Marino Alvarado | El autodenominado gobierno obrero viene desarrollando una ofensiva represiva contra los obreros. Un gobierno que tiene en el  gabinete tres ex sindicalistas. Nicolás Maduro, Eduardo Piñate actual ministro de trabajo y Aristóbulo Istúriz ministro de educación, hoy persiguen y encarcelan sindicalistas.

La detención del dirigente sindical Rubén Dario González Rojas y su procesamiento inconstitucional en un tribunal militar es una muestra de ello. También lo es que se haya detenido a 10 trabajadores de Ferrominera del Orinoco quienes de manera pacífica reclamaban el cumplimiento de la convención colectiva y enviado a la cárcel del El Dorado, un recinto penitenciario con altos niveles de violencia. Presos por exigir derechos. Ellos son los nuevos presos políticos de la dictadura. Los presos políticos obreros víctimas de un falso gobierno obrero.

Otras medidas represivas también se han implementado.  Se mantuvo durante más de 15 días una vigilancia constante por parte del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional  (Sebin) al sindicalista Carlos Navarro presidente de la Central de Trabajadores ASI Venezuela. El hostigamiento se mantuvo en su oficina y vivienda y a cualquier lugar donde se desplazaba. Funcionarios del ministerio de salud amenazaron recientemente al sindicalista Pablo Zambrano de “ponerle los ganchos” por el papel destacado que viene jugando en la organización y lucha del personal del sector salud y exigiendo mejora en los servicios públicos de salud.

Otros sindicalistas han sido despedidos por reclamar aumentos de salarios o respeto a las cláusulas de los convenios.

La ofensiva represiva contra el movimiento sindical tiene como propósito intimidar la dirigencia para que no continúe organizando y promoviendo acciones para la defensa de los derechos de los trabajadores y trabajadoras.

Nicolás Maduro y su gobierno demuestran día a día que su empeño es mantenerse en el poder a costa de lo que sea incluyendo desatar represión contra distintos sectores de la sociedad. Un gobierno que solo es garantía de represión y profundización de la miseria de los obreros y sus familias.

Las organizaciones sindicales han venido progresivamente articulando las distintas luchas y potenciando su capacidad de exigencia y defensa de derechos. Esto le incomoda al poder que sabe las perspectivas económicas para el 2019 son de mayor incremento de la inflación y por lo tanto de mayor hambre para la población.

Sabe el gobierno que trabajadores organizados, unidos y en la calle constituyen un potencial para estimular la participación de otros sectores en la exigencia de reivindicaciones. Por ello, su estrategia represiva contra el sindicalismo combativo.

Queda a los sindicatos persistir en la resistencia a las políticas antipopulares de Nicolás Maduro, fortalecer los procesos de articulación y encajar las luchas por la defensa de derechos en una acción global por el rescate de la democracia. La continuidad del actual gobierno solo es garantía de menos libertades democráticas y más hambre.

Abogado y activista de Derechos Humanos
@marinoalvarado