Marino Alvarado |Escribo este artículo a pocas horas que Nicolás Maduro por los medios de comunicación realizará una amenaza generalizada de aplicar la operación Tum Tum que en términos concretos se traduce en allanamientos ilegales, arbitrarios y abusivos para detener a toda persona que le incomode al gobierno. Lo escribo también a pocos días que Juan Guaidó lanzará la propuesta de crear un gobierno de Salvación Nacional sin Maduro. Es decir, en momentos en que la confrontación política sube escalones

En ese mismo tiempo aumentan los casos de personas infectadas por el coronavirus. Un virus que no mide momentos políticos, ni clases sociales ni ideologías. Que avanza lentamente amenazando a más de 30 millones de personas que habitamos en Venezuela.

Cada día que pasa los riesgos aumentan. Es probable los casos sigan aumentando día tras día, en un país con un sistema público de salud en las ruinas como consecuencias de años de indolencia e ineficiencia.

Como los jugadores de ajedrez con el reloj al lado, el tiempo corre para mover las mejores piezas, pero acá a diferencia de ese juego ciencia no necesitamos poner en jaque en mate a un rey en particular. Requerimos que todas las fichas se muevan en una sola dirección: salvar vidas. Cada alfil, cada peón, deben apostar y trabajar por la vida. El reloj avanza y el virus también.

Distintas voces se han levantado exigiendo a la dirigencia política la necesidad de un acuerdo. Políticos como Elías Jaua y Henrique Capriles, organizaciones sociales como el Observatorio Electoral Venezolano o Aquí Cabemos Todos, religiosos como el Padre Alfredo Infante.

El conocido abogado larense Jairo García lo expresa de manera muy clara y contundente “Salvar millones de personas, proteger la vida y salud del 70% de los venezolanos, debe ser un fin en sí mismo, y solo lo veremos si levantamos la mirada y nos negamos a la posibilidad de seguir la lucha política o retomarla sobre montañas de cadáveres”

Mientras Maduro amenaza y Guaidó excluye a Maduro de cualquier acuerdo, hay un pueblo que espera. Esa población por el cual los dos afirman luchan a diario.

Se requiere en este momento mucha sensatez. El liderazgo político tiene en estos momentos un reto histórico. Usa toda su capacidad y recursos para favorecer a la población en ésta difícil coyuntura o continúan con sus propósitos políticos priorizando intereses partidistas y particulares condenando a la muerte a miles.

No hay duda que quienes tienen el control de hecho actual de las principales instituciones del Estado tienen la principal responsabilidad de tomar la iniciativa y avanzar. Pero el liderazgo político opositor debe buscar mecanismos a acercamiento y acuerdos lo más pronto posible.

Aún en las guerras hay armisticios. Se paran las hostilidades. Necesitamos de la dirigencia política un armisticio y un pacto por la vida.

Abogado y activista de Derechos Humanos
@marinoalvarado