“Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales de otros”

Rebelión en la granja; George Orwell

“No va a ser fácil, pendejo –contestó Ramfis-. Antes de irte al infierno, tienes que pasar por el purgatorio

La fiesta del chivo; Mario Vargas Llosa

“Son lo más feo que hay. Es como que te montaras en una jaula ganadera, empuja pa’cá, empuja pa’llá”, fueron las palabras de un joven albañil para el diario El Universal sobre las denominadas “perreras” o camiones de carga que están sustituyendo a los autobuses y camionetas de pasajeros como consecuencia de la tragedia del sector transporte. Otros los llaman “la ruta del chivo” por sus características diseñadas para el traslado de animales.

Ya no se trata sólo de escasez de comida y medicinas. De cortes de agua y luz o de hiperinflación e inseguridad ciudadana. A los logros de la revolución hay que sumarle la crisis del transporte público: aéreo, subterráneo y terrestre. Ni siquiera Ares, el Dios griego de la destrucción y la guerra gratuita fue tan eficiente en su iniquidad.

Nuestros alquimistas bolivarianos quienes como siempre, llevando la contraria, han transformado el oro en chatarra, ahora someten a los más pobres a trasladarse en “perreras de la muerte” que, según cifras de la Asamblea Nacional, en apenas pocos meses han ocasionado 55 muertes y al menos 275 personas heridas; entre ellos embarazadas, ancianos y niños.

Autobuses y camionetas de pasajeros se encuentran en vías de extinción por falta de divisas, escasez de repuestos y de efectivo. El 80% de la flota de autobuses se encuentra paralizada y en la capital el Metro de Caracas está al borde del colapso. Cabría preguntarse qué pasó con el presupuesto de la “Misión Transporte” y el porqué de la existencia de cementerios de buses “Yutong” y unidades de metrobuses. Mientras, los enchufados del gobierno viajan en camionetas blindadas y escoltadas por motocicletas de alta cilindrada ¡Viva el socialismo salvaje!

Esta política de trato inhumano generalizado contra la población ha obligado a cientos de miles a arriesgar su vida. Lo que empezó con una ruta de convoyes militares en las zonas rurales se convirtió en la dantesca escena del traslado de seres humanos hacinados en jaulas de ganado, donde un bache en la vía te puede hacer volar por los aires sin que nadie se haga responsable.

Los venezolanos no somos animales de una granja administrada por la dictadura; somos seres humanos libres e iguales en dignidad y derechos. Por eso indignarse y rebelarse más que un derecho es una necesidad. Luchar contra la tiranía y exigir el cese del maltrato. Sin lugar a dudas, merecemos algo mejor.

Carlos Patiño @carlosdpatino