Gregorio Afonso | A.- No es un Plan. Como ya ha sido una constante desde el inicio de su gestión, el ministro César Trompiz hace anuncios con muy poca factibilidad de concretarse en las universidades. El primero de ellos, fue la realización en febrero de 2019 de elecciones de autoridades universitarias con base en la sentencia 0324 del Tribunal Supremo de Justicia. Una aspiración inviable política, jurídica, técnica y financieramente.

En esta oportunidad, en medio de la pandemia provocada por el COVID-19, el ministro Trompiz reitera la práctica de anunciar planes para la educación universitaria de poca o ninguna factibilidad. Se trata del Plan Universidad en Casa, una propuesta presentada con tanta ligereza y abstraída de las condiciones reales de existencia de los universitarios y las universidades, que si no se tratara del Ministro de Educación Universitaria, solo se podría valorar como: Una consigna, un slogan propagandístico, un titular o como se estila en tiempos de RRSS un #hastag.

Sin embargo, el profesor Trompiz es ministro y más allá de las consideraciones sobre su legitimidad y la del gobierno del cual forma parte, de facto tiene bajo su cargo la dirección del Sistema Universitario Nacional y por tanto, sus declaraciones hay que tomarlas con seriedad y ser rigurosos a la hora de analizarlas.

El ministro Trompiz en una video conferencia denominada “Salud Mental y Apoyo Psicosocial: acciones comunes ante el COVID-19” transmitida desde la sede de su despacho habló sobre el Plan Universidad en Casa, comentó que este “se va a extender hasta agosto cuando venga el próximo periodo vacacional y por medio de él, el sector universitario va a quedarse en casa durante estos meses pero en consecución de sus estudios y labores; a través de la comunicación entre el profesor y estudiante con el objetivo de garantizar al país los futuros profesionales”[1].

Desde ese día hasta la fecha y pese a que el ministro Trompiz ha hecho nuevas declaraciones sobre el tema, los universitarios no conocemos documento alguno que respalde el Plan Universidad en Casa, en el cual se precisen objetivos, recursos disponibles, metas, cronogramas, mecanismos de consulta a las universidades y proyectos especiales que, eventualmente, podría requerir un plan de este tipo que persigue darle continuidad a las actividades formativas en las Instituciones de Educación Superior (IES). En síntesis, se observa una notoria ausencia de elementos concretos que permitan evaluar su alcance y factibilidad.

Hasta ahora sólo se conocen ideas sueltas del ministro que, al no acompañarse de una propuesta concreta y una política, permiten afirmar que estas están orientadas, principalmente, a generar noticias y propaganda sobre el denominado Plan Universidad en Casa, sin valorar responsablemente que esto en los universitarios y la dirección universitaria provoca dudas, preocupación y tensiones.

Recientemente el ministro Trompiz, señaló que el Plan Universidad en Casa es “multimodal”. Los que no tengan acceso a conectividad podrán recurrir a “la modalidad de portafolios, eso lo vemos en educación básica y lo validamos como metodología de educación a distancia”, además dijo que “la mayoría de las actividades son a través de mensajería de texto, WhatsApp y Telegram”[2].

Todos estas declaraciones son lugares comunes y un episodio más de una desastrosa y fracasada gestión de las políticas públicas en materia de educación superior, durante la dictadura de Maduro, la cual en el momento actual solo muestra como resultado objetivo, cuantificable e inocultable: Todos los universitarios viven en condición de pobreza y las universidades están en ruinas.

B. No es Factible. Se ha señalado que no se ha presentado, El Plan Universidad en Casa, sobre él tan solo se conocen propósitos generales y opiniones del ministro Trompiz.  Tal vez eso sea así, porque el propio ministerio como los universitarios y el país saben que actualmente no es factible desarrollar un Plan Nacional de Educación Universitaria bajo modalidades no presenciales, que involucre a los actores esenciales del sistema educativo y garantice la continuidad de los estudios universitarios.

En primer lugar, porque un plan nacional que le continuidad a la educación universitaria en medio de la pandemia a través de medios virtuales, está condenado al fracaso si no se  no se somete a la discusión de los encargados de la gestión universitaria. La educación universitaria, sea presencial o no, debe orientarse bajo criterios de autonomía, es decir, el alcance de iniciativas en materia de educación a distancia, lo definen las universidades, a partir de consideraciones curriculares, pedagógicas y recursos disponibles; no derivan de decisiones unilaterales del Ministerio de Educación Universitaria, que al promover expectativas de prosecución académica sin considerar su factibilidad y pertinencia, provoca tensiones innecesarias en las IES.

