Carlos Nieto Palma | En mi niñez, totalmente ausente de la tecnología de hoy en día, entre los juegos más populares que acostumbrábamos a jugar con los vecinos de la cuadra o del edificio, además del escondite y la ere paralizada, estaba uno que se llamaba policías y ladrones, un grupo era policías y los otros eran ladrones, la tarea de los policías era agarrar a los ladrones.

Crecí bajo el concepto de que los policías eran para cuidarnos de los ladrones, muchos de los niños de esa época soñaban en ser policías cuando fueran grandes, recuerdo que admiraba a un policía metropolitano muy famoso en esa época Apacasio Mata que siempre estaba en la esquina de sociedad en Caracas, muy cerca de donde mi papa tenía la oficina y siempre que iba para allá quería saludarlo.

Con los años el respeto hacia los funcionarios policiales se fue perdiendo, muchos comenzaron a matraquear a la gente y en los años 70 y 80 eran los grandes represores de los estudiantes que protestaban en las calles. Aunque hay que reconocer que existían y aún existen muchos funcionarios honestos que honran el ejercicio de la función del policía.

Hoy siguen reprimiendo, nada ha cambiado de la llamada cuarta república, solo que ya no persiguen a los ladrones, sino que ellos se pagan y se dan el vuelto, son los policías y también son los ladrones, aquellos policías que hace muchos años admirábamos, hoy se han convertido en delincuentes comunes que no solo reprimen a la población que protesta en la calle pidiendo la salida de la dictadura que tenemos, sino que además las roba, atraca o asesina.

En las últimas protestas desarrolladas en Venezuela, gracias a la tecnología y las redes sociales, hemos visto como los cuerpos policiales encargados de garantizar la seguridad de los asistentes, se han convertido en delincuentes comunes, se dedican a robar descaradamente a muchos de los asistentes, ya no es el arrebato de teléfonos celulares o cámaras para borrar evidencias de sus violaciones a los derechos humanos sino que roban además de teléfonos, carteras, relojes, lentes, zapatos y cualquier objeto de valor que pueda tener cualquiera de sus víctimas.

Es realmente vergonzoso ver la actuación de estos cuerpos de seguridad del Estado, ahora no solo son violadores de derechos humanos, sino que actúan como delincuentes comunes que es, al menos en teoría, las personas que estos deberían ellos de perseguir.

¿Podemos hablar de que se les garantiza la seguridad ciudadana a los venezolanos cuando los encargados de esto son los delincuentes? Definitivamente no, si el miedo a ser atracado en cualquier sitio se ha apoderado de nosotros desde hace muchos años y nos hemos dado nuestro propio toque de queda para evitar la delincuencia, pues ahora estamos peor cuando vemos que los atracadores y asesinos son los mismos que deberían cuidarnos.

El mismísimo ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, durante el ciclo de conferencias sobre el proceso de la Constituyente y los hechos de violencia en el país reconoció esta actuación irregular e hizo un llamado a la Guardia Nacional Bolivariana a comportarse como profesionales y a respetar los Derechos Humanos

No estoy exagerando nada de lo que aquí digo, hay suficientes pruebas testimoniales y documentales de lo que aquí asevero, es triste ver a lo que han llegado los encargados de proteger a la ciudadanía, lo que vemos en vídeos y fotografías de la actuación de estos delincuentes con uniforme es realmente preocupante, aberrante.

El mismísimo ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, durante el ciclo de conferencias sobre el proceso de la Constituyente y los hechos de violencia en el país reconoció esta actuación irregular e hizo un llamado a la Guardia Nacional Bolivariana a comportarse como profesionales y a respetar los Derechos Humanos. Dijo “No quiero ver un Guardia Nacional más cometiendo una atrocidad en la calle”. “El que se aparte de la línea de Estado, de la preeminencia del respeto de los Derechos Humanos y que se comporte no como un profesional, entonces tiene que asumir su responsabilidad”.

Según el criminólogo Luis Izquiel en declaraciones dadas al portal web Efecto Cocuyo “Pareciera que hubo algo que impulsó a los funcionarios a intensificar la ola de robos, los cuales ya habían sido denunciados por distintas vías. Este lunes, la cantidad de vídeos y evidencias fotográficas dan cuenta de que arreciaron en la agresión contra los ciudadanos y la propiedad privada”, indicó el criminólogo Luis Izquiel. De acuerdo al especialista, los efectivos incurren el delito de robo tipificado en el artículo 455 del Código Penal Venezolano, el cual contempla una pena de 6 a 12 años. Además, por la autoridad que les asigna el Estado a los funcionarios, estos hechos tienen una agravante que se encuentra establecida en el artículo 77: usar la autoridad o superioridad para delinquir”.

Si a los niños de hoy en día, les tocara jugar policías y ladrones, resultaría muy difícil hacer una separación en dos bandos porque todos están del mismo lado, no hay ladrones que perseguir porque los mismos policías son los ladrones.

Abogado y Coordinador de la ONG “Una Ventana a la Libertad”. Es columnista del diario El Nacional
@cnietopalma