Oly Millán | El pasado viernes 14 de febrero Nicolás Maduro respondió[1], ante la pregunta que le formulara un periodista de Reuters (Reino Unido) sobre la desigualdad económica que se ha generado a partir del proceso de dolarización de facto que se viene imponiendo en la economía venezolana, que Venezuela está viviendo una economía de “resistencia, la cual se ha venido autorregulando” y, como si agradeciera el hecho, expresó con cierta satisfacción que se han generado nuevas oportunidades de negocio en dólares, afirmando que la dolarización es “una realidad económica”. Ante todo esto nos preguntamos: ¿Dónde quedó aquel discurso del dólar criminal como parte de la “guerra económica”? Es obvio que al gobierno, y esa forma de hacer política un tanto esquizofrénica, les importa un “comino” las condiciones de vida de la gente. En esta ignorancia supina que indica el mezclote ideológico que con gran orgullo muestra aquel que: no sabe y no sabe que no sabe, el señor Presidente expreso, en dicha rueda de prensa, con mucha seguridad: que su gobierno estaba construyendo el “socialismo” calificándolo como un “socialismo muy pragmático”, porque según él; “toma en cuenta la realidad”, por lo tanto Maduro asume con cierto beneplácito el hecho de que la economía se autorregule.

El famoso científico social Karl Polanyi en su libro: La Gran Transformación, escribió: “Nuestra tesis es que la idea de un mercado autorregulado implicaba una utopía total. Tal institución no podría existir durante largo tiempo sin aniquilar la sustancia humana y natural de la sociedad habría destruido físicamente al hombre y transformado su ambiente en un desierto (subrayado nuestro)”. Sin pretender llegar a realizar alabanzas sobre la actuación del Estado en la economía, es obvio y está más que demostrado históricamente que la liberalización económica, cuyo núcleo central es el principio de la autorregulación de los mercados, es un mal medular del sistema del capital que conduce irremediablemente no solo a las crisis reptantes (Mészáros, 2001) por las que permanentemente ha pasado y seguirá pasando dicho Sistema, sino que también a las profundas desigualdades sociales que hoy en día ninguna institución del planeta, incluyendo el FMI[2], niega como uno de los grandes males del Sistema y que es objeto de preocupación tanto de académicos, independientemente de la posición ideopolitca que tenga, como de políticos honestos y responsables que hacen política con P mayúscula, porque efectivamente la liberalización económica en este proceso de mercantilización de TODO está acabando con las posibilidades de vida en el planeta, por lo tanto cualquier político sensato que se aprecie de ser “socialista” inclusive los más retrógrados pueden manifestar con alegría la autorregulación de la economía como si este hecho fuese sinónimo de bienestar social de la gente. Lo patético de esta rueda de prensa dada por el señor Maduro es el reclamo, que en tono de chiste, le hace al periodista cuando le manifiesta que no “ofenda” a su gobierno, cuando este le expresa que la transición económica que se está observando a propósito de la dolarización económica que está ocurriendo en el país, da cuenta de que estamos en presencia de un “gobierno capitalista”.  

