tensiones, debido a las exigencias del sector
agroindustrial y a la desfavorable acogida que tienen desde espacios que
promulgan las ventajas del mercado sin restricciones. La gestión anterior
promovió medidas de protección a las importaciones, y como consecuencia
desatendió a la producción nacional y a un proyecto de seguridad alimentaria
a mediano plazo. De acuerdo con Fedenaga, "Las importaciones de carne y
leche deben ser controladas porque las adquisiciones foráneas de la
industria han subido más de 40% en los últimos dos años, sin que el Estado
haya asumido una actitud enérgica para controlar este fenómeno"65. Entre
tanto, las acciones del actual gobierno oscilaron entre el apoyo a los
productores nacionales y el mantenimiento de compromisos internacionales y
del sector industrial.
Alejandro Riera
titular del MAC afirmó, en la toma de posesión del cargo, que el objetivo
principal de su gestión sería lograr una balanza comercial agraria positiva:
"trataremos de disminuir las importaciones agropecuarias para
sustituirlas con productos nacionales"66. El siguiente titular del MAC,
Juan Jesús Montilla, anunció, en el marco de la política de impulso a la
producción del arroz, la subida de los aranceles para el trigo67. En abril
de 1999 se planteó la suspensión temporal de las importaciones de carne con
el objetivo de determinar necesidades y prioridades, así como para la mejor
administración de los productos que llegan a las aduanas. De igual manera,
se planteó la protección al sorgo y al maíz, con el establecimiento de
nuevos aranceles que superarían en 40% y 20% respectivamente los existentes.
El anuncio de una nueva política de importaciones basada fundamentalmente en
la protección a la producción nacional no podía pasar desapercibida. Ante
las acusaciones de proteccionismo, Riera había afirmado que se trata de "utilizar
los mecanismos de preservación de la producción nacional contemplados"
en los convenios internacionales68.
En mayo, Fedenaga,
que venía aplaudiendo estas muestras de apoyo a la producción nacional, se
refería a las dificultades que enfrentaban los ganaderos para colocar el
ganado nacional a lo largo de todo el país. "Lo criticable en este
momento es la gran contradicción existente entre una posición oficial, que
es asumida públicamente, y unas acciones que la contradicen"69, afirmó
José Luis Betancourt, refiriéndose a la problemática con las importaciones.
Para esa fecha, el Ejecutivo dio luz verde a la importación de carne en el
marco de los compromisos internacionales adquiridos ante la Comunidad
Andina. En el Edo. Zulia, la federación regional de ganaderos declaró el
estado de emergencia, por sus posible repercusiones en la colocación de
reses en el mercado nacional. A pesar de haberse presentado el incentivo a
todo nivel de la producción de arroz como uno de los proyectos que
relanzarán en los próximos años al agro nacional -lo que incluye el aumento
de su frontera agrícola en 500.000 has. la inversión en nuevas tecnologías
de producción y campañas de incentivo al consumo-, en el mes de junio había
80.000 tns. de producción nacional sin colocar. En cuanto a la producción
láctea nacional, en junio estarían quedando sin colocación 150.000 lts. El
sector agroindustrial se refería a su incapacidad para absorber la elevada
producción de la fecha, situación que se repite casi todos los años por la
misma época. La cartera agrícola nacional para la fecha apuntaba a una
reducción en términos nominales del 15% con respecto al comienzo del
semestre.
A su vez, el sector
azucarero hacía pública la solicitud de protección, que incluiría la
suspensión de preferencias arancelarias, mientras que el presidente de la
Federación Nacional de Asociaciones Pesqueras, Lorenzo Ravago, solicitó el
desarrollo de una política de apoyo para el sector, la cual cifraba
principalmente en el desarrollo de las siguientes medidas: sintonizar la
política arancelaria y sanitaria con la realidad del sector productivo
nacional, otorgar mejores subsidios al combustible, y establecer programas
de financiamiento y apoyo a la reconversión de flotas en condiciones
"blandas"70. Por su parte, Cavidea reconocía los esfuerzos realizados por el
ejecutivo para frenar los ilícitos aduaneros. Su presidente afirmó que "aunque
no se ha resuelto el problema, las autoridades han actuado de manera
contundente"71.
En el marco de
estas críticas, el ministro Montilla salió al paso anunciando como nueva
medida para frenar la importación el recorte de los lapsos para la
colocación de importaciones de 6 y 9 a 3 meses. Otras de las medidas
anunciadas en ese momento para reactivar el plan de incentivos fueron: el
abaratamiento del costo de almacenamiento de cosechas, estableciendo
acuerdos para compartir el gasto de los silos de propiedad pública con los
productores; negociaciones para lograr reducciones en el costo de
fertilizantes; la revisión de los márgenes de ganancia en la cadena de
comercialización; el desarrollo de nuevas tecnologías de siembra directa y
preparación de tierras; y el rescate de la Dirección de Estudios Económicos
del MAC, la cual había sido eliminada por la administración Caldera. "Antes
de que finalice el año, el gobierno aplicará alguna medida para asegurar que
en el futuro no haya precariedad para el otorgamiento de créditos"72.
