Opacidad y mitomanía como políticas de Estado. Una peligrosa combinación que se ha instalado en la práctica diaria de la administración de facto de Nicolás Maduro, y que impide el ejercicio de la contraloría social prevista en la Constitución Nacional vigente.

Acceder a información oficial para contrastarla con las declaraciones de los funcionarios del gobierno, no debería ser un problema en cualquier país con reglas democráticas claras y respetadas por todos los involucrados. Pero en Venezuela la cooptación y el desmantelamiento de la institucionalidad han conducido a un escenario de absoluta desinformación, que es aprovechado a diario por quienes detentan el poder para imponer la mentira y torcer la realidad.

La dictadura de Nicolás volvió a mentir al anunciar una cifra de viviendas construidas y entregadas durante 2019, que no tiene ningún asidero en la realidad.

A pesar de no presentar la Memoria y Cuenta 2019 ante la Asamblea Nacional, como dicta la Constitución Nacional, el sistema nacional de medios públicos y los voceros de la dictadura de Nicolás Maduro, como el Ministro de Vivienda, Ildemaro Villarroel, informaron que entre los meses de enero y diciembre de 2019, se había alcanzado la cifra de 3.000.000 millones de soluciones habitacionales construidas y entregadas a través de la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV). Sin datos oficiales detallados que sustentaran la información y permitieran la verificación ciudadana, los portavoces de la administración Maduro impusieron la afirmación amplificada gracias al ecosistema de propaganda oficial.

La ubicación, características y presupuesto invertido para la construcción de estas viviendas no fue detallado por los voceros. El propio ministro de vivienda se abstuvo de ofrecer detalles y se limitó, en sus declaraciones públicas, a repetir la suma total de los 3 millones. En 2018, Villarroel había ofrecido más detalles sobre las casas construidas ese año. 567.218 viviendas que habrían beneficiado a 2.212.150 personas.

Si en la presentación de la Memoria y Cuenta 2018 Maduro aseguró que la GMVV había arribado a 2 millones 500 mil viviendas construidas, por descarte tendríamos que en el año 2019 su gobierno tendría que haber construido 500 mil viviendas nuevas para alcanzar así los 3.000.000 anunciados.

Pero, ¿es posible construir medio millón de viviendas nuevas en un país de América Latina?

En Colombia, para el 2020 las proyecciones de inicio de proyectos nuevos totalizó 148.757 unidades. En Perú, el gobierno construyó durante el 2019 la cantidad de 75.003 viviendas de interés social. En Ecuador el plan “Casa para todos” del gobierno edificó 80.000 viviendas en el 2019.

Las cifras levantadas por Provea están muy distantes del medio millón de viviendas que dice haber construido el gobierno de facto venezolano en el 2019. Luego del seguimiento hemerográfico de 8 portales de información oficiales (Minvih, VTV, AVN, MINCI, Banavih, Correo del Orinoco, YVKE Mundial y Presidencia.gob) y sitios web regionales, la cifra de casas entregadas en el año 2019 fue de apenas 4.820 viviendas.

 

Reconocemos el posible subregistro en la cuantificación de viviendas por vía hemerográfica, pero advertimos que sigue siendo parte crucial de la propaganda oficial. Es muy difícil que se entregue una sola vivienda sin la realización de un acto protocolar, con las consecuentes notas de prensa y cobertura mediática.

La cantidad de viviendas entregadas por acto es un primer indicador que ratifica el escaso número de unidades habitacionales realmente construidas y entregadas con respecto al medio millón anunciado. El mayor número de viviendas cedidas corresponde al 10 de ferbrero de 2019 en el estado Lara, cuando se entregaron 216 casas en la parroquia Santa Rosa del municipio Iribarren. Las menores cifras correspondieron a una casa entregada el 27 de diciembre de 2019 en Vargas, en el Urbanismo Los Corales y el 06 de junio de 2019 en el Zulia, en el Urbanismo Virgen del Valle en Maracaibo.

Entre los meses de enero a diciembre de 2019 se realizaron 114 actos de entrega de viviendas, 53 de ellos (46.4%) con menos de 30 viviendas entregadas. En comparación, durante el año 2016, de 137 actos de entrega de casas 27 (19.7%) eran de menos 30 viviendas.

El presidente de la Comisión de Desarrollo Urbano y Vivienda del Colegio de Ingenieros de Venezuela (CIV), arquitecto Richard Casanova, rechazó la posibilidad que se construyeran en el país, en el lapso de siete meses, la cantidad de 400 mil viviendas nuevas, como había sido asegurado por Nicolás Maduro. Aseguró que desde el CIV ha realizado la propuesta al gobierno nacional de realizar una auditoria conjunta a fin de determinar dónde están y si efectivamente el gobierno construyó el número de viviendas que dice. Sobre la cifra se preguntó: “¿cómo es posible que desde que se inició la Gran Misión Vivienda Venezuela en 2010 hasta esta fecha, según ellos, se construyeron 2 millones 600 mil unidades, y en apenas seis o siete meses van a construir 400 mil en un país donde no hay cabillas ni cemento y escasean en general los materiales de construcción?”.

