Informe Anual

2001-2002

Indice general

 

DERECHO A LA ALIMENTACIÓN

Situación nutricional
  1- Sectores vulnerables
  2- Deficiencia de micronutrientes
Situación alimentaria
  1- Consumo e ingesta alimentaria
  2- Retrocede el consumo de alimentos
Políticas agroalimentarias
  1- Las medidas económicas y su efecto sobre la alimentación
  2- Marco legislativo
  3- Los programas sociales asociados a la alimentación.
  4- Nuevos programas alimentarios
  5- Programa de Extensión Agrícola
  6- Organismos Genéticamente Modificados y políticas gubernamentales
  7- Inestabilidad política y seguridad alimentaria (cuadro)

 

El Estado promoverá la agricultura tropical sustentable como base estratégica
del desarrollo rural integral y, en consecuencia, garantizará la seguridad alimentaria de la población; entendida como la disponibilidad suficiente y estable de alimentos en el ámbito nacional y el acceso oportuno y permanente a éstos por parte del público consumidor.
La seguridad alimentaria se alcanzará desarrollando y privilegiando la producción agropecuaria interna, entendiéndose como tal la proveniente de las actividades agrícolas, pecuaria, pesquera y acuícola.
La producción de alimentos es de interés nacional y fundamental al desarrollo económico y social de la nación...

 Artículo 305 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela

 

En el período que cubre este Informe, el derecho a la alimentación experimentó un comportamiento que evidencia avances en algunos aspectos y retrocesos en otros. Los avances se sitúan en un plano normativo, es decir, están relacionados con la aprobación de algunas leyes que protegen la seguridad alimentaria y con algunas medidas prácticas destinadas a concretarla. Específicamente hay que hacer mención a la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario que contiene disposiciones vinculantes entre el uso de la tierra y los planes agroalimentarios del país; y la ley de Pesca, que busca resguardar el equilibrio ecológico en la realización de esta actividad, lo que tendría un impacto positivo en la preservación de este producto alimenticio. Igualmente, se vislumbra una preocupación en la gestión gubernamental por dar mayor presencia al tema agrícola y alimentario, al volver a instaurar un espacio de atención específica a este campo en el ámbito ejecutivo, como fue la creación del Ministerio de Agricultura y Tierras (MAT) y al tratar de concretar programas de asistencia alimentaria y de producción agrícola, aunque los esfuerzos en este sentido siguen estando dispersos y no se encuentran relacionados con planes adecuadamente definidos. En definitiva, podría afirmarse que en el marco normativo actual continúan dándose pasos para visibilizar un componente fundamental del derecho a la alimentación, como es la seguridad alimentaria, y darle la prioridad que requiere.

En contraposición con estos avances, las cifras disponibles (que están referidas a la población menor de 15 años que asiste a los centros públicos de salud y corresponden a las estadísticas del Sistema de Vigilancia Alimentaria - Sisvan) relacionadas con la situación nutricional de la población venezolana muestran un retroceso en todos los grupos de edad que, aunque pudiera pensarse no significativo, rompe con una tendencia al descenso que venía produciéndose desde hace al menos dos años. Efectivamente, en el Informe pasado se reseñaba una disminución de la desnutrición del 1% en promedio en todos estos grupos etáreos, mientras que este año, el incremento ha rondado también este porcentaje. En algunos indicadores como el déficit agudo (desnutrición actual) y los déficit crónico compensado y descompensado (desnutrición prolongada), se trata del quiebre de una tendencia al descenso que venía produciéndose, en porcentajes bajos, desde 1997 y 1998.

Los informes de organismos de Naciones Unidas correspondientes al año 2002 y que reportan cifras del año 2000, como la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), indican que el porcentaje de desnutrición general (que afecta a toda la población), es superior al 20%, lo que ubica a Venezuela en la categoría 4 (países con déficit nutricional entre 20% y menos de 35%). Esto significa un descenso en una categoría con respecto a años anteriores, cuando se ubicaba en la categoría 3. Sobre la base de estos resultados, se señala a Venezuela como uno de los países que alcanzó los peores resultados en los compromisos para disminuir los índices de desnutrición. Por lo demás, los planes destinados a la preservación del consumo de micronutrientes como el hierro, el yodo y el flúor, perdieron fuerza, entre otras cosas, por la debilidad institucional en la que se encuentra el Instituto Nacional de Nutrición (INN); esta situación constata el riesgo de que se reviertan logros tan importantes como la declaración de la que fuera objeto Venezuela hace dos años, por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), como país virtualmente libre de las deficiencias de Yodo.

