Marino Alvarado | El 07 de junio de 2015 Maduro anunció con bombos y platillos que en Venezuela se construirían 30 ciudades escolares. Para tal fin se contaría con un crédito de la República Popular China y además las empresas ZTE y Huawei donarían todo lo relacionado con tecnología “esos niños van a tener todo lo tecnológico, van a tener sus servicios de internet, sus servicios de computadora y toda la tecnología más avanzada; desde chiquitos hasta que salgan de secundaria

Estas ciudades, según Maduro,  tendrían es un mismo espacio desde simoncitos, pasando por la primaria hasta el nivel de secundaria integral diversificada, así como escuelas técnicas, las misiones Robinson (primaria), Ribas (secundaria) y Sucre (universitaria), y complejos culturales y deportivos. Meses después afirmó que tales ciudades serían lo más avanzado en educación y una muestra del esfuerzo del gobierno para garantizar educación de calidad.

El 19 de septiembre de 2017, es decir casi dos años después, el para entonces ministro de educación Elías Jaua volvió a prometer tales ciudades escolares. Igualmente expresó maravillas de lo que ello significaría para la garantía del derecho al estudio en Venezuela.

Dentro de seis meses se cumplirán cinco años de aquella promesa y a la fecha ninguna ha sido construida. Cada año las prometen y cada año incumplen. Esto ocurre en un lapso donde quien actualmente gobierna de facto llamó a revisar y rectificar, a combatir la burocracia y la ineficiencia. Puro discurso sin mayor voluntad de transformar las palabras en hechos.

Para muestra otro ejemplo. Ahí están, en los espacios de Fuerte Tiuna en Caracas, construcciones de la Misión Vivienda paralizadas hace más de 4 años mientras se le miente a la población diciendo que se han construido tres millones de viviendas. Ni viviendas, ni escuelas, ni hospitales. Pura propaganda. Mentiras repetidas una y otra vez.

Si hubiese una Controlaría independiente y responsable investigaría si tales créditos de China se otorgaron para las ciudades escolares.  Qué inversión se ha realizado. Cuál es la razón por las cuales ninguna ha sido inaugurada y ni se conoce que estén a medio construir.

Varios ministros de educación han pasado desde aquella promesa de 2015 y ninguno ha cumplido. El gobierno prefiere invertir en comprar armas y mandar a elaborar  miles de uniformes para la denominada milicia, que invertir en educación. Mientras tanto, la crisis integral de la educación en todos los niveles se extiende y afianza.

Además, un monitoreo nacional de cómo está la infraestructura escolar indica que cada vez es mayor el deterioro de los espacios donde se imparten clases. Se suma a tal situación la grave crisis en los servicios públicos donde con frecuencia se debe suspender clases por falta de agua o se paralizan los pocos comedores escolares que funcionan porque no hay luz o es imposible conseguir la bombona para gas doméstico.

Con Maduro y su cúpula solo hay garantía de un incremento de la crisis en la educación y aumento del caos en los servicios públicos. Urge un cambio.

Abogado y activista de Derechos Humanos
@marinoalvarado