Dick Guanique/ La condición a que ha llegado el salario de los trabajadores durante el periodo de cuarentena, es de terror. Los niveles de devaluación de nuestra moneda como consecuencia de la escalada alcista del dólar a siquitrillado el salario. Un trabajador formal con salario mínimo, que es el salario promedio de casi todos los trabajadores, está en 1.25 dólares más 1 dólar de bono, en total dos dólares, veinticinco, 2.25; en soberanos son cuatrocientos cincuenta mil bolívares. Pero simultáneamente, con la cuarentena y la devaluación de la moneda, la hiperinflación tomó impulso; los precios de los productos de consumo diario se fueron a las nubes; un kg de queso está hoy en BsS 480.000; un cartón de huevo por encima de quinientos mil; la carne no se diga cerca de los setecientos mil, esos por nombrar algunos que son indispensables, precios que además son en la Gran Caracas; por el interior del país los precios superan esas cifras. Entonces el salario no alcanza para nada. Pero eso lo sufren los trabajadores formales: los informales dejaron de percibir todo tipo de entradas económicas ya que ellos viven del día a día, su destino es pasar hambre pareja. Parecido es el drama que viven nuestros pensionados y jubilados que no reciben más que su pensión. El drama de los desempleados al no tener ningún tipo de entrada es no comer hoy ni mañana tampoco.

Ante este drama que estamos viviendo agravado al encontrarnos encerrados en nuestras casas, se hace urgente una política de compensación salarial para toda la familia. Como se explica las políticas de subsidios son un paliativo básico en estos momentos de profundización de la crisis, el Estado puede establecer un aporte periódico por cada familia. Si en una vivienda habitan dos familias de cinco perdonas cada familia, cada jefe de familia recibe una compensación salarial; cada una debe recibir una compensación  para su manutención hasta que superemos la crisis; no proponemos ningún monto, ello dependerá de las capacidades financieras del Estado; tampoco estamos exigiendo un salario compensatorio digno como lo reclamaría la Organización Internacional del Trabajo. Es una compensación  mientras dura la crisis que estamos pasando. Si no se atiende el problema salarial en lo inmediato, el incremento de los brotes de violencia y saqueo que se están iniciando se intensificarán; la gente, en su gran mayoría está pasando hambre y nadie va a quedarse en su casa para morir de inanición. Por lo que urge tomar medidas urgentes que atiendan el problema del hambre de la gente.

Dick Guanique es Secretario Ejecutivo de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV)