Marino Alvarado | Las recientes protestas en Ecuador y Chile tuvieron de parte de algunos líderes de la oposición venezolana un duro cuestionamiento. Que tengan una posición contraria no me preocupa ni cuestiono. Condeno sí las razones esgrimidas y el tono usado para pronunciarse.

Si uno transcribiera textualmente las palabras pronunciadas y en lugar de colocar el nombre de esos opositores, pusiera el de Maduro, cualquiera le diera autenticidad a esas palabras cuestionando y calificando las justas protestas en Venezuela.  No se notaría la diferencia.

La cuestionable violencia usada por algunos manifestantes en las calles de Quito y de Santiago, llevó a estos líderes de la oposición a calificar con ligereza las manifestaciones como violentas y en expresión de varios de “vandálicas” cuando en realidad la mayoría fue pacífica. Igual que Maduro y su cúpula que calificaron las protestas de la Rebelión Popular de 2017 y las del 2019 como acciones vandálicas y terroristas. Se atreven a afirmar que detrás de las protestas en esos países está el gobierno de Maduro. Lo mismo dice el dictador de las protestas en Venezuela, que son promovidas por el imperio. La misma lógica simplista y empeño en criminalizar, que no es capaz de reconocer las causas del malestar social. Algunos opositores en el fondo son maduristas ante los reclamos y protestas de la población.

No he escuchado de esos líderes opositores ningún cuestionamiento a la represión. Ningún llamado a los presidentes Lenin y Piñera para que no usen la fuerza armada para responder al descontento social. Observe sí aplaudiendo el toque de queda en Chile y saludando el estado de emergencia en Ecuador.

Tampoco he escuchado ni leído ningún cuestionamiento a las medidas antipopulares que los dos mandatarios impusieron y que con la presión del pueblo tuvieron que derogar.

Preocupa esa posición ante la protesta social. Son malos anuncios de la conducta que pudiesen asumir ante los reclamos populares si son gobierno. ¿Ordenarán también echar “gas del bueno” a lo Chávez y aplaudir como Maduro los asesinatos por la Guardia Nacional Bolivariana y la Policía Nacional?

No hay represión mala y represión buena. Un demócrata auténtico debe condenar la represión a la protesta social cualquiera sea el gobierno. No hay violaciones a los derechos humanos buenas y malas. No se pueden condenar las graves violaciones a los derechos humanos en Venezuela y aplaudir graves violaciones de derechos humanos en otros países.

Es muy incoherente convocar protestas en Venezuela y rechazar la represión contra las manifestaciones en el país y alentar a otros gobiernos a que repriman.

Esos líderes de la oposición ahora convocan a una jornada nacional de protesta para el 16 de Noviembre. Lamentablemente es posible que la dictadura la reprima. Tal vez esos líderes de la oposición serán los primeros en condenar con razón esa represión mientras apoyan se reprima a los manifestantes en otros países

Más coherencia por favor. Ese doble rasero les resta credibilidad y seriedad.

Marino Alvarado Betancourt. @marinoalvarado

Abogado y activista de Derechos Humanos
@marinoalvarado