En un principio,
este escenario apuntaría a la existencia de una voluntad política reflejada
en el diseño de ambiciosos planes de rescate del sector -y como consecuencia
un ejercicio de ahondar hacia la seguridad alimentaria-, pero que no estaría
teniendo reflejo en la realidad debido a los fuertes intereses comerciales y
la presión de los sectores importadores y de comercialización. En este
sentido, es de destacar la necesidad de rescatar un planteamiento
estratégico y estructural, que permita el fortalecimiento efectivo de la
estructura de producción agropecuaria nacional.
Con respecto a los
planes de infraestructura de producción, está prevista la rehabilitación y
consolidación de los sistemas de riego y de saneamiento de tierras
construidos con fondos públicos, recuperando así la capacidad de riego de
hasta un total de 700.000 has. Igualmente está prevista la transferencia de
la gestión de operación, conservación y mantenimiento de 15 sistemas de
riego grandes y medianos a las asociaciones de usuarios agrícolas, y la
transferencia de propiedad de 1.173 sistemas pequeños. La efectividad de
estas medidas sobre la cualificación de la producción vendrá dada en parte
por la capacidad de abordar las otras variables de las que depende el
productor relacionadas con las posibilidades de financiamiento y de
colocación del producto en el mercado, y a su vez con las políticas que se
desarrollen en materia de derecho a la tierra -específicamente en lo
relacionado con la garantía de la tenencia del pequeño productor, en aras
del "mejoramiento de las condiciones de vida en el medio rural"73. En
este sentido, cabe mencionar las recomendaciones de la FAO con respecto a la
promoción de la agricultura orgánica, la cual facilita el aumento de los
ingresos familiares de los pequeños productores y favorece la progresiva
disminución del uso de pesticidas con el consiguiente beneficio para
cuencas, tierra y ecosistema, a la vez que la reducción en los costos de
producción.
Finalmente, en el
aspecto del financiamiento tampoco parecen haberse concretado logros
importantes. Los ensayos de negociar una cartera agrícola con el sector
financiero se convirtieron en un proyecto de decreto que establecería su
obligatoriedad. De acuerdo con este proyecto, el gobierno negociaría con la
banca los dos primeros meses del año el monto de la cartera y la tasa
preferencial; de no lograrse un arreglo, las autoridades impondrían ambos
parámetros. "Se habla de una cartera que estaría entre el 15% y el 17% de
los préstamos totales que otorga la banca", afirmó en mayo Alejandro
Riera74. Para los productores, la inexistencia de una cartera obligatoria
significa un obstáculo importante para el logro de financiamiento, habida
cuenta de las reticencias del sector financiero. Adicionalmente, Fedenaga
está solicitando una mayor flexibilidad en los plazos de devolución.
A su vez, está
prevista la creación de un sistema financiero nacional, constituido por "consejos
regionales de financiamiento, con participación de productores,
agroindustria, instituciones financieras y entes de desarrollo [así como
el desarrollo de un] sistema integral de seguro agrícola y gestión de
riesgo"75. Una de las principales exigencias del sector productivo es
precisamente el establecimiento de un sistema de cálculo de riesgo que
responda a la realidad del sector.
Entre tanto, en el
marco de la Política Agropecuaria Común para la Región Andina, los distintos
titulares de agricultura de los países del Pacto Andino se reunieron para
establecer los lineamientos y compromisos para aplicar antes del año 2000,
así como para diseñar una política común ante la Organización Mundial del
Comercio (OMC), paladín internacional de la apertura de fronteras. Se
estableció asimismo un Comité Consultivo Andino de la Cadena del Arroz,
encargado de diseñar una nueva política para la aplicación de preferencias
arancelarias.
Los objetivos y
metas enunciados por el gobierno actual son alentadores, y parecen
efectivamente encaminados a superar la situación agroalimentaria que, de
acuerdo con el titular del MAC, "no puede ser más dramática. Hay un
déficit generalizado, con muy escasas excepciones"76, que se sustituye
con importaciones del orden de dos tercios a tres cuartas partes de la
producción requerida. La posibilidad real de equilibrar los compromisos
internacionales con las necesidades hacia el logro de la seguridad
alimentaria requiere de la capacidad para incorporar al agro al proceso de
recuperación y consolidación del tejido productivo nacional. Sin embargo,
los compromisos y presiones de los sectores importadores interesados en
mantener las ventajas comparativas de la actividad que promueven, así como
el desinterés del sector financiero en apoyar estas iniciativas, estarían
frenando la puesta en marcha de las medidas de promoción y protección de la
producción nacional, y como consecuencia la efectividad de los proyectos
anunciados.
