Marino Alvarado | La situación de alarma provocada por la expansión del coronavirus obligó a Maduro y quienes le acompañan en el gobierno de facto, a adoptar un conjunto de medidas muchas de ellas parecidas a las implementadas en otros países. Algunas de ellas sin duda adecuadas como la suspensión temporal de clases porque en torno a las clases hay una gran movilidad humana de estudiantes, educadores, padres y representantes. La suspensión tiene  un efecto inmediato.

La manera drástica como se han adoptado algunas medidas con los militares al frente de ellas, generan la preocupación que se produzcan abusos de Poder y como advirtieron expertos de Naciones Unidas, se usen las medidas excepcionales con fines políticos para incrementar la represión.

Pero hay otras preocupaciones que pueden generar consecuencias también graves como el incremento del hambre y con ello aumente la desesperación de la población ya agobiada por las deficiencias de los servicios públicos y el incesante costo de la vida.

En un país con más de un millón de desempleados según cifras oficiales, muchas personas sobreviven a través del comercio informal. Este ha quedado totalmente prohibido y se amenaza con privación de libertad a quienes incumplan la medida. Son personas de escasos recursos que con seguridad tienen muy pocas reservas de alimentos o simplemente no tienen. ¿De qué vivirán? ¿Cómo obtienen algo de dinero? Son familias condenadas a pasar más hambre a niveles críticos si la medida se extiende por varias semanas.

Pero hay otros sectores como quienes realizan oficios de barberos, mecánicos, taxistas, para nombrar algunos pues la lista es larga. Trabajadores por cuenta propia que si están encerrados en sus casas no perciben ningún ingreso.

También tenemos el caso de las personas jubiladas, en la edad donde precisamente se aconseja no salir a exponerse. Maduro en sus años de gestión no ha resuelto que los jubilados reciban las pensiones sin tener que hacer largas colas, pues siguen existiendo  en los bancos cada mes. Los bancos anunciaron suspensión de labores. ¿Cómo van a acceder a sus pensiones?

Hemos tenido conocimiento de la no continuidad de programas de distribución de alimentos en comunidades pobres o atendían específicamente niños y niñas desnutridas. Paralizados porque el personal no puede desplazarse. Algunos de los beneficiarios de tales programas pudieran fallecer o agravarse considerablemente su situación de salud.

Otro sector vulnerable son los presos principalmente quienes están en calabozos policiales cuya alimentación depende exclusivamente de la que llevan los familiares. Ya en 2017, 2018 y 2019 hubo fallecimientos por desnutrición en dichos recintos. Si los familiares no pueden desplazarse para llevar los alimentos, quien les proveerá alimentación. Es probable que aumenten los fallecimientos, ya hay cientos de presos en situación de desnutrición severa.

Sin duda hay que tomar medidas para detener el avance del Coronavirus, pero si no se adoptan con una visión integral y evaluando el impacto que puedan tener en los sectores más vulnerables de la población, el drama será mayor. Deben adoptarse medidas específicas para esos sectores. Por ejemplo, el Estado debería asumir la alimentación de los presos en los retenes policiales. Realizar un Plan especial de atención a las personas jubiladas.

Publicado originalmente para El Universal

Abogado y activista de Derechos Humanos
@marinoalvarado