Luis Alberto Crespo/ Pasaron 13 meses desde que Nicolás Maduro, el 20 de agosto, en cadena nacional, le presentó al país un conjunto de anuncios en materia económica que denominó: “Programa de Recuperación Económica, Crecimiento y Prosperidad”. Dicho plan, en palabras del propio Maduro obedecía a una serie de medidas recomendadas por elCentro de Investigaciones para el Desarrollo del Consejo de Estado de la Republica China”, con la finalidad de tratar de equilibrar la economía venezolana, con esta afirmación dejó claro que estábamos en presencia de un plan de ajuste económico de los Chinos para Venezuela. A un año del anuncio de este plan económico, el país y su economía se encuentran peor, el régimen no asume la responsabilidad de su fracaso, nada se dice sobre los objetivos, metas o resultados del plan, los funcionarios del régimen lo mencionan solo como una consigna vacía dentro de sus discursos o panfletos.

El régimen continua con su nefasta y dogmática estrategia económica; hoy el déficit fiscal que prometieron disminuir ronda en promedio el 17% del PIB, la impresión de dinero inorgánico persiste, la caída de la producción petrolera es dramática, Venezuela produce actualmente menos de 800.000 Bpd con sus graves consecuencias en las ya mermadas finanzas publicas, continúan las distorsiones en el mercado cambiario, la hiperinflación persiste y avanza destruyendo todo a su paso, la producción interna ha sido destruida en más del 50% del PIB, la pulverización del salario fulminó el poder adquisitivo de los trabajadores, todo esto con sus graves implicaciones sociales con una población en más de 90% en condiciones de pobreza.

Maduro continua sometiendo a los trabajadores a una condición de depauperación y precariedad, el poder de compra del salario mínimo en Venezuela apenas alcanza para adquirir el 2% de la canasta alimentaria en el mes de agosto, mantiene la actitud de desconocer los contratos colectivos, convenciones laborales e impone salarios de miseria.

El negativo desempeño económico y social del régimen es evidente, hoy día más de 4 millones de venezolanos han cruzado las fronteras del país en la búsqueda de mejores oportunidades, las nefastas y dogmaticas estrategias económicas de Nicolás Maduro lograron devastar más de 50% de producción interna del país, destruyó el bolívar como moneda, los ahorros de la nación y entregó el país a sus aliados Rusos y Chinos.

Nicolás Maduro destruye todo a su paso, incluyendo las empresas básicas del país

Hemos expresado en oportunidades anteriores que el régimen se esfuerza en esconder su fracaso, durante años ha hecho uso de campañas propagandísticas, múltiples “anuncios sobre nuevos anuncios”, decretos y medidas, acompañadas de una ofensiva comunicacional donde responsabiliza a otros de su fracasada gestión, sin embargo, ya le es imposible ocultar los grandes daños y retrocesos en materia  económica y social en el país. La magnitud del desastre económico del régimen se puede observar rápidamente con la situación que vive PDVSA, en la gestión del presidente actual de la empresa en 15 meses ha visto caer sus niveles de producción en 843.000 bpd; al mismo tiempo, interrumpió los planes de inversión y expansión en el sector gasífero.

Veamos también la dantesca situación de las empresas básicas de Guayana; en el caso de SIDOR la paralización es prácticamente total, las acerías y palanquillas no operan, solo un área del complejo se encuentra funcionando en un 6% de su capacidad de producción, muchos son los anuncios de inversión y recuperación de la producción, pero realmente la otrora siderúrgica más importante de Latinoamérica y el Caribe se encuentra en la ruina, la misma situación padecen otras empresas básicas como Alcasa, que producía y exportaba 185.000 toneladas de aluminio, hoy está prácticamente paralizada, en situación similar se encuentran Venalum y Bauxiven convirtiéndose las empresas básicas en un complejo de empresas improductivas gracias a Chávez y Maduro.

Al mismo tiempo, los trabajadores de las mencionadas empresas ven cómo sus condiciones de trabajo y salarios también han sido destruidos, Nicolás Maduro con la reconversión monetaria del 2018 pulverizó sus prestaciones sociales junto a las cajas de ahorros, las contrataciones colectivas están vencidas y en algunos casos derogadas al igual que otros sectores laborales del país, y no existe disposición a discutirlas. Los trabajadores de las empresas básicas actualmente se encuentran desprotegidos sin seguro de hospitalización, cirugía, maternidad y mucho menos servicio funerario. Los comedores de las empresas han cerrado, y les quitaron el transporte para trasladarse a los lugares de trabajo.

No hay dudas, Nicolás Maduro es el responsable de la grave crisis que vive el país, lo ha hundido en el caos, su estrategia actual es buscar apoyo político y financiero de los Rusos y Chinos entregando e hipotecando aún más el futuro del país. En conclusión, a un año del anuncio del programa de recuperación económica, crecimiento y prosperidad la crisis económica y social se ha agudizado, el colapso en los servicios públicos, la deserción escolar alcanzó un 78% (AN), 3.2 millones de niños con urgencia de alimentos y medicamentos (AN), la inflación anualizada se encuentra en 135.379.8% (INPCAN), es evidente que el régimen no da respuesta a los principales problemas del país, Venezuela necesita un cambio político que le permita retomar el camino de la democracia y prosperidad

Economista profesor de la  UCV- MSC. Moneda

@camberin