Ley Orgánica de Desarrollo Agrícola y Seguridad Alimentaria
No menos
importante que el desarrollo de programas es contar con un instrumento
legislativo que fomente y proteja efectivamente la estrategia hacia la
seguridad alimentaria. El postergado proyecto de Lodasa no fue aprobado ni
en el período final del gobierno saliente ni durante la actual gestión.
Las diferentes asociaciones agropecuarias se pronunciaron en los últimos
meses del año por la sanción de la ley. Así, Pedro Solano, de la
Asociación de Productores Agropecuarios del Edo. Guárico, afirmó que "nunca
se han fijado reglas claras y estables que permitan planificar la
producción de forma apropiada"1, instando al gobierno a tomar cartas
en el asunto. Sin embargo, los desencuentros entre el sector agropecuario
y el sector agroindustrial -reflejados en las discusiones del
legislativo-, aunados al desinterés manifiesto del Ejecutivo, significaron
su anunciado diferimiento hasta la actual legislatura.
En cuanto al
gobierno actual, a pesar del anuncio realizado por el actual presidente de
la República durante la campaña presidencial -en el sentido de que
apoyaría su sanción-, y del titular del MAC -que afirmó al inicio de su
gestión que la sanción de la Lodasa era una prioridad de su gestión-, la
ley no fue incluida en la Ley Habilitante que se presentó ante el Congreso
de la República. La presencia de la materia agrícola en esta ley se redujo
a temas de financiamiento de cosechas y a la sanción de salvaguardas de
protección a la producción nacional2.
Aunque su
discusión y aprobación quedó diferida por este hecho, se conocieron
algunos elementos del proyecto que será promovido desde el Ejecutivo:
obliga a asignar anualmente recursos a la construcción y el mantenimiento
de vías agrícolas, sistemas de riego, drenaje, embalses y saneamiento de
tierras; establece el financiamiento de programas para el sector privado;
determina incentivos fiscales a la inversión agrícola; y obliga al Estado
a garantizar los gastos de almacenamiento y financiamiento de las
cosechas. Finalmente, en uno de los aspectos más discutidos -y
aparentemente en sintonía con las exigencias del sector agroindustrial- no
establece un monto determinado de transferencia del presupuesto fiscal al
sector.
Una de las
medidas que, concluido el período constituyente, permitirá medir la
voluntad del actual gobierno con respecto a la seguridad alimentaria,
tiene que ver con la efectiva promoción de una ley de seguridad
alimentaria, como parte de las medidas necesarias "para garantizar que
todas las personas queden libres del hambre y que puedan disfrutar lo más
pronto posible del derecho a una alimentación adecuada"3. En ese
sentido, el Comité de Derechos Humanos de la ONU afirma que "los
Estados deben considerar la posibilidad de aprobar una ley marco como
instrumento básico de aplicación de la estrategia nacional para el derecho
a la alimentación"4. El proyecto de Lodasa lleva ya más de un año y
medio esperando para su discusión consensuada. Su objetivo principal debe
ser, más allá de los intereses específicos de sectores concretos, el logro
de un marco legislativo que permita –junto a los efectos de otras
políticas sociales y económicas- la más urgente reversión de las
tendencias de desnutrición, caída del consumo de alimentos e inseguridad
alimentaria que afecta a una gran parte de la población venezolana, y por
ende a la nación en su conjunto. En definitiva, una ley cuya sanción
favorezca la implementación urgente de una estrategia para combatir un
problema que se encuentra desesperadamente extendido en el país, a pesar
de que sea de difícil reconocimiento: el hambre.
-------------------------------
1. El Nacional, 10.11.98, pág. E2.
2. El Nacional, 20.02.99, pág. E-2.
3. CONSEJO ECONOMICO Y SOCIAL: El derecho a una alimentación adecuada.
Op.cit. Párrs. 21 y 29.
4. Ídem.
__________________________________________________________________________________________________________________________
1. CONSEJO
ECONOMICO Y SOCIAL: El derecho a una alimentación adecuada. Ginebra, mayo de
1999. Párr. 4.
2. Ídem. Párr. 6.
3. Ídem. Párr. 21.
4. Ídem. Párr. 28.
5. FUNDACIÓN
CAVENDES. Anales venezolanos de nutrición. Vol. 12. Nº 1, 1999. Pág. 54.
6. Últimas
Noticias, 22.02.99, pág. 10.
7. El Nacional,
17.07.99, pág. C-2.
8. Ver Anexo Nº 10
9. FUNDACIÓN
CAVENDES: Op. Cit. Pág. 65.
