Oly Millán |​ Es un hecho público, notorio y sentido por todos que la economía venezolana actualmente presenta una contracción sin precedentes en toda su historia republicana. La misma se ubicó a fines del año pasado en un nivel de reducción del PIB superior al 60% comparado con el cierre de este indicador para el 2014, por otra parte la inflación sigue haciendo estragos en la capacidad de compra de las familias venezolanas al tener para marzo del presente año, una inflación anual acumulada de 4 dígitos[1], superior con creces a todos los países de América Latina y cuidado sino del mundo. Lo cierto es que los venezolanos de a pie no encuentran, no solo respuestas convincentes del por qué hemos llegado a estos niveles de destrucción, tampoco hay quien asuma responsabilidades, pero peor aún, hasta los momentos no se avizora con claridad cómo salir de este pozo sin fondo al cual nos tienen condenados, mientras tanto, y para mal de todos, se van incorporando variables negativas (pandemia, crisis de la gasolina, Operación Gedeón, etc) que se van sumando a la crisis social compleja que padecemos desde hace unos cuantos años. 

En este maremágnum de factores trágicos, la pregunta obligada es que podemos y debemos hacer para encontrar una vía, un camino que nos conduzca a descubrir una luz al final del túnel. Hace unas dos semanas atrás un pequeño grupo -en el cual me incluyo-  elaboró un documento cuyo objetivo es colocar sobre el tapete el tema de la crisis y la pandemia. En dicho documento que lleva por título: Un esfuerzo nacional para enfrentar la pandemia: elementos para construir una propuesta económica[2], partimos de las siguientes consideraciones:

“Para enfrentar la pandemia necesariamente hay que instrumentar en el corto plazo una política fiscal muy activa, la cual debe convertirse en el pivote fundamental de las otras medidas económicas que se deben implementar, tal como lo vienen haciendo la mayoría de  los países del mundo[3], lo que significa destinar recursos financieros y estímulos económicos para lograr resolver la situación dilemática que implica aplanar la curva de contagio y aplanar también el efecto negativo sobre el desempeño económico de los países. Lamentablemente como producto de la crisis política institucional que padecemos, nuestro país no cuenta con los recursos necesarios para desarrollar con relativo éxito una política de confinamiento y aislamiento social, que conlleve a no tener que profundizar aún más el drama social complejo que aqueja a las familias venezolanas, sin que necesariamente se construya y promueva un acuerdo político entre los dos poderes en pugna a fin de acceder, bajo mecanismos transparentes, democráticos, constitucionales, consensuados y rápidos, a los recursos de los cuales dispone la república en el sistema financiero mundial, bien porque le pertenecen o bien porque forman parte de la cooperación internacional disponible para enfrentar esta pandemia”. 

Los recursos a los cuales hacemos mención, son los siguientes:

  1. Recursos financieros[4] que, siendo muy conservadores, tiene la república en el sistema financiero mundial que suma una cantidad aproximada de 13.867 millones de USD. Dichos recursos son objeto de bloqueo como producto de las sanciones financieras que, de forma ilegal y violadora de todo derecho internacional, mantiene desde el año 2017 el Departamento de Estado de los EEUU contra la república.

a.En las instituciones financieras:

b. En Citgo y en las empresas mixtas como producto de las utilidades no distribuidas a PDVSA desde el año 2017, según el economista Francisco Rodríguez[1] se tiene una cantidad total de aproximadamente 8.397 millones de USD.

  1. En cuanto a los recursos disponibles por parte de los organismos multilaterales podemos mencionar como ejemplo el fondo que destinó la CAF[2] para que los países de América Latina puedan fortalecer sus sistemas de salud.
  2. Otro de los recursos que deben ser considerados son los que tiene que ver con el desfalco a la nación. Venezuela es país firmante de la vigente convención de las Naciones Unidas Contra la Corrupción del año 2004, la cual plantea la colaboración entre los Estados miembros para luchar contra el flagelo que representa la corrupción la cual es considerada como:

“La corrupción es una plaga insidiosa que tiene un amplio espectro de consecuencias corrosivas para la sociedad. Socava la democracia y el estado de derecho, da pie a violaciones de los derechos humanos, distorsiona los mercados, menoscaba la calidad de vida y permite el florecimiento de la delincuencia organizada, el terrorismo y otras amenazas a la seguridad humana”[3].

En este sentido se conoce públicamente de los juicios que se siguen tanto en EEUU como en España y Andorra contra exfuncionarios corruptos, siendo estos una pequeña parte del gran desfalco que le han hecho a la nación a lo largo de estos últimos veinte (20) años. En dichos juicios se han llevado a cabo acciones de congelamiento y confiscaciones de bienes muebles e inmuebles valorados por importantes sumas de dinero, a modo de ejemplo podemos ver los que se evidencian en el siguiente cuadro:

A este cuadro es pertinente y necesario incorporar los recursos, los cuales no se conocen en su totalidad, pertenecientes a la república y que de forma muy opaca y discrecional viene manejando y haciendo uso de ellos el diputado Juan Guaidó y compañía, cometiendo un verdadero delito contra el patrimonio y los intereses de la república. 

Líneas de acción para el corto y mediano plazo.

El país necesita construir y poner en marcha un Plan de Emergencia Nacional que se derive de un verdadero acuerdo social y político humanitario, que debe incorporar al país todo para crear un GRAN CONSENSO NACIONAL POR LA VIDA y así poder despolarizar la crisis y atomizar (sin caotizar) el poder, que hoy pareciera concentrado en dos sectores en pugna. Se trata de generar contrapesos y presión por parte de los sectores democráticos (que somos un montón) para ir aislando las posiciones extremas y los liderazgos agotados y desprestigiados que la encarnan.  Es tiempo de desactivar y encausar la salida de la crisis política institucional que es nuestro “talón de Aquiles”, el tiempo se le está agotando a la gente y a la nación, nadie en su sano juicio puede pensar que en esta lucha por el poder, existe un bando ganador…

[1] La AN la ubica en 3365%, mientras que con los indicadores del BCV nos ubica el índice en 3.309%.  

[2] https://www.aporrea.org/actualidad/n355347.html

[3] Para seguridad social, empresas y empleo: Alemania destinó 126.000 mil millones de euros, España 18.000 mil millones de euros, Francia 45.000 mil millones de euros, Italia 24.000 mil millones de euros, EEUU 2.500 mil millones de USD.  Ver: https://www.cepal.org/es/temas/covid-19

[4] Fuente: https://www.hinterlaces.net/

[5] https://oilforvenezuela.org/2019/12/17/acuerdo-petrolero-humanitario-generaria-8-mil-millones-de-dolares-para-importaciones-de-bienes-esenciales/

[6] Banco de Desarrollo de América Latina.

[7] https://www.unodc.org/documents/mexicoandcentralamerica/publications/Corrupcion/Convencion_de_las_NU_contra_la_Corrupcion.pdf

 

Economista (UCV) y exministra del Ministerio para la Economía Popular (2006). Integrante de la Plataforma Ciudadana en Defensa de la CRBV y de la Plataforma Contra el Desfalco a la Nación | @angelicamcampos