La investigadora asociada del Centro de Derechos Humanos de la UCAB Ligia Bolívar indicó que aunque hay varias autoridades en Colombia que han incitado la xenofobia, otros han prestado colaboración a los venezolanos en situación de desamparo


Desde que se decretó la cuarentena por la llegada del coronavirus, un grupo de venezolanos que habían emigrado a Colombia, han retornado al país o se han quedado en la zona fronteriza buscando la manera de retornar, todo ello debido a las dificultades para obtener el sustento diario y garantizar el pago de albergue.

Una gran cantidad de autobuses procedentes desde diversas ciudades del vecino país comenzó a llegar principalmente al departamento del Norte de Santander llevando a venezolanos que deseaban volver a su país, quienes se encontraron con dificultades para traspasar la frontera porque del lado venezolano no se habían coordinado acciones para trasladarlos, lo que ha ocasionado inconvenientes en ciudades como Cúcuta.

Semanas después de comenzar el aislamiento, comenzaron a conocerse los casos de desalojos de venezolanos de las pensiones donde se alojaban. Varios tuvieron que permanecer en las calles o dormir en plazas. La situación se complicó al multiplicarse los desalojos. La alcaldesa de Bogotá, Claudia López, evadió responsabilidades al respecto, asegurando que eso era competencia del gobierno nacional.

Ni ingresos ni salud

Entretanto, una gran cantidad permanece en otras regiones tratando de resolver su situación. En conversación con TalCual, la investigadora asociada del Centro de Derechos Humanos de la UCAB Ligia Bolívar aseguró que un millón 26 mil venezolanos están en la mayor situación de desamparo, por la situación de irregulares que tenían en el vecino país, donde han tenido que enfrentar las consecuencias incluso de mandatarios locales y regionales que han atizado la xenofobia y han practicado la discriminación.

-¿Cuáles son las causas de ese deseo de regreso por parte de muchos venezolanos que se encuentran en Colombia?

-Es gente que no tiene ingresos fijos, no puede estar en la calle y muchas viviendas son para diario y no lo pueden pagar. Se trata de una población que está en situación irregular no tiene cobertura de salud, entonces no tienen trabajo, vivienda, salud, son condiciones precarias. No digo que en Venezuela van a estar mejor porque no van a tener trabajo ni salud ni ingresos, aunque no sé si vivienda, porque desconozco si tienen algún familiar que los pueda albergar.

Tanto persecución como apoyo

-¿Cómo ha sido la actuación de las autoridades colombianas ante la situación?

-Ha sido mixto, un poco de todo; hay alcaldes y alcaldesas, incluyendo la de Bogotá, que han salido con evasivas; ella dice que sus funciones son cuidar de los colombianos, de los bogotanos y que de los extranjeros venezolanos se encargue migración Colombia, pero esa no es función de ese organismo. Siguieron unas declaraciones donde dice, en relación a venezolanos que habían presuntamente participado en un saqueo, que ella los deportó, como si ella tuviera capacidad para deportar a alguien, es una cosa obscena.

“Está el caso del alcalde de Pamplona, que cerró los centros de atención y albergues. En algunos sitios había base (para la medida) por la aglomeración de personas, que no cumplía con las condiciones necesarias; pero no tuvo en cuenta las diferencias, sino que fue para todo el mundo. Después se verían cuáles cumplían o no. El gobernador de Arauca ofreció recompensa por quien diera noticia del paradero de unos venezolanos que habrían ingresado desde Venezuela infectados. Son expresiones no solo políticamente incorrectas desde el punto de vista de lo que es una política sanitaria, sino que lo que hace es despertar la xenofobia, porque los gobernantes están señalando a los venezolanos como causantes de la pandemia”, indicó Ligia Bolivar.

Añadió que, así como están esos casos, la situación es mixta, porque están las autoridades que han tenido posiciones aceptables desde el punto de vista de salud pública y migración. En este sentido destacó la actitud que ha tenido el propio presidente de Colombia, Iván Duque, quien dijo que ninguna persona debía quedar por fuera de las políticas de asistencia y que no podían ser discriminados por razones de nacionalidad. Refirió además que el alcalde de Cúcuta se ha mostrado extremadamente dispuesto y abierto a brindar apoyo, así como algunas autoridades de otros departamentos, que han brindado apoyo a través de la asignación de autobuses para trasladar a las personas que quieren ir a la frontera.

Bajo engaño

-¿Los actores humanitarios y defensores de DDHH han podido ejercer su trabajo?

-En el caso de los humanitarios sí porque tienen salvoconducto, se pueden mover y se están moviendo, están prestando ayuda a personas que han botado de su vivienda y están en la calle, durmiendo en plazas, como en Bucaramanga y otros sitios. Organizaciones colombianas tradicionales y de venezolanos que se han organizado han estado trabajando porque tienen la capacidad y salvoconductos.

“Con los activistas de DDHH es más difícil porque no tienen salvoconducto; quizás algunas que realizan un determinado tipo de gestiones, pero la mayoría están cerradas y están trabajando desde sus casas”, acotó.

