Marino Alvarado | En Marzo de 2017 Nicolás Maduro en cadena nacional, con orgullo mostraba el informe que había publicado el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). En esa oportunidad el organismo indicaba que Venezuela se encontraba en el puesto 71 de 188 países en el índice de desarrollo humano que es un indicador del grado de satisfacción de derechos que un Estado brinda a su población. Dicho Informe fue publicado con cifras de 2013 y 2015 ante la ausencia de información oficial más actualizada. Afirmó Maduro que “Por la inversión social, nuestro amor al pueblo, la solidaridad y el socialismo, vamos avanzando”.

La semana pasada el PNUD publicó el Informe 2017. En él se señala que Venezuela retrocedió desde el 2012 un total de 16 puestos y que hay problemas preocupantes en el área de salud, alimentación, educación, servicios públicos. Se desprende del Informe reciente de éste órgano internacional que durante toda la gestión de Maduro se ha producido un retroceso importante en el disfrute de derechos humanos de carácter social.

El gobierno ante los datos publicados hasta el momento se mantiene mudo. ¿Qué dirá ahora Maduro? ¿Repetirá su trillado discurso que los organismos internacionales de derechos humanos son un instrumento del imperialismo?

Hoy la mayoría de las misiones han decaído algunas al punto de desaparecer y los niveles de pobreza se elevaron a niveles tales que semanalmente se reportan niños que mueren por hambre y millones huyen forzosamente a otros países

No hay duda que el Informe del PNUD reafirma lo que organizaciones como Provea vienen afirmando que el gobierno de Maduro se ha convertido en un fábrica de pobreza y que su permanencia en el poder solo garantiza más sufrimiento para la población.

Maduro y la cúpula civil- militar en el poder ha sido un total fracaso. En agosto de 2013 acostumbrado a la demagogia y al engaño del pueblo afirmó que para el 2019 Venezuela tendría pobreza cero. Supuestamente, mediante el sistema de Misiones, se haría el milagro de acabar con la pobreza. Hoy la mayoría de las misiones han decaído algunas al punto de desaparecer y los niveles de pobreza se elevaron a niveles tales que semanalmente se reportan niños que mueren por hambre y millones huyen forzosamente a otros países explorando mejores condiciones de vida.

Es importante destacar que el gobierno se ha empeñado en ocultar cifras en materia social porque si las hace públicas se  quita la máscara. No publica las cifras del costo de la vida porque es el más alto del mundo, ni las de pobreza porque tendría que admitir como en sus seis años de gobierno se duplicó, oculta cifras epidemiológicas porque ello demostraría que toda la habladera de que garantiza salud a la población es mentira y significaría que el pueblo evidenciara más como la tan publicitada Misión Barrio Adentro en los últimos años no ha tenido impacto para la garantía de la salud.

El de Maduro y su cúpula es un  gobierno basado en la mitomanía. Han convertido la mentira en una política de Estado. Así publican cifras falsas de viviendas construidas, de resultados de las misiones, de la cantidad de estudiantes en los distintos niveles educativos, de las cifras de homicidios y de otros delitos, de la situación económica. Los medios públicos son aparatos propagandísticos para difundir mentiras.

Pero la mentira sale a flote. Al gobierno se le agota su capacidad de engañar y al pueblo se le agota la paciencia.

Abogado y activista de Derechos Humanos
@marinoalvarado