Rafael Venegas/ Corría el mes de julio del presente año cuando fuimos conmovidos por la dolorosa noticia de que un adolescente, de apenas 16 años, había perdido la vista durante una protesta escenificada en Táriba, municipio Cárdenas del estado Táchira. Su nombre es Rufo Velandria Chacón y quedó ciego como consecuencia de que un par de policías le disparó a quemarropa más de cincuenta proyectiles de perdigones que prácticamente le vaciaron los ojos, en el marco de la represión contra una manifestación pacífica desarrollada por pobladores del mencionado municipio en reclamo de dotación de gas doméstico.

Cuatro meses después, nos hemos vuelto a reconciliar con la vida y la esperanza al saber que Rufo fue operado exitosamente en España, gracias a la contribución del gobierno de Colombia y la Fundación Frigiulz. En efecto, mediante una delicada y avanzada operación llevada a cabo en Barcelona, España, a Rufo le fue implantada una prótesis ocular asociada a un sistema de inteligencia artificial que le permitirá recuperar la visión. Cabe agregar que mientras la madre, exultante de felicidad, agradeció a todos quienes, de una u otra forma, contribuyeron a hacer posible este maravilloso milagro de la ciencia, especialmente al Presidente de Colombia, Iván Duque, y a la mencionada fundación, su hijo Rufo expresó su deseo de acudir a la Asamblea General de las Naciones Unidas para abogar por la paz y la libertad de Venezuela. Hermosos gestos que enaltecen el gentilicio de nuestro pueblo y que contrastan con la indiferencia y el cinismo de los voceros oficiales del régimen de Nicolás Maduro.

Hemos cerrado el párrafo anterior insinuando un contraste entre dos conductas frente a un mismo hecho. Y es que a través de estas líneas no solo queremos celebrar con Rufo y su madre la asombrosa y gratificante noticia comentada, sino también desenmascarar el doble discurso y la postura cínica de quienes son los verdaderos responsables de la ceguera, afortunadamente transitoria, del joven tachirense. En efecto, recientemente hemos escuchado a Diosdado Cabello, vocero oficial del PSUV, por intermedio de quien generalmente habla el propio gobierno, ofrecer la posibilidad de brindar asistencia médica en nuestro país a ciudadanos chilenos quienes, como consecuencia de la represión contra las protestas desarrolladas en esa nación, han sufrido una suerte similar a la padecida por Rufo.

En función de contextualizar bien el asunto, y en aras de explicarnos mejor, reseñamos que en el marco de las protestas que durante más de un mes se han venido produciendo en Chile, numerosos manifestantes han sido víctimas de disparos de perdigones y balas de goma que han impactado en sus ojos, ocasionándoles la pérdida total o parcial de la visión. Es en este contexto y frente a esta situación que se produce la oferta oficialista de brindar ayuda médica a las víctimas de la represión chilena. Tal ofrecimiento, sin embargo, contrasta con la conducta indiferente del Estado venezolano ante a la situación sufrida por Rufo, precisamente como consecuencia de la represión contra una manifestación popular. Fue necesario que Rufo y su madre se trasladaran a Colombia, donde inicialmente se les ofreció ayuda, y posteriormente a España, como ya hemos comentado, para que se le brindara la atención médica que ha hecho posible la recuperación de la visión del joven hijo de la tierra andina.

Se trata, a nuestro juicio, de una oferta insincera y demagógica, correspondiente a un régimen que desconoce de facto el derecho a la manifestación pacífica, que ha venido violando de forma reiterada y sistemática los derechos humanos, tal como ha sido confirmado y documentado en el Informe Bachelet y, más recientemente, por la fiscal que instruye el expediente del gobierno de Maduro en la Corte Penal Internacional. Pero si hay en este caso la evidencia del doble discurso que caracteriza a los voceros del régimen, también la demagogia es doble porque lo que se le ofrece a nuestros hermanos chilenos es un sistema de salud en ruinas, con equipos médicos destartalados e infuncionales, sin los insumos mínimos requeridos para atender las emergencias y casos de rutina, con quirófanos paralizados y en muchos casos sin ni siquiera agua y luz, que ha venido dejando una larga, dolorosa y totalmente evitable estela de muerte, principalmente entre los grupos más vulnerables de nuestra población.

Como puede observarse, el contraste que hemos querido relievar equivale, literalmente, a la oposición luz- sombra. Luz que renace esperanzada en los ojos redivivos de Rufo Velandria Chacón. Sombra que oscurece la hora de la Patria, sometida a los designios de una camarilla despótica y autoritaria que la ha arruinado, condenando al empobrecimiento y el hambre a la inmensa mayoría nacional.

Profesor de la Universidad Central de Venezuela y activista político.