Esta preocupación por el ritmo de construcción parecería confirmarse con las declaraciones realizadas por la gobernadora de Lara, Carmen Meléndez el 15 de junio de 2019, en la que anunció que para finales del año 2019, seis meses después, se entregarían 8 mil viviendas en la entidad. Si este ritmo anunciado para Lara fuera el mismo para el resto del país, se estaría lejos de completar la meta de 400 mil viviendas.

Otro ejemplo de la incoherencia de los ritmos de construcción respecto al supuesto medio millón de casas construidas ocurrió el 14 de febrero de 2019 cuando el gobernador del estado Portuguesa, Rafael Calles, realizó un acto para la entrega de 32 viviendas en el urbanismo Che Guevara de Araure. Según la nota de la Agencia Venezolana de Noticias (AVN) la meta para la entidad era entregar 18.000 nuevos inmuebles en el 2019. Esto significaba, en la práctica, entregar 1.800 casas al mes, edificando 60 viviendas al día, el doble de lo adjudicado durante el acto que fue divulgado por todo el sistema nacional de medios.

El retroceso del sector fue ratificado por las cifras divulgadas durante el 2019 por el Banco Central de Venezuela, en el cual según el Producto Interno Bruto por clase de actividad económica la actividad construcción tenía cuatro años seguidos de retroceso hasta 2018, cuando según Nicolás Maduro se habían construido, también, más de medio millón de viviendas.

 

La corrupción viola los derechos humanos de aquéllos a quienes perjudica y tiene un impacto desproporcionado sobre las personas que pertenecen a grupos vulnerables.

Otro indicador que refutaría la cifra de medio millón de casas es la disponibilidad de insumos para la construcción. Oscar Gómez, presidente de la Cámara de la Construcción en Bolívar explicó que las siderúrgicas, que proporcionan acero y cabillas, bajaron considerablemente su producción. Sidor pasó de producir 4.300.000 toneladas a 100.000 toneladas en 2018. Las cementeras, algunas en manos de privados, apenas producen 15% de su capacidad instalada. Según la Cámara Venezolana de la Construcción la producción nacional de cemento se encuentra en sus mínimos históricos.

Las condiciones de producción son también denunciadas por los propios trabajadores. En diciembre pasado trabajadores de Venezolana de Cementos (Vencemos) realizaron una protesta para exigir mejores condiciones y un salario que les permita una calidad de vida decente. El secretario general de Sintracemex, exigió a las autoridades realizar inversiones debido a que la industria cementera presenta problemas en los hornos y los molinos, lo que provocó que la producción para el 2019 no llegara al 20% de las necesidades, mientras que la de concreto solo alcanzó 22%.

No solamente se mantiene la práctica de falsear las estadísticas, sino también los números de viviendas construidas antes de 1998. En un reportaje realizado por la Vicepresidencia de la República se aseguró: “De 1992 a 1998, el Gobierno construyó 154 mil 710 viviendas, desde la creación de la GMVV hasta la fecha se han construido 3 millones de viviendas, lo que se refleja en 1.628% más hogares dignos que en los últimos 6 años de la IV República y 3.455% más metros cuadrados”.

 

En el Plan de la Patria 2019-2025 -oferta electoral de Maduro- también se plasma la mentira oficial al señalar como un logro “[…] haber construido 2.600.000 viviendas, eso es un crecimiento del 1.500% más que el total de viviendas construidas en toda la IV República. En Venezuela se construían 30 mil casas por año. En los últimos 6 años de la IV República se hicieron 154.710 viviendas”.

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La opacidad y la manipulación oficial constituyen actos de corrupción que afectan el disfrute pleno de los derechos de la ciudadanía, con impacto aún mayor sobre las personas más pobres. Estos actos refuerzan la exclusión social a la que están expuestos las personas en situación de vulnerabilidad. La corrupción, profundiza la violación de derechos humanos y los problemas que ya existían para los sectores históricamente excluidos.

De acuerdo a los Principios Rectores sobre la Pobreza Extrema y los Derechos Humanos aprobados por el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas mediante la resolución 21/11, aprobada en septiembre de 2012, los Estados están llamados a crear un entorno propicio que facilite y promueva la capacidad de las personas, las organizaciones de base comunitaria, los movimientos sociales y las organizaciones no gubernamentales de combatir la pobreza y empoderar a las personas afectadas por ella para que reivindiquen sus derechos. Ello incluye poder contar con la información oficial sobre los avances, estancamientos y retrocesos en materia de lucha contra la pobreza y políticas públicas en general, con el objetivo de poder generar consensos sobre la forma de aplicar las normas de derechos humanos en los esfuerzos por combatir la pobreza.

La mitomanía estatal es otra violación de derechos humanos que se suma al extenso repertorio de abusos cometidos por la dictadura de Nicolás Maduro.