En segundo lugar, porque migrar a escala nacional la educación presencial a la no presencial no es un propósito menor, así sea en medio de la pandemia derivada del COVID-19. Se requieren proyectos especiales para fortalecer la educación a distancia. Estos van desde planes especiales y masivos de capacitación de docentes, personal administrativo y estudiantes, hasta inversión en infraestructura y tecnología, lo cual la dictadura no está en capacidad de garantizar, sobran las evidencias que dan cuenta de que la educación en ningún nivel ni modalidades le es prioridad. Una demanda de este tipo formaría parte del Plan, tal vez, por eso no existe y solo se enuncian titulares.

En tercer lugar, porque la precariedad de la conectividad en el país y el deterioro de los servicios públicos como la electricidad, vital para la puesta en práctica de iniciativas de educación a distancia; son factores que advierten que la educación no presencial, pese a ser una realidad expandida y en desarrollo en la mayoría de los países, en Venezuela no es una política de Estado. Este no invierte en infraestructura tecnológica[3] para potenciar la formación universitaria por medios virtuales, de modo, que no puede aspirar, desde un lugar distinto a la mentira y la propaganda, impulsar un Plan Nacional de Educación No Presencial de amplia cobertura y exitoso

En cuarto lugar, porque la educación universitaria en tiempos anteriores al COVID-19 atraviesa una profunda crisis, motivado a que sus comunidades viven en medio de una Emergencia Humanitaria Compleja, la cual con la pandemia, sólo se potencia. En consecuencia, ¿Cómo se puede pensar inundar los hogares de muchos docentes universitarios con trabajo cuando sus ingresos no alcanzan para alimentarse? El salario de un profesor universitario del más alto escalafón y dedicación es USD 7. En una realidad como esta, lo pertinente sería que el Estado tomará medidas para que el profesorado universitario pueda garantizar el derecho a vivir en condiciones dignas. De allí, reconociéndolo como sujeto de derechos podría estimular nuevos deberes.

C. Lo Factible en medio de La Pandemia. Que el Plan Universidad en Casa sea la nada, no quiere decir que en medio de la Pandemia no se puedan desarrollar experiencias formativas de los universitarios. En Venezuela la Educación a Distancia, la protagonizan iniciativas promovidas desde la Instituciones de Educación Superior, con escaso o nulo apoyo presupuestario de parte del Estado. Se concretan por el interés de algunos docentes y las bondades del desarrollo de las telecomunicaciones a nivel planetario, las cuales pese a las adversas condiciones de nuestro país nos alcanzan.

En este tiempo de aislamiento preventivo, no hay porque fortalecer la separación y menos  aún, desestimular el interés por el intercambio que provoca aprendizaje, promueve investigaciones y genera redes productivas desde el punto de vista académico.

Luego de más de treinta días de cuarentena, han sido varias las experiencias formativas por medios virtuales que los universitarios han desarrollado y continuarán impulsando. Entre ella están cursos, congresos, conferencias, foros y reuniones online.

Entre las experiencias formativas que se han generado en el marco de la Pandemia y solo a título de ejemplo, porque existen más tan importantes y significativas como ellas, señaló dos: a) El Programa de Capacitación en Contingencia que impulsa el desde los primeros días de la Pandemia, el Sistema de Actualización del Profesorado de la Universidad Central de Venezuela que ha capacitado a más de 500 participantes en el uso de tecnologías propias de la educación a distancia y otros temas y b) El Congreso Virtual “Ejercicio del Trabajo Social ante la Pandemia COVID-19”, en el que participaron docentes, estudiantes y egresados de tres universidades nacionales y cinco internacionales.  

Iniciativas como las indicadas y muchas más van a continuar y es correcto saludarla. En medio de la pandemia, es posible garantizar nuestro derecho a aprender y formarnos con calidad y autonomía sobre los temas y problemas que rodean nuestras vidas y nuestro entorno. Lo que está claro, es que la educación oficial y regular de las universidades, dada las limitaciones que para el desarrollo de un plan nacional de educación a distancia se expusieron en estas notas: no es posible.

Reiteramos la virtualización de las experiencias de educación a distancia deben ser de  naturaleza voluntaria, para que la desarrollen quienes eventualmente puedan y desean concretarla, pero la reprogramación académica en las IES es un hecho ineludible una vez superada la Pandemia.

[1] Trómpiz: Plan Universidad en Casa será hasta agosto. Disponible en: https://www.acn.com.ve/trompiz-plan-universidad-en-casa-agosto/

[2] Gobierno propone clases a través de tv y radio. Disponible en: https://voce.com.ve/2020/04/08/490347/gobierno-propone-clases-a-traves-de-tv-y-radio/

[3] Resulta harto conocido que el presupuesto universitario se concentra en más de un 90% en gastos de personal