Más allá de evidenciarse la confusión ideopolítico que exhibe con orgullo el señor Presidente al mejor estilo del personaje de “ Gustavo el Chuuunior” del humorista venezolano Emilio Lovera, lo que sí parece claro y es coherente con las decisiones que en materia de política económica vienen tomando, es que existe un proceso de cambio, acelerado por las sanciones criminales del Departamento de Estado de los EEUU, en la estructura económica venezolana que, a mi modo de ver, forma parte de la estrategia económica de este gobierno y que tiene eco en lo que muchos pregoneros del propio gobierno han venido planteando como la necesidad de construir “una burguesía revolucionaria o nacionalista”[3] cuya génesis, sin lugar a dudas, se encuentra en la profundización del Modelo Mafioso de Captura de Capitales caracterizado por: una ampliación y extensión territorial del modelo extractivista primario exportador[4], un proceso progresivo y sistemático de privatización de las empresas estratégicas del Estado venezolano[5] entregadas al capital transnacional y otras, no tan estratégicas, entregadas a un sector económico emergente que bien podría calificarse como una especie de lumpemburguesía[6], el desarrollo de una política monetaria y cambiaria tan laxa que ha facilitado la entrada de capitales de dudosa procedencia (legitimación ilegal de capitales)[7] al extremo de que se estima que actualmente circula una enorme proporción de divisas, que sumadas a la hiperinflación (creada por el equipo económico de Maduro) dan cuenta de una situación donde se augura que, en el corto plazo, la moneda de curso legal (el bolívar) tiene sus días contados, el surgimiento de un sector económico que pudiera ser la expresión de esa supuesta “burguesía revolucionaria” o mejor dicho Lumpemburguesía [8] muy parecido al viejo estilo de Rusia cuando implementó las reformas económicas durante el proceso postsoviético[9].

Cabe mencionar que esta liberalización económica se viene expresando en el mercado bursátil de Caracas donde se cotizan acciones de lo que pudiéramos definir como grandes “empresas tradicionales”. En este mercado está ocurriendo un importante proceso de capitalización evidenciado a través del comportamiento de sus índices[10], los cuales vienen creciendo de forma significativa desde el 2018 llegando a tener variaciones intermensuales por encima del 190%[11]. Es importante ver como entre el 17/12/19 hasta el 21/02/20 el índice bursátil pasó de 7.210 a 19.202[12] lo que refleja un crecimiento de 166%. Esta situación comparada con la caída de más del 50% del PIB[13] del país que viene padeciendo crónicamente la economía durante los últimos cinco años, nos proporciona información de que existe un giro en la percepción que se tiene de la situación económica del país, existiendo una apuesta por las empresas tradicionales que se vienen apalancando financieramente a través del mercado bursátil.

Como corolario de lo anterior, nuestra estructura económica y social está en pleno proceso de transformación lo que nos hace pensar que pudiéramos estar en presencia del fin de la “Venezuela petrolera” y de la consolidación de una clase económica “lumpemburguesía” que tiene sus vasos comunicantes con los viejos “amos del valle” y con los intereses transnacionales que definen la actual geopolítica mundial, proceso que se está realizando bajo la construcción del “socialismo pragmático” de Nicolás Maduro y compañía y en el marco de un proceso de liberalización económica y entrega del país sin precedentes en la historia venezolana.

[1] https://www.ensartaos.com.ve/vea-la-rueda-de-prensa-con-medios-nacionales-e-internacionales-concedida-por-el-presidente-de-la-republica-bolivariana-de-venezuela-nicolas-maduro-video/

[2] Fondo Monetario Internacional.

[3] https://www.youtube.com/watch?v=7DYCTRePl6g

[4] https://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america-latina/venezuela-es/article236267258.html

[5] Podemos mencionar aquí como ejemplo el caso de PDVSA y los rumores de su privatización: https://www.bloomberg.com/news/articles/2020-01-27/venezuela-analiza-privatizar-petr-leo-ante-desplome-econ-mico-k5wvx14l

[6] Término definido por André Gunder Frank en 1972 para calificar a la burguesía latinoamericana.

[7] https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-51057901

[8] Como la denominó Gunder Frank.

[9] Ver: https://www.nuso.org/media/articles/downloads/4057_1.pdf

[10] Los índices son: IBC, Índice Financiero y el Índice Industrial.

[11] http://conapri.org/wp-content/uploads/2019/01/Bolsa-de-Valores-RESUMEN-DEL-MERCADO-A%C3%91O-2018-1.pdf

[12] https://es.investing.com/equities/bolsa-de-valores-de-caracas

[13] Producto Interno Bruto.

Economista (UCV) y exministra del Ministerio para la Economía Popular (2006). Integrante de la Plataforma Ciudadana en Defensa de la CRBV y de la Plataforma Contra el Desfalco a la Nación | @angelicamcampos