Marino Alvarado | El hambre azota a Venezuela. Las noticias de niños y niñas muertas por desnutrición se reportan casi a diario en distintos lugares de nuestra geografía. Lo confirma personal de salud quienes por más empeño que realizan para salvar vidas, la desnutrición es tan severa que los esfuerzos no dan siempre resultados. Informes de Ciudad Guayana indican que en 2017 sólo en el hospital Doctor Raúl Leoni de San Félix murieron de hambre 47 niños/as.  Ocurre en el país donde la élite que gobierna se autoproclama gobierno de los pobres y  se propuso en 2013 convertir a Venezuela es un país potencia en lo social, en lo económico y en lo político. Sin duda, el fracaso del gobierno es estrepitoso y las consecuencias las vive la población quien padece un deterioro progresivo de las condiciones de vida.

La indolencia del gobierno nos está acercando a un estallido social. Las protestas por alimentos se multiplican y lamentablemente algunas se desvían en saqueos. Según el Observatorio de Conflictividad Social en los primeros 11 días del mes de enero en 19 estados hubo 107 casos de saqueos o intentos de saqueo. Termina pueblo enfrentando pueblo y generando más calamidades. Pero sin duda el culpable de tal situación es un gobierno que pulveriza los ingresos de las familias y que se empeña en seguir ejecutando políticas económicas que solo agravan la crisis del país. 2017 cerró con más de 2.600 de inflación. Un gobierno indolente que poco le importa que la miseria se extienda rápidamente y que la basura en las calles termine siendo el comedor de muchas familias.

Los dos gobiernos de la llamada revolución bolivariana al referirse al hambre y pobreza extrema que existía antes que Hugo Chávez gobernara, han difundido ampliamente la noticia que se publicó en varios medios durante la década de los años 80 en el sentido que las familias pobres consumían comida para perros, enfrentaban el hambre con alimentos para animales.

El hoy integrante de la fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente escritor y periodista Earle Herrera y que se define defensor del actual gobierno, publicó en 1990 en su libro “Caracas 9 mm: Valle de Balas” lo siguiente: Hay un hecho que nadie ha querido enfrentar. Decirlo duele y avergüenza. ¡Cállate, por favor, no lo digas!, es la expresión que nos ataja. Pero está allí, como un mordisco: en muchos hogares de nuestro país el sustento básico consiste en alimentos para animales, principalmente perrarina. Es la única forma de que todos los niños coman y la familia pueda sostenerse.

Pues 28 años después el periodista pudiese escribir casi lo mismo. Solo que ya no en un gobierno que cuestiona, sino en un gobierno que defiende. Hoy en los supermercados uno de los productos que más se está vendiendo es el embutido para perros denominado Alimento Fontana para Perro. Activistas de derechos humanos realizaron un recorrido por varios supermercados y pudieron constatar recogiendo testimonios que muchas familias compran para consumo humano. Su relativo bajo precio, convierte en accesible un alimento preparado con  las partes no comestibles del pollo (cartílago, piel, huesos, plumas). Además, pueden estar contaminados con partículas de todo tipo que emana el animal cuando no es tratado adecuadamente. Su consumo por lo tanto puede atenuar el hambre pero genera riesgo para quienes se alimentan de esos productos.

De la perrarina de los años 80 a los embutidos para perros en 2018 el drama es el mismo: El hambre que padecen millones. Y es el resultado de la desidia de los gobernantes que poco les preocupa los sufrimientos de la población. Los que hoy gobiernan que tanto dicen ser diferentes de los gobiernos del pasado, gobiernan casi igual. Tan represivos y hambreadores como los de antes. La llamada V República se parece cada vez más a la IV y en muchos aspectos la supera. No hay duda, este gobierno es una pesadilla para los pobres y lo único que garantiza es más pobreza y represión.

Abogado y activista de Derechos Humanos
@marinoalvarado