Marino Alvarado/ Entre las lecturas que he realizado en estos días de encierro están el Plan de la Patria 2013-2019 y el Plan de la Patria hasta el 2015. La lectura de un artículo de opinión que analizaba el desastre económico en la gestión de Maduro me llevó a consultarlos.

En la medida que se va avanzando en la lectura la indignación va creciendo. El fraude fenomenal que Maduro y su cúpula le han hecho a la población no tiene parangón.

Cuando se contrasta lo que prometieron con la realidad queda al descubierto la indolencia, la ineficacia y la corrupción. Pero aún más claro queda el descaro de usar los medios públicos para presentar a nivel nacional e internacional una Venezuela inexistente.

El segundo objetivo del plan propone “asegurar la mayor suma de seguridad social, mayor suma de estabilidad política y la mayor suma de felicidad para nuestro pueblo”.

Al revisar el plan 2025, se presentan los logros del plan anterior. Un listado de 31 logros que ratifican cómo la mentira se ha convertido en una política de Estado, pues no solo miente Maduro sino que en ese esfuerzo se suman las instituciones que deberían ser independientes y le hacen coro en su labor de engañar.

Tienen el descaro de afirmar que la pobreza descendió y haber logrado 100% de matriculación para la educación primaria.

El Plan 2013-19 se propuso una tasa de crecimiento promedio anual entre 3,0% y 4,0%. La realidad es que entre el tercer trimestre del 2013 y el tercer trimestre del 2018, la economía venezolana se contrajo 52,3%, según cifras del Banco Central de Venezuela. Es decir, la economía retrocedió en el mismo lapso donde se prometió que Venezuela avanzaría a ser una potencia económica.

Las cifras oficiales indican igualmente que las exportaciones petroleras que 2013 eran de 85.603 millones de dólares bajaron en 2018 a 29.810 millones de dólares.

En 2013, la producción diaria de petróleo era de 2,4 millones de barriles, actualmente es menos de un millón. Acabaron con la industria petrolera y hoy además someten al país a una enorme crisis de gasolina que está generando, entre otras consecuencias, la pérdida de producción agrícola y mayor empobrecimiento de los trabajadores del campo.

Mientras las reservas internacionales en 2013 superaban los 30.000 millones de dólares, la gestión de Maduro las llevó al mínimo de 8.008 millones en 2019.

El Plan de la Patria se propuso una tasa de inflación promedio anual 20%. Nada más en 2018, el BCV indicó que fue de 130.060,2% mientras la Asamblea Nacional calculó en 1.700.000%.

El gobierno se excusa en la llamada guerra económica, el “dólar criminal”. Terminó dolarizando al país y, en algunos momentos, con una tasa de cambio superior a las de páginas web “controladas por el imperio”. Así, esconde su fracaso en las sanciones económicas que empezaron en 2018, cuando ya habían logrado su obra de destrucción.

Se ufanaba Maduro de garantizar uno de los salarios más altos de la región y hoy, entre salario y bono compensatorio, un trabajador gana menos de 5 dólares.

El Plan de la Patria no es un plan serio elaborado para recuperar a Venezuela. Es un ardid propagandístico para engañar a unos cuantos en el país y presentar ante el mundo una Venezuela distinta a la que viven millones: sin agua, sin luz, sin gasolina, sin trasporte público y con hambre.

Abogado Coordinador de Investigación y Monitoreo de Provea