En el plano del acceso a los alimentos, se señalaba en el Informe anterior que, por primera vez en muchos años, se había producido un incremento salarial superior a la inflación, lo que significó una leve recuperación del poder adquisitivo de la población. En este período, la situación se revirtió notablemente, pues la devaluación de la moneda venezolana en los primeros ocho meses del año 2002, fue superior al 80%, con lo que el aumento salarial del 20% decretado en el mes de mayo, quedó afectado negativamente. Por lo demás, la adopción de algunas medidas económicas entre las que destaca el aumento de la alícuota del Impuesto al Valor Agregado (IVA) de 14,5% a 16%, así como la extensión de productos no exonerados de este tributo, ha tenido hacia el mes de septiembre de 2002, un impacto negativo en el comportamiento del consumo de alimentos que ya venía experimentando durante el año, una tendencia a la disminución (entre el 6 y el 10% hasta mediados del año 2001).

Finalmente, los programas sociales que ejecuta el INN han sufrido una parálisis importante. Esta parálisis está relacionada con la situación interna del INN, que por tercer año consecutivo se encuentra en proceso de reorganización y tiene un presupuesto deficitario. Es cierto que la crisis política tuvo efectos paralizantes en un conjunto de iniciativas y programas no sólo en el área alimentaria sino en general; sin embargo, ello no puede ser argumento para reconocer que, frente a una crisis social y económica como la que se ha desatado en el país en los últimos meses y que seguramente afectará los niveles de nutrición de la población, no se dé una respuesta gubernamental decidida y focalizada1 tendiente a sostener los logros alcanzados y a proteger a la población más vulnerable.

Por lo demás, el contexto nacional se enmarca en la situación mundial de la alimentación que reporta resultados poco alentadores, como pudo evidenciarse en la Segunda Cumbre Mundial sobre Alimentación, celebrada en Roma entre los días 10 al 13.06.02. Como suele ocurrir en este tipo de foros, se revisaron las metas establecidas hace cinco años (1996) y se concluyó que los esfuerzos realizados son insuficientes y muestran un progreso muy lento. Efectivamente, la meta general establecida en 1996 planteaba reducir el número de desnutridos en el mundo a la mitad para el año 2.015. Esto implicaba una disminución de 20.000.000 de hambrientos al año, cifra que difícilmente logró ubicarse en 6.000.000. Aún cuando se alcanzaron índices de disminución, este magro logro puede desdibujarse en el cortísimo plazo dado el alarmante crecimiento del desempleo a nivel mundial y por ende, la extensión de la exclusión y la pobreza. La Cumbre reiteró que ante una realidad que indica que el problema no es insuficiencia de alimentos sino mala distribución de los mismos, que existan más de 800.000 personas que pasan hambre, es absolutamente inaceptable. Aún así, las perspectivas no lucen alentadoras. Reconocer que no se alcanzarán las metas previstas y renovar estos compromisos tal y como ocurrió en el mencionado foro, no parecen ser las medidas más convenientes. Como lo establece la propia FAO la solución del problema alimentario en el mundo, es una cuestión de voluntad política que debe traducirse en hechos.

-Tope-

Situación nutricional

En el Informe pasado, el análisis reportó una leve disminución del déficit nutricional de la población infantil menor de 15 años, con base en las cifras que ofrecía el INN, a través del Sisvan. En esta oportunidad, la misma fuente revela un incremento del déficit en el año 2001, en relación con el año anterior para todos los grupos de edad y en todos los indicadores antropométricos.

Es necesario contextualizar el comportamiento de la situación nutricional de la población venezolana en atención a lo que revelan diversos informes de organismos especializados, como el denominado “Estado de la Inseguridad Alimentaria en el Mundo” correspondiente al año 2001, elaborado por la FAO. Si bien este Informe reporta cifras correspondientes al año 1999, lo que importa destacar es que para ese momento, se cataloga a Venezuela como uno de los países que alcanzó peores resultados en la protección nutricional de su población.

