Marino Alvarado |  En lo que va del año 2018 el gobierno ha realizado cuatro aumentos de salario, más el bono. Son aumentos de engaño. Tras cada aumento, la capacidad de compra es menor si la comparas con el aumento anterior. Analicemos lo siguiente. En julio de 2017, es decir, hace casi un año el salario más el bono era de Bs 250.531. Si comprabas un cartón de huevos para ese momento, gastabas para esa compra 7% de tu salario. Un año después, con un salario más bono de 5.196.000 ese cartón de huevo cuesta el 88% del salario. Casi todo lo inviertes en ese producto.

En julio de 2017 solo para cubrir la compra de alimentos se necesitaban 14 salarios. Pero una familia ademàs de alimento requiere cubrir gastos en vestido, comprar calzado, productos de aseo personal, pagar vivienda y otros.. En mayo de 2018 segùn el Centro de Documentaciòn y Análisis de los Trabajadores la canasta alimentaria costaba Bs 72.799,440 lo cual indica que con el salario vigente más bono para mayo se requierìan 28 salarios, es decir, el doble de lo que se necesitaba un año antes.

Los aumentos de salario unilaterales que realiza el gobierno en una economía donde reina la hiper inflación no tienene realmente incidencia en la mejora de la calidad de vida de las familias. Se crea la falsa ilusión que se está dando mayor capacidad de compra cuando en realidad es menor.

La hiperinflación es hoy un mecanismo que acrecienta el hambre y la miseria. Ella además abolió por la vía de los hechos los beneficios de las convenciones colectivas. Cualquiera de las cláusulas económicas no cumple con el propósito establecido. Escuché a un sindicalista realizar una afirmación muy correcta: “hoy no tiene sentido luchar porque se cumplan las convenciones, mientras Maduro gobierne, solo garantiza una desvalorización de todos los beneficios. Hay que cambiar primero al gobierno para garantizar luego nuevas y mejores convenciones.” Tiene toda la razón.

El sindicalismo hoy no puede seguir pensando en exigir aumentos de salarios ni algunas mejoras en cláusulas económicas y sociales mientras impere la hiperinflación. Debe centrarse en exigir el cambio de la política económica que tiene arruinada la vida de los y las trabajadoras y para ello exigir la renuncia de Maduro. Sólo un nuevo gobierno puede abrir posibilidades de otras políticas que se traduzcan en una mejora de las condiciones de vida de la población.

Maduro es una fábrica de pobreza. Su indolencia e ineficiencia sólo garantizan mayor sufrimiento.

Abogado y activista de Derechos Humanos
@marinoalvarado