10. Ver anexo Nº
10.
11. FUNDACIÓN
CAVENDES: Op. Cit. Pág. 66.
12. El Nacional,
16.06.99, pág. C-2.
13. Útimas
Noticias, 22.02.99, pág. 10.
14. SISTEMA DE
VIGILANCIA ALIMENTARIA Y NUTRICIONAL: Boletín informativo 1994-1997. Pág.
27.
15. Ídem. Pág. 50.
16. FUNDACIÓN
CAVENDES: Op. Cit. Pág. 60.
17. Últimas
Noticias, 22.02.99, pág. 10.
18. El Nacional,
14.07.99, pág. C-2.
19. El Nacional,
16.09.99, pág. C-2.
20. CONSEJO
ECONOMICO Y SOCIAL. Op. Cit. Párr. 31.
21. Últimas
Noticias, 01.03.99, pág. 12.
22. SISTEMA DE
VIGILANCIA ALIMENTARIA Y NUTRICIONAL: Op. Cit. Pág. 50.
23. FUNDACIÓN
CAVENDES: Anales Venezolanos de Nutrición. Volumen 2. Nº 1, 1998. Pág. 48.
24. Ídem. Pág. 49.
25. El Nacional,
04.08.99, pág. E-1.
26. Últimas
Noticias, 05.08.99, pág. 8.
27. Reporte,
20.07.99, pág. 12.
28. Sitio Web: http://www.eud.22.09.99.
29. El Universal,
07.05.99, pág. 2-2.
30. Ídem.
31. Ídem.
32. El Universal,
16.12.98, pág. 2-1.
33. El Globo,
17.08.99, pág. 19.
34. El Globo,
16.06.99, pág. 27.
35. El Impulso,
26.10.98, pág. 6.
36. Según los
cálculos de la Fundación Cavendes, la ingesta promedio del venezolano no
llegaría a las 2.000 calorías diarias por habitante, estimaciones bastante
menos optimistas que las de la FAO.
37. El Universal,
11.12.98, pág. 2.8.
38. Ídem.
39. Ver PROVEA:
Informe Anual Octubre 1996-Sptiembre 97. Caracas,1997. Págs. 256-57.
40. El Nacional,
26.03.99, pág. E-2.
41. El Nacional,
15.08.99, pág. C-2.
42. ONU. CENTRO DE
DERECHOS HUMANOS: El derecho a una alimentación adecuada como derecho
humano. Ginebra, 1989. Párrs. 149 y 150.
43. El Nacional,
26.02.99, pág. 26.
44. El Nacional,
14.07.99, pág. C-2.
45. El Nacional,
08.01.99, pág.C-1.
46. El Nacional,
09.01.99, pág. C-2.
47. CONTRALORÍA
GENERAL DE LA REPÚBLICA: Informe al Congreso 1998. Caracas, 1999. Pág. 14.
48. Los cálculos de
CENDA refieren alrededor de 12.000.000 de venezolanos que no pueden cubrir
sus necesidades alimentarias.
49. Economía Hoy,
23.02.99, pág. 14.
50. Economía Hoy,
29.07.99, pág. 13.
51. El Nacional,
23.11.98, pág. E-Últ.
52. El Diario de
Caracas, 14.10.98, pág. 11.
53. El Universal,
16.12.98, pág. 2.1.
54. El Globo,
17.08.99, pág. 19.
55. El Universal,
26.12.98, pág. 2-6.
56. Ídem.
57. Economía Hoy,
20.04.99, pág. 12.
58. Economía Hoy,
26.04.99, pág. 14.
59. CHÁVEZ FRÍAS,
Hugo: La Propuesta de Hugo Chávez para Transformar a Venezuela. Venezuela,
1998. Pág. 34.
60. Ídem.
61. Últimas
Noticias, 06.04.99, pág. 4.
62. El Nacional,
08.04.99, pág. E-1.
63. Ídem.
64. El Universal,
14.06.99, pág. 2-12.
65. Economía Hoy,
20.04.99, pág. 12.
66. Últimas
Noticias, 04.02.99, pág. 9.
67. El Nacional,
09.06.99, pág. E-7.].
68. El Nacional,
29.04.99, pág. A-6.
69. El Nacional,
19.05.99, pág. E-10.
70. El Globo,
13.05.99, pág. 23.
71. El Globo,
16.06.99, pág. 27.
72. El Globo,
15.06.99, pág. 24.
73. CHAVEZ FRÍAS,
Hugo: La Propuesta de Hugo Chávez para Transformar a Venezuela. Op.cit. Pág.
40.
74. El Globo,
08.05.99, pág. 24.
75. El Globo,
14.06.99, pág.22.
76. El Nacional,
14.06.99, pág.
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