De acuerdo con los parámetros de la FAO, los países que alcanzaron peores resultados son aquellos en los que “...la proporción de subnutridos aumentó más de un punto porcentual al año2. Venezuela acompaña a otros 9 países, y con Cuba y Guatemala, son los únicos países de América Latina mencionados.

Los datos que reporta este Informe indican que entre 1992 y 1999, Venezuela pasó de 2.300.000 a 4.800.000 personas subnutridas3, lo que representa un incremento de 9 puntos porcentuales al pasar de 11% en 1992 a 20,6% en 1999. Por su parte, Andrés Carmona, Secretario de la Comisión Nacional de Alimentación (CNA) ha reconocido que para el año 2001, “...unos 3 millones de personas en el país, sufren de algún grado de desnutrición, que afecta su desarrollo físico e intelectual, [agregando que]... hay un déficit de 200 kilocalorías por persona promedio4.

Sobre la base de estos datos, el informe denominado “Nuevos retos para la consecución de los Objetivos de la Cumbre Mundial sobre Alimentación” preparado por la FAO, reporta un descenso de Venezuela de la categoría 3 a la 4, por tener un porcentaje de población subnutrida que se ubica entre el 20 y el 35%5. Según este mismo informe, países como El Salvador y Colombia se encuentran en la categoría 3, por encima de Venezuela, lo que demuestra que es posible tener mayor éxito en el control de la situación nutricional de la población a pesar de una situación interna grave (mayores índices de pobreza en el caso de El Salvador y el conflicto armado, en el caso de Colombia).

Por su parte, el Informe sobre Desarrollo Humano preparado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) correspondiente al año 2002, reporta que Venezuela, en el objetivo Nº 1, referido a la erradicación del hambre y la pobreza extrema, ha retrocedido6. Este mismo Informe indica que, el porcentaje total de habitantes desnutridos en Venezuela, alcanza el 21%, mientras que el porcentaje de niños con bajo peso al nacer (por debajo de los 2,5 Kg.) es del 6%; los niños menores de cinco años con peso insuficiente para la edad se ubican en 5% y los que presentan baja estatura para su edad (también menores de cinco años), constituyen el 14%.

Las cifras que reportan los organismos oficiales para 2001, como se menciona al principio, indican que la situación de deterioro se está profundizando y que la leve mejoría experimentada el año anterior, no logró sostenerse.

Efectivamente, el comportamiento de los principales indicadores antropométricos reporta un aumento con respecto al año anterior, que se ilustra en los siguientes gráficos:

Porcentaje de Déficit agudo

Grupo etáreo/indicador

Años

 

1992

1997

1998

1999

2000

2001

< de 15 años

12,7%

11,6%

12,5%

11,7%

11,3%

12,3%

2-6 años

11%

10,5%

11,4%

10,7%

10,7%

11,7%

7-14 años

9,9%

8,6%

9,0%

8,6%

8,1%

8,6%

Fuente: Sistema de Vigilancia Alimentaria (SISVAN). 2001.

El déficit agudo mide la desnutrición actual o reciente y muestra, para el total de la población menor de quince años, un incremento de un punto porcentual con respecto al año 2000. Este incremento rompe con una tendencia a la disminución que venía presentándose durante dos años consecutivos. Al desagregar el déficit por grupos de edad (2 a 6 años y 7 a 14 años), también se verifica un incremento de un punto porcentual en el primer grupo y 0,5% en el segundo. Si se comparan estos porcentajes con los de 1992, puede constatarse que 10 años después, el déficit nutricional se mantiene prácticamente igual para el total de la población menor de 15 años (12,7% en 1992 y 12,3% en 2001), experimenta una mejoría de un 1,3% en la población entre 7 y 14 y desmejora en 0,7% en la población de 2 a 6 años.

 Por su parte, el déficit crónico compensado, es decir aquel que muestra una desnutrición prolongada y en el cual se evidencia una talla baja para la edad pero un peso adecuado para esa talla, muestra el siguiente comportamiento:

 

Porcentaje de déficit
crónico compensado

Grupo etáreo/indicador

Años

 

1992

1997

1998

1999

2000

2001

2-6 años

12,6%

12,5%

11,7%

11,3%

10,4%

10,5%

7-14 años

20,4%

16,5%

15,5%

15,5%

14,9%

15,1%

Fuente: Sistema de Vigilancia Alimentaria (SISVAN). 2001. 

