Marino Alvarado Betancourt/ Se cumplió un año desde que se realizó la fraudulenta elección de Nicolás Maduro para seguir gobernando. La inconstitucional Asamblea Nacional Constituyente convocó un proceso electoral viciado que tenía como único propósito mantener en el Poder a Maduro y su cúpula.

 La dictadura se propuso preservar el Poder a pesar de ser minoría electoral. Para tal fin diseño una estrategia para consolidar el autoritarismo y desechar por la vía de los hechos la Constitución. Fue tejiendo un entramado jurídico que le permite gobernar sin controles, manejar los recursos públicos a su antojo e institucionalizar la arbitrariedad como conducta normal del Estado.
 Ya se sabía que con Maduro manteniendo de facto el Poder se profundizaría la crisis política así como la económica y social. Lo único cierto con Maduro es que avance la destrucción del país y obligar a más venezolanos y venezolanas a cruzar las fronteras con la ilusión de lograr mejores condiciones de vida.
 La encrucijada que se vive actualmente es lograr cambio de gobierno o seguir permitiendo se deteriore aún más las condiciones de vida y lo que sobrevive de institucionalidad.
 El cambio es necesario y urgente. Pero la vía que se escoja para lograrlo no debe aumentar el sufrimiento del pueblo.
 Por ello es fundamental que sea pacífico y en el marco de los mecanismos establecidos en la Constitución. En este sentido, una salida negociada que convoque a elecciones presidenciales es una de las mejores alternativas. Así, se otorga al pueblo, en ejercicio de su soberanía, que decida el futuro político del país.
 Pero esa salida no puede ser un acuerdo que se le deje a un grupo de dirigentes políticos. Este gobierno no cederá sin la presión de calle. Por tal motivo, es imprescindible seguir en movilización. La dictadura quiere perpetuarse en el Poder y realizará todo lo necesario para lograrlo, sin embargo, la presión del pueblo en la calle puede obligarlos a que busquen una solución negociada.
 Quienes integran la fuerza armada deben apoyar una solución a la crisis que no implique uso de la violencia y contribuir para que el proceso de negociación que se adelante culmine de manera exitosa garantizando un proceso electoral transparente, inclusivo y en igualdad de oportunidades para todos los factores políticos que aspiren competir.
Avancemos en la rebelión ciudadana con el optimismo que podremos lograr pronto una mejor Venezuela.