Ligia Bolívar sostuvo que, en Venezuela, la recepción ha sido bastante negativa por parte del Estado, y que muchas personas se han movilizado hacia la frontera muchas veces bajo engaño. Al respecto, detalló que los primeros grupos, según le relataron organizaciones que se mantienen activas en Colombia, en el departamento Norte de Santander, la gente salió con la expectativa de que del otro lado había autobuses rojos esperándolos, pero pasaron dos y hasta tres días sin que llegaran ningunos autobuses. “Nadie les indicó cómo iban a ser las políticas de recepción; las personas que querían ir a sus antiguas casas los meten en un lugar para aislamiento, en cuarentena”, señaló.

-¿Tienen una proyección del número de personas que pueden estar en proceso de regresar?

-Ha habido cualquier cantidad de cifras. (el llamado “protector” del estado Táchira, Freddy Bernal habla de 15 mil; hubo alguien que dijo que podían llegar a millón y medio, cifra que estimamos no se corresponde con la realidad; tampoco es cierto que todas las personas que están en situación de precariedad se van a devolver, porque saben que no hay ninguna política de recepción; es gente que se fue de Venezuela porque no tenía alimento, salud, ningún respaldo y a ¿qué van a volver? ¿A lo mismo? Tal vez algunos vayan porque tienen algún respaldo familiar, pero de que sea masivo es altamente cuestionable.

“El flujo migratorio que teníamos de Venezuela hacia afuera es de cinco mil personas por día. Ahorita no hay un retorno de cinco mil por día. Hubo días en que volvieron entre 300 o 400 por día, no es ni el 10%, y no se va a mantener en el tiempo. La anterior cifra se fue acumulando por dos y tres años”, precisó Ligia Bolívar.

Obligaciones

-Desde el punto de vista de los DDHH este tipo de actuaciones de desalojos y el de las autoridades que se niegan a atender a venezolanos ¿cómo contraviene las disposiciones en materia de DDHH?

-De todas las maneras habidas y por haber. Sin entrar específicamente en el tema del coronavirus, todas la normas internacionales de DDHH tienen, como principio fundamental, el tema de la no discriminación. Eso significa que cualquier persona que esté bajo su jurisdicción, independiente de su raza, edad, sexo, religión o estatus migratorio está bajo la jurisdicción del Estado. Que no tenga los recursos para hacerlo (brindar la protección) directamente, para eso existe la cooperación internacional, que bastante le está llegando a los Estados la cooperación internacional desde antes de la emergencia de la pandemia a causa de la crisis migratoria.

Añadió Ligia Bolívar que, más allá del principio de no discriminación, hay 10 documentos de organismos internacionales y regionales, como Naciones Unidas y el Sistema Interamericano de Protección de DDHH donde claramente están especificadas las obligaciones de los Estados frente a la población migrante, aparte de toda la demás documentación sobre la protección general de la población, médicos y personal de salud, que son muchas.

Recaudación disminuida

-¿Ustedes han verificado que la ayuda está llegando a las personas?

-La ayuda general está llegando por los canales establecidos por los organismos internacionales que están a cargo de esto. Que haya algún tipo de falta de transparencia por parte de algunos países no poseo información.

-¿Pero en atención de salud y medicinas?

-No puedo afirmar ni negar. La asistencia se está brindando, los organismos humanitarios están trabajando, no diría que igual sino más que antes precisamente porque hay una situación de emergencia. No hacemos seguimiento específico a manejo de recursos, pero antes de que se declarara la emergencia, los recursos que había pedido la plataforma interagencial de respuesta a Venezuela que conformó Acnur, y la Organización Internacional para las Migraciones, esa plataforma, coordinada por esas dos instituciones a finales del año pasado hicieron su proyección para este año, y dicen que del requerimiento de fondos habían logrado recaudar tan solo el tres por ciento de los recursos, esto fue hace 10 días. Y yo no estoy segura de que si a raíz de la pandemia pueden llegar más fondos o menos porque se distraen recursos a otras emergencias.

Acuerdos

-¿Cómo resume situación de los venezolanos en Colombia?

-Lo grave es la situación de los venezolanos que están en Colombia en situación irregular, es la franja de población que está en situación de mayor precariedad. Son más de la mitad de la población de los venezolanos. La situación es de total precariedad Sin posibilidad de salir a la calle para obtener ingresos, no tienen cómo alimentarse, pagar vivienda ni tienen cobertura en el sistema de salud. La tienen en casos de urgencia, pero lo que no está establecida es cuál es la línea divisoria que marca lo que es una urgencia. Cerca del 60% de la población venezolana en Colombia está en situación irregular, un millón de personas 26 mil, oficialmente, de un millón 800 venezolanos que viven en Colombia.

“Por supuesto –continuó-, no todos se van a devolver, hay muchos que continúan en su lugar de alojamiento, algunos no se han ido ni se piensan ir. En algunos casos sus caseros han sido flexibles. Hay de todo, están los necios que botan a la gente, pero con ello se quitan un ingreso, pero otros se aguantan, llegan a un acuerdo y no pierden el cliente, tienen la esperanza que en un par de meses se va a abrir el país y la persona va a volver a poder pagar. Además los sitios de alojamiento son unos huecos, una habitación con cuatro colchonetas, sin baño privado, ¿quién más va a alquilar eso?”, concluyó Ligia Bolívar.