Este tipo de déficit muestra un incremento muy leve con respecto al año anterior que alcanza el 0,1% para el grupo de 2 a 6 años y 0,2% para el grupo de 7 a 14 años. Sin embargo, también rompe la tendencia al descenso que se venía presentando durante todo el decenio, aunque aún mantiene una mejoría marcada con respecto a los porcentajes de 1992.

El déficit crónico descompensado que indica una talla baja para la edad y un peso bajo para esa talla baja, se comportó de la siguiente forma:

 

Porcentaje de déficit
crónico descompensado

Grupo etáreo/indicador

Años

 

1992

1997

1998

1999

2000

2001

2-6 años

1,7%

1,5%

1,6%

1,4%

1,3%

1,4%

7-14 años

2,9%

1,6%

1,6%

1,6%

1,4%

1,5%

Fuente: Sistema de Vigilancia Alimentaria (SISVAN). 2001.

También aquí se refleja la misma tendencia de interrupción del descenso, experimentada en los indicadores anteriores.

El déficit en los niños menores de dos años calculado sobre el indicador peso para la edad, que es el indicador idóneo para medir a este grupo de edad, también muestra un incremento en el déficit nutricional.

 

 Porcentaje de déficit global

Grupo etáreo/indicador

Años

 

1992

1997

1998

1999

2000

2001

< de 2 años

13,6%

14,1%

14,5%

13%

11,7%

12,7%

Fuente: Sistema de Vigilancia Alimentaria (SISVAN). 2001.

 En conclusión, se presentó en este período una interrupción de la tendencia decreciente que presentaba el déficit nutricional de la población menor de 15 años que acude a los centros hospitalarios públicos, desde hace al menos dos años en algunos indicadores y hasta más de cinco en otros. El incremento en el déficit, alcanza un promedio (entre los diversos indicadores), de un 1% con respecto al año 2000, retrocediendo en la recuperación señalada en el período anterior, que sigue estando por debajo de los porcentajes existentes en 1992.

Por su parte, otra forma de malnutrición como es el sobrepeso7, mantiene su tendencia ascendente en todos los grupos de edad como lo refleja el siguiente cuadro:

Porcentaje de Sobrepeso

Grupo etáreo/indicador

Años

 

1992

1997

1998

1999

2000

2001

< de 2 años

20,5%

20,5%

20,9%

23,2%

25,7%

25,2%

< de 15 años

9,5%

9,8%

9,9%

10,5%

11,3%

11,4%

2-6 años

9,5%

9,4%

9,4%

10,1%

10,8%

10,8%

7-14 años

11,5%

11,8%

13%

13,2%

14,4%

15%

Fuente: Sistema de Vigilancia Alimentaria (SISVAN). 2001.

Tal como se señaló en el Informe anterior, esta forma de malnutrición es una enfermedad que está en ascenso en el subcontinente latinoamericano desde 19808.

-Tope-

Sectores vulnerables

Al igual que todos los años, al analizar en forma desagregada las cifras sobre desnutrición, se evidencia una mayor incidencia del problema en los grupos más vulnerables. De acuerdo con la FAO, un grupo vulnerable es aquel “Grupo de personas con características comunes, una elevada proporción de las cuales padece inseguridad alimentaria o se hallan en riesgo de padecerla9. En Venezuela, califican dentro de estos grupos los sectores más pobres de la población que, según la estratificación que utiliza Fundacredesa, serían los estratos IV y V, y la población ubicada en zonas de difícil acceso geográfico y sin adecuadas vías de penetración como las poblaciones indígenas y algunas campesinas.

