Luisa Pernalete | EDUCACIÓN Habla la directora en el Consejo de docentes extraordinario adelantado:

¡Me alegro mucho de verlos aquí a todos y todas! Desde la portera hasta el equipo directivo, todos los docentes que han decidido quedarse, también las madres, voceras de la comunidad educativa, y también los estudiantes, voceros de los salones. Los he invitado a todos, y en fecha adelantada, porque el año que comenzará pronto nos presenta muchos retos. Agradezco la disposición de adelantar la fecha de esta reunión. Echo de menos a los compañeros docentes que se fueron a otros países. Nos va a costar sustituirlos. ¡Que Dios les acompañe en ese largo camino!

Lo primero es aceptar, con realismo, que la situación está muy difícil para todos: para los estudiantes y sus familias, para toda la comunidad, y también para nosotros, los responsables de mantener abierta la escuela, y mantenerla como espacio de encuentro y de solidaridad.

Lo segundo es reconocer a los que participaron como voluntarios en el Programa Vacaciones con Fe y Alegría. Lo montamos en tiempo récord, apenas en julio nos propusieron organizarlo y se anotaron docentes, madres y alumnos de los mayores, aunados a aliados y amigos. ¡Ha sido una experiencia hermosa que habla muy bien de ustedes y de las posibilidades que se amplían cuando insistimos en proteger a los niños! Hay que recoger las sonrisas, los aprendizajes.

Pero ahora entremos en materia: el año que nos espera. Será difícil; las amenazas son muchas y nosotros no estamos afuera, estamos dentro. Así que me gustaría saber cómo se sienten. Compartamos los miedos, porque como dice Luisa, “miedos compartidos tocan menos por cabeza”. Pesan menos, pues. Compartamos también los sueños, no podemos dejar de soñar. Los sueños empujan, dan fuerzas.

Mi primera propuesta es que nos convirtamos en un  GAM: Un Grupo de Apoyo Mutuo, en el cual estemos escuela y familia, porque estamos del mismo lado de la cancha es la primera alianza que debemos fortalecer. Y ese GAM debe tener sus espacios de reflexión para iluminar las acciones.

Pongámonos en manos de Dios Padre/Madre, el Padrenuestro, que es el Dios de la vida. El Padrenuestro, de entrada, nos dice que todos somos hermanos, independientemente de nuestra raza, color, modo de pensar, color de la franela. Y como hermanos, deseamos que “tengamos el pan de cada día”, y que no nos deje caer en la tentación de dejarlo todo.

Ahora, después de expresar nuestros miedos y esperanzas para este año, organicemos lo que debemos hacer los primeros 15 días.

Primero una gran sonrisa y los brazos dispuestos para recibir a los estudiantes. Qué se sepan bienvenidos. Las sonrisas y los abrazos son gratis, no dependen de ningún carnet sino de nuestra voluntad, y para ello hagamos algunos ejercicios de interioridad, respiremos profundo, otros ejercicios de relajamiento, algo de risoterapia, no  para evadirnos, sino para fortalecernos. Recordemos que ellos no tienen la culpa de la hiperinflación, ni de los apagones, ni de las malas  políticas. No tienen la culpa, y eso debemos tenerlo presente todos los días. Con ellos también debemos hacer rutina de comenzar el día con ejercicios de relajamiento. A la larga les ayudará a elevar sus fortalezas como personas.

Recuerden que este año seremos flexibles en relación a los uniformes y los útiles. Lo mínimo: un lápiz y un cuaderno, y si no lo tienen, que vengan igual, lo buscaremos entre todos. Hay campañas, hay gente solidaria en todas partes. Un cuaderno usado sirve, un lápiz pequeño sirve… Que no tenerlo en su casa no sea un obstáculo para que vengan. Y claro, tendremos que trabajar desde el primer día para que no se burlen de los que no traigan sus uniformes, que todos comprendan que lo importante es que estarán en el salón.

Recojamos lo que han sido sus vacaciones: ¿Jugaron? ¿Se les fue algún familiar, algún amiguito? ¿Comieron? ¿Alguno se puso a trabajar? A los más pequeños se les puede sugerir que dibujen, aunque no tengamos creyones en todos los salones, pero lo importante es que se expresen y nosotros ir registrando lo relevante, subrayar lo positivo,  y reflexionar sobre lo negativo y las amenazas. Que sueñen con su año escolar completo. Es muy importante registrar cuantos “niños dejados atrás” tenemos en cada salón, y eso lo haremos cada mes. ¿A cuántos alumnos se les han ido sus padres? ¿Para dónde se fueron? ¿Con quién se quedaron? A esos niños hay que darles mucho apoyo, es más, si el número lo amerita, debemos tener un plan especial de acompañamiento sistemático para ellos. Ya hay gente trabajando en eso. Prometo buscarlo y compartirlo.

En ese recuento de sus familias, veamos cuáles compañeros que estaban el año pasado no están: ¿Se fueron a otra escuela o se fueron del país? ¿No han venido por no tener cómo hacerlo? Entonces hay que hacer unas actividades especiales para recordarles que aquí le tenemos su puesto, que los echamos de menos. ¿Qué tal si hacemos el segundo día una actividad alrededor de la escuela con esos mensajes: “Ven, te estamos esperando, aquí está tu pupitre”?

Hay que incluir en nuestros planes la educación emocional: identificación, expresión y manejo de emociones y sentimientos —comenzando por aplicarla a nosotros mismos —.

No podemos olvidar trabajar todo el tema de Derechos del Niño, Niña y Adolescente, la Constitución Nacional. La LOPNNA y la Convención Internacional de Derechos del Niño deben ser materia obligada. ¿Quiénes son los responsables de esos derechos? ¿Qué le toca a cada quien en la sociedad? Deberes  y derechos son necesarios para convivir, para ser ciudadanos plenos. La construcción de los acuerdos de convivencia, con participación de todo el personal y de las familias, va a ser muy útil y es necesaria.

No vamos a agotar hoy todo lo que debemos tener presente este año. Pero para comenzar es suficiente. Gracias de nuevo por venir y recuerden: lo importante es que el niño venga a la escuela; recuerden también que educar vale la pena.

Hasta el próximo consejo.


Publicado originalmente en El Pitazo

Educadora, promotora de la convivencia pacífica y la defensa de los DDHH
@luisaconpaz