Marino Alvarado | Pasó un poco desapercibida la victoria que los adultos mayores lograron contra el gobierno. No es cualquier cosa. Lo obligaron a retroceder con el chantaje de exigir el carnet de la patria para cobrar las pensiones.

El gobierno con su prepotencia y autoritarismo viene imponiendo el carnet como condición para que las personas puedan disfrutar de algunos derechos. Si bien no es una imposición absoluta, mantienen el chantaje que así ocurrirá. Muchas personas reciben por ejemplo la caja o la bolsa de alimentos que vende el gobierno sin pedir el carnet. Pero con frecuencia se escuchan denuncias que en distintos lugares si se exige. Igual el gobierno anunció hace poco que las becas estudiantiles serían para quienes tengan el carnet. Con lo cual se excluye a aquellos estudiantes que necesitando ese beneficio no han podido o no quieren someterse a ese control.

Esa misma imposición se realiza con la venta de gasolina. Por eso se observan largas colas donde buena parte de las personas asisten forzadas a sacar dicho carnet. Con el chantaje que sin carnet tendrán que pagar la gasolina muy cara, personas que venía resistiendo a las amenazas terminaron registrándose.

Junto al ejemplo de perseverancia dado durante varias semanas por las enfermeras, los adultos mayores se suman a abrir caminos de esperanza

En buena parte el gobierno ha logrado avanzar con su política de segregación y de chantaje porque no se ha trasformado la indignación del pueblo en acción. Ahí está el detalle de la victoria lograda por los jubilados y jubiladas. Transformaron la indignación en una acción coordinada y contundente. No fue una acción espontánea. Fue planificada y organizada.

Demostraron que es posible en medio de las dificultades y adversidades y en un contexto de represión y amenazas lograr victorias en la exigibilidad de los derechos. Su ejemplo nos deja entre una de las enseñanzas que la resignación no es conveniente, que considerar que ante la arbitrariedad nada se puede hacer, es un error.

Junto al ejemplo de perseverancia dado durante varias semanas por las enfermeras, los adultos mayores se suman a abrir caminos de esperanza. Si esas pequeñas luchas y victorias van incrementándose, se pueden crear las condiciones necesarias para lograr el cambio que millones aspiran: librarse del actual gobierno que genera permanentemente zozobra y desesperanza. Que incrementa las ya difíciles condiciones de vida.

Los adultos mayores al derrotar al gobierno, marcaron una pauta para los meses que vienen: defender en la calle de manera organizada, pacífica y firme los derechos y avanzar al rescate de la democracia.

Abogado y activista de Derechos Humanos
@marinoalvarado