Un análisis de las cifras ofrecidas por el Sisvan sobre los ingresos hospitalarios graves por desnutrición en las entidades federales del país, permite evidenciar estas diferencias. Los ingresos hospitalarios graves asumen tres formas clínicas: marasmo, Kwashiorkor y mixta. Son las formas más extremas de desnutrición en las cuales los enfermos presentan cuadros como piel reseca, cabello ralo, ojos agrandados y contextura esquelética, además de un estado físico que les impide valerse por sí mismos. El reporte del Sisvan sobre 19 entidades federales (no presentaron cifras los estados Amazonas, Carabobo, Vargas y Zulia), indica que en el año 2001 se produjeron 896 ingresos hospitalarios. El Sisvan clasifica los ingresos hospitalarios graves por desnutrición en tres categorías; alta con una incidencia superior al 1,5%; media entre 1 y 1,5% y baja, menor de 1%. Los estados que poseen una incidencia alta son: Trujillo con 5,6%; Barinas con 2%; Portuguesa con 3,3%; Guárico con 3,5%, Bolívar con 1,8%, Miranda y Delta Amacuro con 1,7%. Como puede verse, se trata de entidades federales que en su mayoría son estados agrícolas donde se concentra gran cantidad de población campesina y en el caso de Delta Amacuro, indígena.

Por su parte, el estudio sobre Indicadores de Situación de Vida y Movilidad Social 1995-2001, elaborado por Fundacredesa y presentado en septiembre de 2001, muestra claramente cómo los estratos sociales más bajos son los que presentan los mayores índices de desnutrición.

En sus hallazgos, este informe señala que “En los lactantes el déficit por peso-edad y talla-edad fue de 16% y se incrementó a 18% en el estrato V, mientras que, por peso-talla fue 9%. Los niños preescolares presentaron 18% de déficit peso-edad, 15% por talla-edad y 10% por peso-talla, encontrándose que estos valores en el estrato V se incrementaron a 22%, 19% y 12% respectivamente10. Igual ocurre con los niños y niñas de 7 años en los que “...del estrato IV 16% presentaron déficit en su crecimiento en estatura, mientras que en el estrato social V la proporción de niños con déficit fue de 28%. El porcentaje de niños con déficit en las reservas calóricas presentó diferencias entre estratos: 12% en el ESE IV y 20% en el estrato V11.

Al analizar la actuación del Estado en lo que a políticas de atención a este sector se refiere, se encuentra que incumple con la obligación de satisfacer el derecho a la alimentación a estos sectores vulnerables, por cuanto los programas existentes no llegan de manera efectiva a los mismos. El estudio de Fundacredesa evidencia que los programas sociales alimentarios que adelanta el gobierno no benefician en la magnitud requerida, a los sectores que más los necesitan. Así por ejemplo, para el año 2001, tal y como se aprecia en los siguientes cuadros, los programas asociados a la alimentación fueron insuficientes en los estratos III, IV y V.

Área Metropolitana de Caracas

Programa

% de cobertura por estrato social

 

III

IV

V

Merienda Escolar

-

-

0,2%

Canasta Alimentaria o Cesta Básica

-

0,7%

0,2%

Comedor Escolar

-

1,9%

1,5%

Lactovisoy

-

0,2%

0,2%

Fuente: Estudio Situación de Vida y Movilidad Social. FUNDACREDESA/FUS. 2001.

 

Principales ciudades del país

Programa

% de cobertuta por estrato social

 

III

IV

V

Merienda Escolar

2,3

1,6

3,1%

Canasta Alimentaria o Cesta Básica

-

0,3%

0,2%

Comedor Escolar

7,6

4,5%

6,4%

Lactovisoy

-

-

0,4%

Fuente: Estudio Situación de Vida y Movilidad Social. FUNDACREDESA/FUS. 2001.

Como puede apreciarse en los cuadros, se trata de una cobertura ínfima especialmente en lo que se refiere a los programas alimentarios. En relación con otros programas sociales como la dotación de útiles escolares, suministro de medicinas, entre otros, la cobertura es algo mayor, más no sobrepasa el 31,3% según Fundacredesa.

Esta situación demuestra que las estrategias para incidir sobre la población más vulnerable, no son del todo adecuadas. Por ejemplo, si la red escolar constituye el canal más importante que se está utilizando para hacer llegar los programas alimentarios, habría que tener en cuenta que los sectores más pobres de la población quizás no estén accediendo a las escuelas y se están quedando sin recibir esta compensación. Por otro lado, habría que investigar si este tipo de programas está teniendo el adecuado apoyo y los recursos suficientes y oportunos en las ciudades del interior del país y especialmente en las localidades rurales lo que a juzgar por las cifras, no está ocurriendo.

-Tope-

Deficiencia de micronutrientes

Los micronutrientes constituyen un indicador muy importante del estado nutricional de la población. Su presencia en el organismo humano es fundamental para alcanzar un adecuado desarrollo físico y mental; es por ello que son objeto de atención por parte de los organismos que vigilan la situación nutricional de la población y son objeto de programas especiales, cuando se detecta su carencia. Es el caso del programa de iodación de la sal que se llevó a cabo en Venezuela y que permitió, hace dos años, declararlo como país virtualmente libre de las deficiencias de Yodo. Sin embargo, en el Informe anterior, se alertó sobre la desatención de este programa y sobre el riesgo que ello significaba para la sostenibilidad de esta meta, especialmente porque se estaba comenzando a importar sal sin los adecuados niveles de iodo. En el presente período, el ex presidente del INN, Ronald Evans denunció que la Comisión Nacional para la Yodación y Fluoración de la Sal (Conyflusal) “...prácticamente dejó de funcionar. Su presidente renunció por falta de apoyo de las autoridades de Nutrición y Salud12. Por su parte, la Cámara de Productores e Industriales de la Sal (Cavinsal) denunció que “...hasta el 30% de la sal que se consume en Venezuela, directa o indirectamente no contiene yodo ni flúor13, por lo que dirigieron una comunicación al Presidente de la República exponiéndole la situación. Pero además, expertos en esta área han denunciado que “...la concentración de flúor que se indica en los empaques se encuentra por debajo de 90 miligramos, lo cual no beneficia la salud bucal. En pocas palabras, dicha cantidad es más de un 50% menor a la que establece la normativa.”14. De esta manera, este importante logro está corriendo un serio peligro que no se justifica de ningún modo, pues lo que se requiere es simplemente que se apliquen medidas de control y vigilancia de la normativa ya existente sobre iodación de la sal.

Otro micronutriente que ha sido objeto de especial atención en Venezuela, por las implicaciones que su carencia tiene sobre la población, lo constituye el hierro, cuya falta es responsable de la anemia.

El estudio de Fundacredesa mencionado anteriormente revela que los porcentajes de anemia y deficiencia de hierro se expresan de la siguiente manera:

 

Prevalencia de Anemia y Deficiencia de Hierro
en Caracas y Ciudades del interior. 2001

Grupo etáreo

Anemia

Deficiencia de hierro

< de 2 años

50,1%

48%

3 – 6 años

36,2%

33,9%

7 años

16,6%

22,6%

Total

34,4%

34,8%

Fuente: Estudio Situación de Vida y Movilidad Social. FUNDACREDES. 2001.

 

Aunque el INN reporta entre sus actividades del año 2001, el control de la aplicación de los programas de enriquecimiento alimentario en las 23 entidades federales (lo que incluye el análisis de hierro), no se trata de una actividad que se enmarca en un programa de fortificación de hierro permanente, como lo hubo en el pasado reciente. Si se toman en cuenta los elevados índices que presenta esta deficiencia y que rondan el 50% en los niños y niñas menores de dos años, Venezuela debería dar prioridad a un programa integral que abarque no sólo la aplicación de controles en los alimentos, sino asegurarse que estén siendo consumidos por quienes están más afectados por esta situación.

En lo que se refiere a la Vitamina A, como se ha señalado en informes anteriores, existe una ausencia de data sobre la incidencia de la misma. En su Memoria y Cuenta de 2001, el INN anuncia el inicio de un estudio para determinar su incidencia pero manifiesta que “... lo planificado para esta actividad no se podrá cumplir en su totalidad, en el presente año, debido a las limitaciones presupuestarias confrontadas por el INN15

-Tope-

Situación alimentaria

Consumo e ingesta alimentaria

Durante el período en estudio el CNA, preparó un informe que daba cuenta del cumplimiento de las metas sobre agricultura y alimentación por parte de Venezuela.

Consumo Kcal/persona/día

 

Área Metropolitana de Caracas

Principales ciudades del Interior

 

Estratos

Estratos

 

Total

III

IV

V

Total

III

IV

V

Kcal/persona/día

2.191,7

2.395,3

2.232

2.156

2.076,9

2.140

2.107,6

2.034,3

Fuente: Estudio Situación de Vida y Movilidad Social. FUNDACR